Revista Viajes

15 años viajeros (Carta a mi hijo)

Por Esther García Schmah @GarciaSchmah

Este es un post para el recuerdo, está dirigido a mi hijo.

15 años viajeros (Carta a mi hijo)

A menudo te sorprendes cuando de pronto nos escuchas decir " nosotros hemos estado allí" y piensas, no sin razón, que si no puedes recordarlo es como no haber estado; pero hay un matiz que hace que, aunque no los recuerdes, esos viajes sean importantes en ti como persona. Estoy convencida de que nuestras experiencias nos hacen en gran medida ser como somos y, en ese sentido, tus viajes de la infancia, aunque no estén guardados en tu memoria si lo están en tu personalidad. Tu amor por la naturaleza, tu respeto por lo diferente, tu interés por la cultura, tu afición a dibujar mapas, tu capacidad para adaptarte, la forma en que ves el mundo, la forma en que nos ves a papá y a mí, la manera en que nos comunicamos entre nosotros... se nutren enormemente de todos esos momentos que hemos compartido paseando por el campo, descubriendo una ciudad, llenando las horas muertas en un avión, compartiendo una pequeña habitación, jugando al Cluedo en la autocaravana mientras pasaba la lluvia, perdiéndonos (literalmente) por caminos desconocidos, discutiendo nuestro siguiente paso, agazapados para observar un animal,... Pero que hayas participado de todos esos viajes no solo te hace diferente a ti como persona, también a mí. Yo tampoco sería la misma sin todas esas experiencias compartidas. A lo largo de mi vida he viajado de muchas formas: con mis padres, sola, con amigas, en pareja... todas ellas han sido maravillosas, pero nunca hasta viajar contigo había experimentado tan profundamente la capacidad de ver la misma cosa desde dos visiones completamente distintas. He podido disfrutar de cosas que sin ti me habrían pasado inadvertidas. Siempre he pensado que los padres tenemos mucha suerte porque disfrutamos de forma natural de aquello de lo que disfrutan nuestros hijos, vuestra alegría se transforma de forma instantánea en alegría propia. Por eso tus viajes no solo han influido en quién eres sino también en quién soy yo.

Poco a poco cada vez te emocionas menos cuando planeamos una escapada, a veces una cara larga en lugar de una sonrisa asoma a tu rostro ante la frase " el finde podríamos ir...". Disfrutas mucho de los viajes pero cuentas los días para volver a casa, a la intimidad de tu habitación, echas de menos tu ordenador, las charlas con tus amigos ... nada raro, todo lógico. Por suerte la vida sigue su curso natural y tú te haces mayor. Seguiremos planeando los viajes juntos, como siempre hemos hecho, para que se ajusten lo más posible a lo que somos los tres como familia y como personas individuales. Sé que nos quedan pocos viajes juntos, quizás un par de años más y empezarás a planear tus propias aventuras, pero yo siempre tendré esa suerte que me da ser madre, de disfrutar y ser feliz cuando tú disfrutes y seas feliz.


Tienes una gran herencia viajera que siempre estará en ti y quiero ayudarte a conservarla con este pequeño resumen de todos esos lugares que algún día visitamos juntos. Probablemente a lo largo de tu vida volverás a la mayoría de esos sitios, ojalá en ese momento pienses con emoción: yo estuve aquí con mis padres cuando era niño.

15 años viajeros (Carta a mi hijo)

15 años viajeros (Carta a mi hijo)
Las primeras salidas, lógicamente, fueron cerca de casa, por la Sierra de Madrid. Peguerinos era uno de nuestros sitios favoritos. Tu primer viaje fue a Valencia cuando tenías 9 meses, visitamos la Ciudad de las Ciencias y tú quedaste fascinado con el Oceanográfico.

Para viajar más cómodos contigo, compramos nuestra primera autocaravana; hasta entonces papá y yo viajábamos en tienda de campaña, algo que te recomiendo encarecidamente que hagas cuando seas joven.

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Adaptamos el vehículo para que pudieras estar cómodo y jugar sin peligro de caerte de aquella enorme cama y con un añito emprendimos tu primer viaje fuera de España y la que fue para los tres la primera ruta en AC, que curiosamente fue por el sur de Alemania. ¿Quién nos iba a decir que nueve años después nos iríamos a vivir allí?
La segunda noche, mientras dormíamos en Francia rodeados de otras autocaravanas escuché un ruido. Habían abierto la puerta desde fuera. Salté desde la capuchina sin pensarlo mientras le gritaba a papá y agarre la puerta con fuerza lo que bastó para que los ladrones salieran corriendo; pero la angustia en el cuerpo ya estaba ahí instalada. Tú dormías junto a la puerta y de pensar que hubiera podido pasar nos daban escalofríos. Fue el peor susto de mi vida. Pasamos el resto de la noche circulando, con miedo a parar incluso despiertos e inevitablemente las siguientes noches paramos a dormir siempre dentro de un camping. Aquello nos sirvió para estrujarnos el cerebro e idear y aprender cómo viajar más seguros y desde entonces hemos podido disfrutar enormemente de pernoctar por libre.

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Lindau. Füssen. Oberammergau. Nördlingen donde pisaste tu primer museo, el museo del cráter de Reis, dedicado a los meteoritos y al espacio, allí pudiste contemplar una auténtica roca lunar traída en una de las expediciones Apolo. Dinkelsbühl. Mi ciudad alemana favorita: Rothenburg ob der Tauber.
Y finalmente Heidelberg. Todos estos lugares los conoces bien porque hemos regresado a ellos en muchas ocasiones.
Estaba previsto que el viaje siguiera más al norte pero la AC nos dejó tirados en plena autopista y los de emergencias tuvieron que venir a rescatarnos. El regreso hubo que hacerlo en avión y aquel fue tu primer vuelo, Frankfurt-Madrid. El viaje empezó mal y terminó mal; mucha gente no habría querido volver a ver una autocaravana en su vida, por suerte no fue nuestro caso. Y cuántos maravillosos momentos nos ha dado esta afición y cuánto has disfrutado tú de ella.

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Hoy en día aquellas dos malas experiencias han quedado solo en anécdotas. Un buen consejo que puedo darte es que las cosas malas que te sucedan en la vida las uses para aprender y después las guardes como simples anécdotas y sigas avanzando un poquito más sabio. Ya sabes lo que digo siempre, en este mundo se puede hacer de todo, pero todo hay que hacerlo con cabeza.

Calculo que tenías unos 19 meses cuando fuimos a visitar Málaga y te adentraste en tu primera cueva, la de Nerja, que te dejó boquiabierto y por muchos años te hizo un fan incondicional de las grutas. Tan impactado quedaste de aquellas hermosas formaciones rocosas que colgaban del techo que u na de tus primeras palabras fue estalactita, que tú pronunciabas como podías. Papá, mamá, agua, estaatita.

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El verano en que tenias 2 años recién cumplidos recorrimos Asturias y Cantabria. Y como es lógico te encargaste de ir testando todos los parques infantiles que se cruzaron en nuestro camino. De aquel viaje apenas tenemos fotos, no sé porqué, supongo que nos centraríamos más en sacar videos.
Al llegar el frío del invierno volvimos a Andalucía. La excursión en tren por las minas de Río Tinto fue lo que más te gusto de aquel viaje en el que, por supuesto, no falto una visita a la gruta de las Maravillas en Aracena.


El año 2005 se puede decir que fue el año en que empezamos a viajar y hacer excursiones como locos, aprovechando cualquier día libre que tuviésemos. Valladolid, Gran Canaria, Cáceres, Cuenca, Ávila, Soria, Toledo, Burgos, Guadalajara, Lisboa... imposible no dejarme sitios sin nombrar. Algunos de esos lugares fuimos a visitarlos con los abuelos a los que les debo mi germen viajero.
Ese año tampoco podía faltar una gran ruta en verano, que nos llevó por Bélgica y Luxemburgo.
Waterloo. Bruselas, donde empleamos casi un día completo en el parque Minieuropa que te gustó mucho. Amberes, donde nos abrieron la AC mientras veíamos la ciudad, por suerte los cacos debieron asustarse y no se llevaron nada. Brujas, que a papá y a mí nos enamoró. Tournei. La cueva de Han Sur Lesse que incluía trenecillo, barquito y paseo. Dinant. Y en Luxemburgo la visita a la capital, a Viande y la excursión a las cascadas de Mullerthal.

Probablemente una de las cosas que más te gustó de aquel viaje fue probar tu primer gofre con chocolate, nada menos que en la hermosísima Grand-Place de Bruselas. Tu cara después del primer bocado lo dice todo 😋
La mitad norte de Portugal fue la elección para las vacaciones de pascua: Guimaraes, Braga, Viana do Castelo, Oporto, Coimbra y Guarda. En la ciudad de los pequeñines en Coimbra, con sus casitas típicas a escala, te lo pasaste de maravilla explorando.

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En verano viajamos con los abuelos hasta Berlín y conociste por fin a la parte alemana de la familia; pero por supuesto por el camino fuimos conociendo un montón de lugares nuevos. El espectacular viaducto de Millau que hasta el 2012 ostentó el record de ser el más alto del mundo y por aquel entonces apenas tenía año y medio. Cochem, Eltz, Limburg, Goslar. Pasamos unos días en la capital alemana y emprendimos regreso, ya sin los abuelos. Celle y Gouda en Holanda fueron otras de las paradas.

Seguro que has escuchado a la abuela muchas veces contarte aquella vez que fuisteis a dar de comer a los cisnes y tuvisteis que salir corriendo porque uno de ellos empezó a perseguiros completamente furioso; pues aquello ocurrió en este viaje, en el río Mosela.

Aquel viaje tuvo uno de los mejores remates que han tenido nuestras ya numerosas rutas, durmiendo a los pies del Monte San Michel. Debió impresionarte enormemente el sitio pues alguna vez me has contado que sospechas que tienes algunos recuerdos auténticos (aquellos que no son una mezcla de fotos e historias mil veces vistas y escuchadas sino que se grabaron directamente en tus neuronas aquel día) Así que podríamos decir que tus primeros recuerdos son de cuando tenías cuatro años recién cumplidos. Me produce un sentimiento de emoción saber que esos primeros recuerdos nacieron de uno de nuestros viajes juntos.

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Aquella Semana Santa nos decidimos por Mérida, cuyo conjunto arquitectónico, como sabes, es patrimonio de la humanidad, y por el sur de Portugal.

También fue el año de Lanzarote, que nos dejó a los tres aún más enamorados de las islas Canarias de lo que ya estábamos tras nuestra primera visita.

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Aquel viaje casi perdemos el avión de regreso porque mientras corrías por el malecón del puerto te caíste y te hiciste una enorme brecha, como siempre te lo recordará esa cicatriz que tienes en el codo. Ese día todo fueron carreras, la tuya, la del puerto al hospital y la del hospital al aeropuerto después de que te pusieran unos puntos adhesivos para cerrar la herida.

Teruel fue otro de nuestros destinos porque tú te habías convertido en la máxima autoridad en dinosaurios de la familia y era menester llevarte de visita a Dinópolis.

Ese año visitamos una nueva isla, La Palma. Tú estabas muy ilusionado con conocer uno de los lugares del mundo donde mejor se ven las estrellas.
Aquel año en el colegio teníais una mascota de peluche que cada fin de semana se llevaba un compañero diferente y aquella semana santa le toco irse contigo (por si te preguntas de dónde sale ese oso que te acompaña en muchas de las fotos)

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La Alsacia en Francia fue el primer destino en el verano de 2008 y allí descubriste la que durante muchos muchos años fue tu ciudad favorita, Estrasburgo. Cómo no amar una ciudad tan bonita y con unos parques tan espectaculares llenos de lugares para jugar.

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A partir de entonces intentamos que todos nuestros viajes por Europa tuvieran al menos una parada de un par de días allí. En nuestras visitas se convirtió en una obligación zamparse un crepe recién hecho junto al puente peatonal que cruzaba a Alemania.

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¡Qué pena nos dio cuando cerraron el área de autocaravanas que había en el parque de las dos orillas junto al Rin!

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De Alsacia pasamos a Alemania, para que papá y tú conocierais Freiburg, la ciudad donde por una semana fui estudiante erasmus y por un mes paciente en el hospital hasta que pedí el alta voluntaria, renuncié a la beca y me volví. Pero esa es otra historia, de ella solo quiero decirte que aquella semana explorando la Selva Negra, sola con mis pensamientos, abrazando a tope la vida (solo llevaba un año trasplantada) fue de las mejores de mi vida. A pesar de que fui para seis meses y solo pude tener una semana de libertad, esos siete días ocupan un lugar inmenso en mi memoria. Nunca creas que un instante no es suficiente para alcanzar la felicidad, casi siempre es al contrario se encuentra en las cosas más pequeñas; pero tendrás que poner de tu parte, en tus manos está descubrir ese momento y atraparlo.

Continuamos nuestra ruta hacia Suiza: las cataratas del Rin, Schaffhausen, Lucerna, la cascada de Trümmelbach, Grindelwald,... Por cierto, ese año la Eurocopa se había celebrado en Suiza y justo la había ganado España y cuando fuimos a comprar las entradas para subir

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15 años viajeros (Carta a mi hijo)

Y llegamos al año en el que más o menos ya vas teniendo recuerdos aunque sigan estando bastante desperdigados y te cueste saber a qué momento pertenecen. Nuestro roadtrip por Gran Bretaña no voy a enfrascarme en contártelo porque ya lo hice ampliamente en este blog, el cual surgió en gran medida para eso, para que siempre recuerdes y recordemos tantos y tantos maravillosos momentos vividos juntos.

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El gran viaje del 2011 fue el que emprendimos por Estados Unidos; más de 9000 km que nos llevaron desde Los Ángeles en California hasta el parque nacional Yellowstone en Wyoming. La primera vez que cruzábamos el charco y un destino con el que llevábamos años soñando, pero que habíamos ido posponiendo precisamente porque queríamos estar seguros de que fuera algo que pudieras recordar cuando fueras mayor; nueve años nos pareció que era una buena edad para eso.

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Ese fue un año muy viajero y no paró ahí, hicimos excursiones a Toledo, Sigüenza, Río Dulce, Ribota, Patones y rematamos el año volando junto con los abuelos a Berlín.

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En 2012 todos nuestros viajes estuvieron más o menos relacionados con el trabajo de papá. El primero fue a Roma, él tenía que participar en un congreso allí y ni cortos ni perezosos tú y yo nos apuntamos para acompañarle.

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En verano fuimos a visitar Ulm y los alrededores para que pudieras conocer la ciudad donde con muchas probabilidades terminaríamos viviendo. De aquel viaje recuerdo especialmente lo bien que te lo pasaste en el Parque de Playmobil; hiciste un amiguito y aunque hablabais distintos idiomas no fue impedimento para que os fueseis los dos de exploración, lejos de las miradas controladoras de los padres, que con 10 años recién cumplidos debió ser lo más emocionante del mundo. Nosotros lo estábamos pasando pipa conquistando contigo el fuerte de los clicks de famobil (como los llamábamos cuando yo era niña) pero no pudimos negarnos cuando nos pediste permiso para desertar e irte con tu reciente amigo; en el fondo estábamos orgullosos de verte tan decidido y además nos dio mucha seguridad para la difícil decisión de cambiarnos de país. De regreso hicimos la preciosa excursión del pequeño tren de Artouste en el Pirineo francés.

El resto del año realizamos las típicas excursiones: Alcalá de Henares, Aranjuez, Ávila, León, Zamora,...

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Y a finales de octubre emprendimos el que es sin duda el viaje más importante de nuestras vidas, el que nos trajo a vivir a Alemania. El día en que teníamos previsto llegar empezó a caer tal nevada que la autopista se volvió impracticable y tuvimos que parar en una gasolinera en la frontera de Francia y hacer noche allí. Qué suerte que íbamos en nuestra casita con ruedas y no supuso ningún problema. Además estábamos emocionados con tanta nieve cayendo del cielo.

Nuestro primer año en Alemania estuvo repleto de excursiones, había tantos lugares por descubrir a nuestro alrededor: Esslingen, Stuttgart, Nürenberg, Frankfurt, Dresden, Erfurt, Bamberg, Sigmarinen, Memmingen, Mainau, Würzburg... son solo unos pocos ejemplos.

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Y hemos llegado al año de tu viaje favorito. Desde el mismo día que nos compramos una autocaravana soñábamos con llegar alguna vez hasta Cabo Norte y ver el sol de medianoche y recorrer los fiordos noruegos,... pero era tan lejos de casa. Sin embargo ahora nuestra casa estaba en pleno centro de Europa y eso nos ahorraba un montón de kilómetros. Las ocasiones hay que cogerlas al vuelo y eso fue lo que hicimos.

Aquel fue además el último viaje con nuestra antigua AC que estaba ya muy viejita. Y qué maravilla de viaje, todos volvimos enamorados de Noruega y sus increíbles paisajes; pero sobre todo tú, nunca hasta entonces te había visto hablar con tanta emoción de un sitio. Creo que fue en este viaje en el que empezaste a pintar mapas. Durante un trayecto cogiste un bloc y empezaste a dibujar, al terminar me enseñaste emocionado el contorno de Noruega con todas sus islas y fiordos; quién me iba a decir entonces que aquello se convertiría en una de tus mayores aficiones y que terminarías creando esas cartografías espectaculares que haces con el ordenador (según escribo me estoy emocionando 😊)

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Durante un montón de tiempo estuviste diciendo que de mayor te irías a vivir por aquellas latitudes. Y aunque lo de vivir ya no lo tienes tan claro, tu gran sueño viajero es recorrer todas las islas de aquel país y te conoces de memoria sus montañas, ciudades y lagos. Te aseguro que algún día las verás en persona, ya te encargarás de que tu sueño se haga realidad como hicimos nosotros con el nuestro.

Las escapadas de ese año también están entre nuestras favoritas. La primera fue a Italia donde visitamos Trento, Verona, Florencia y Venecia. La siguiente a Austria con la visita a Salzburgo, la mina de sal, la espectacular cueva de hielo de Eisriesenwelt que te encantó y Hallstatt, el pueblo que dicen es el más bonito a orillas de un lago y cuyo paisaje es patrimonio de la humanidad. Y para terminar el año Praga, que te dijimos que era una de las ciudades más bellas que conocíamos y tú estuviste de acuerdo con eso en cuanto pisaste sus calles.

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Un año lleno de Wandern (o senderismo como se diría en español) que nos sirvió para conocer mejor los paisajes y la naturaleza de Alemania, muchos de esos sitios puedes encontrarlos en el blog, como la escapada al parque nacional del Harz. También fue el año de la escapada a Italia (Milán, lago de Como y alrededores) pasando por el pequeño país de Lichtenstein.

Antes de comprar una nueva autocaravana pensamos que sería buena idea viajar a un sitio donde no pudiéramos llegar con ella. Y volvimos a Estados Unidos. Puede parecer repetitivo, pero la realidad es que solo repetimos una cosa, el parque nacional de Arches que es tu favorito. Fue de nuevo un viaje increíble y disfruté mucho de todas las cosas que nos enseñaste a papá y a mí. Normalmente soy yo la que va contándoos a vosotros todas las curiosidades, que me anoto mientras preparo el viaje, pero en aquella ocasión tú nos aportaste un montón de datos sobre las montañas que veíamos, su formación y la geología de la zona.

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En abril volvimos a tener autocaravana y la ruta romántica del Rin fue un estreno de lo más acertado. En verano escogimos Rumanía y aunque ahora mismo lo tengas muy fresco en la memoria, como espero que volverás a leer esto dentro de muchos años, te recuerdo que también tiene su apartado en el blog, en este enlace.

Este último año nos ha llevado además por muchos lugares nuevos de Alemania como Neuburg an der Donau, Freilasing, el pico del Feldberg, el Schluchsee, el meandro del Saar, Trier,... y muchos otros que nos gustan tanto que todos los años repetimos.

15 años viajeros (Carta a mi hijo)

Debo confesar que empecé este post pensando en que conocieras todos esos sitios en los que has estado y que no recuerdas y ha terminado siendo una auténtica explosión de instantes en mi cabeza. En estos cinco días que me ha llevado escribir este texto y recopilar esas fotos que sirvieran, más que para ver el lugar, para vernos a nosotros juntos y especialmente a ti a lo largo del tiempo, he experimentado todo tipo de sentimientos, a veces de pena por lo rápido que pasa el tiempo y por saber que nos quedan pocos años de viajar juntos, a veces de nostalgia, pero sobre todo de inmensa alegría al volver a revivir tantos momentos bellos y darme cuenta de lo mucho que nos une. Este post era para ti y ha terminado siendo para nosotros.


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