Revista Coaching

272.- “Una máquina puede hacer el trabajo de cincuenta hombres ordinarios, ninguna máquina puede hacer el trabajo de un hombre extraordinario.”

Por Ignacionovo
Autor: Elbert Hubbard. “Nadie es imprescindible”. Así se suele decir y se admite comúnmente como algo estrictamente cierto. Es de ese tipo de afirmaciones, que si pones en tela de juicio pareces estar atentando contra la razón y que por tanto, la mayoría ni se atreve a rebatir.
“Todos somos necesarios, pero ninguno es imprescindible” se completa la frase, poniendo énfasis en que alguien individualmente no es más que la pieza de un engranaje y sustituyendo una pieza por otra, la maquinaria seguirá funcionando a la perfección.
Sin embargo, -me corresponde esta vez estar del lado de la aparente minoría-, yo sí que creo en que hay personas sino imprescindibles, si mucho más necesarias. Personas que por su capacidad, su talento, su dedicación, su saber hacer… su magia en definitiva, son difícilmente reemplazables. Personas cualificadas para hacer las cosas más difíciles con aparente sencillez Que no se arredran ante los problemas ni se desmoronan ante dificultades y que poseen un afán de mejora permanente que les hace progresar, mientras a la vez aprenden y crecen.
Si esas personas no están, obviamente el mundo no se detiene y sigue girando y el río continúa su curso pero, continuando con la metáfora, ese rio discurrirá con el caudal decrecido y alcanzará el mar bastante más tarde y peor.
Porque si no hay apenas diferencia y alguien que hace muy bien su labor se puede sustituir sin más; ¿Por qué hay individuos que progresan y avanzan en la vida y consiguen logros y otros no lo hacen? ¿Por qué hay personas que dejan un recuerdo imborrable en aquellos con los que han convivido y otros no? ¿Por qué no todos son capaces de afrontar los mismos retos y hay personas que se ocupan de los más difíciles y que requieren, por tanto, de una mayor competencia para sacarlos adelante? ¿Y por qué, si hay personas que no se rinden nunca, el sustituirlos por otras que si lo hacen va a resultar igual?
Reflexión final: Probablemente la persona ‘imprescindible’ no se considere como tal (esos son los mejores), pero ello no quita para que los demás dejemos de reconocer su valía y lleguemos a pensar que cualquiera lo haría tan bien como ellos.

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