Revista Arquitectura

Adecuación del entorno del Templo de Diana

Por Redfundamentos @redfundamentos
OBRAS

ADECUACIÓN DEL ENTORNO DEL TEMPLO DE DIANA · 04/10/2014

El proyecto recupera el entorno del Templo de Diana en Mérida, que constituía el foro o centro de la ciudad en época romana. El reto de actuar en un lugar con una carga histórica y arqueológica tan importante ha supuesto desde el principio trabajar con las trazas existentes, de manera que la obra finalizada recuperase ese espacio de época romana mediante un lenguaje actual. Esta situación ha hecho que el proyecto arquitectónico no se concibiera como algo cerrado o completamente definido antes de empezar a ejecutarlo. Al contrario, se trabajó de un modo más flexible, definiendo las reglas y pautas de cómo actuar en este lugar, es decir la sintaxis propia del proyecto, y así poder absorber todas las irregularidades y las modificaciones fruto de los hallazgos arqueológicos sin perder el concepto inicial de la propuesta. Todo esto se ha desarrollado en cinco años en los que los trabajos arqueológicos, la definición de proyecto y la ejecución de la obra han ido solapándose en el tiempo.

El proyecto se resuelve mediante una pieza perimetral en forma de "L", que con una sintaxis propia, cose el borde con la ciudad y libera una gran plaza alrededor del templo. Esta “L” resulta de la unión de la plataforma o recorrido elevado (que situada a la misma cota del podium, libera el plano arqueológico, en planta baja, y permite una nueva relación visitante-templo) y la pantalla estructural (que pone en valor el templo, enmarcándolo y abstrayéndolo de las edificaciones colindantes). Entre la pieza en "L" perimetral y la ciudad, unos volúmenes a modo de cajas voladas ocupan los espacios intersticiales alojando usos comerciales y culturales. De este modo, el proyecto más que un edificio es una plataforma elevada, una estructura flotante capaz de generar un nuevo estrato de ciudad cargado de programa.Para recuperar la traza romana en planta baja la estructura perimetral se coloca en el borde del solar, alejada del templo, consiguiendo así la mayor superficie de plaza posible. Se recupera la zona sagrada original de la época romana respetando los elementos arqueológicos que constituyen el antiguo espacio sacro: el Templo, los estanques laterales, el criptopórtico y el muro romano, que ahora quedan incorporados a la plaza. La plataforma se eleva aproximadamente a la cota del basamento del templo para permitir al visitante observarlo como si estuviera dentro y a la vez proyectar una gran sombra sobre la plaza. Así se geometriza el entorno del templo haciendo que la lectura del espacio sea clara y no se vea interrumpida por las particularidades de las medianerías. En su parte trasera el sistema de volúmenes, flexible a los cambios del solar, va ocupando los espacios intersticiales y va configurando patios de luz que rítmicamente fragmentan la sombra arrojada por la plataforma. Se define así un nuevo orden de luces y sombras en la plaza al introducir patios entre las cajas.

La materialización de estos elementos que configuran los nuevos espacios ha sido estudiada realizando una interpretación actual de los materiales que configuraban el espacio romano.Toda la plaza está terminada en tierra, en granito descompuesto, como era originariamente. La pieza en L se entiende como una piedra artificial, un compacto de cemento blanco y áridos propios del lugar que dan a éste los tonos del podio de granito del Templo. No hablamos de hormigón como tal, sino de un material más cálido y acorde a los que encontramos en el entorno.


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