Revista Espiritualidad

385.- "Si quieres una garantía, compra un tostador."

Por Ignacionovo
Autor: Clint Eastwood. La frase de hoy nos empuja a quitarnos miedos de encima y correr los riesgos necesarios, como forma ineludible de alcanzar nuestras metas. ¿Asumir riesgos? ¿sin garantías?, pues si, o al menos sin todas las garantías, porque para ningún lance de la vida existe la certeza inequívoca del éxito. Se cuenta con la intuición y tal vez una suerte de convicción interna, pero hablando de la vida y de sus inagotables variables, la seguridad absoluta resulta una quimera.
Decía el general Douglas Mac Arthur: "no hay seguridad en esta tierra, sólo hay oportunidad." Las certidumbres corresponden, por tanto, a un mundo predecible y fantasioso -por inexistente-, en el que todo se daría según lo hemos planificado y donde no nos equivocaríamos nunca, porque jamás daríamos un paso sin estar convencidos de la total solidez del terreno en el que daremos el siguiente.
Nada es seguro absolutamente, estemos subiendo o bajando, y así, a veces nos corresponderá adoptar decisiones que no sabemos dónde acabarán y con qué fortuna. Es la mecánica de la vida, en la que los triunfos de antemano, por mucho que lo pretendamos, no existen y donde a veces simplemente habrá que cerrar los ojos y lanzarse aún a riesgo de estrellarnos con estrépito, porque siempre será mejor estamparse al intentarlo que ser atropellado por quedarse quieto.
¿Que el fracaso es doloroso? claro que lo es, pero los parques de atracciones en los que todo el mundo te sonríe y encuentras mascotas que hablan y experiencias luminosas y alegres; en los que eres capaz de subir al cielo y bajar de él tantas veces como quieras, son justamente eso: parques de atracciones y ya nada más salir de ellos te encuentras metido en la vorágine de un atasco que tardará horas en llevarte a casa. Es decir: la vida real.
Nunca dejes de intentarlo aunque no tengas todas las garantías (nunca las tendrás) y sobre todo: no identifiques el fracaso contigo mismo. No se es un fracaso por no haber alcanzado un logro. Como mucho se estará en la misma posición de los demás e incluso mejor, porque al menos lo habremos intentado cuando los demás jamás se atrevieron.
Lo opuesto al coraje, se dice, no es el temor, sino la conformidad. La valentía sin reflexión habrá que dejarla para los casos desesperados en los que no quede otro remedio, pero para lo demás, no se trata de ser un héroe, sólo inconformista, y recordar que el peor fracaso es abdicar de hacer y no el hacer y fallar.
Reflexión final: "Si quieres seguridad total, ve a la cárcel. No tendrás que preocuparte por la alimentación, la vestimenta, la atención médica... Sólo te faltará la libertad." (Dwight Eisenhower)


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