Revista Cultura y Ocio

Alcalá del Júcar, un pueblo para pasear en torno a una leyenda

Por Yorga @javieramosantos

La visita a este coqueto pueblo manchego que es Alcalá del Júcar ya produce vértigo si el viajero contempla sus casas colgantes sobre la impresionante hoz del Júcar. En lo alto del pueblo, un castillo de origen árabe corregido y aumentado por los cristianos inspira la leyenda del moro Garadén y su trágico amor por la hermosa cristiana Zulema.

Alcalá del Júcar y su historia

Según esta tradición, la princesa, fiel a su fe y no poder ser correspondido su amor por cuestiones de fe, se suicidó arrojándose al vacío. Otra versión de la leyenda habla de los amores prohibidos de Zulema, esta vez musulmana, con un caballero cristiano. Ambos, para huir de la ira de su padre el moro Garadén, huyen y se establecen en el actual emplazamiento de la cercana aldea llamada Zulema.

Según las relaciones topográficas realizadas por orden de Felipe II, el nombre del pueblo viene del lugar sobre el cual está asentado y que era llamado por los árabes Alcarra, que significaba cosa de Dios o de oración. Otros historiadores han relacionado el nombre con la palabra alcalá, que en árabe significa castillo, por lo que el significado del nombre del pueblo sería Castillo del río Júcar.

En sus orígenes, Alcalá fue una aldea de Jorquera, hasta que el 18 de abril de 1364, el rey de Castilla Pedro I el cruel firmó un documento en el Grao de Valencia que concedió a Alcalá del Júcar el villazgo y la segregación con respecto a Jorquera, con asignación del Fuero de las Leyes, ordenamiento concejil y otros derechos. Perteneció al Reino de Murcia, dentro de la Corona de Castilla hasta la nueva configuración territorial de España de 1833. En el siglo XIV Alcalá obtuvo el título de villa. Perteneció al señorío de Villena hasta el siglo XIX.

Una vez conocido el pasado del pueblo, llega el momento de disfrutar de su entorno. Más abajo del castillo, el viajero puede visitar la barroca iglesia de San Andrés (siglos XVI-XVIII) y más abajo aún la plaza de toros, de irregular diseño.

Su casco urbano, dominado por el río en la parte baja, presenta calles sumamente empinadas, estrechas y de trazado irregular donde se agrupan las casas bajo la silueta de su fortaleza, de origen árabe, aunque reconstruido en época cristiana. Es un pueblo entre barrancos, encantador e ideal para pasear sin rumbo fijo.

Qué hacer en Alcalá del Júcar

Alcalá no es lugar de grandes monumentos ni de edificios singulares. Todo lo contrario. Su encanto radica en lo sencillo, en lo popular, y en su estampa levantada sobre la hoz del Júcar, en uno de los rincones más puros de la comarca de la Manchuela.

Por un puente (siglo XVIII) sobre el Júcar se entra en la población. El curioso viajero merodeador encontrará casa cueva abiertas sobre el lecho del Júcar (algas habilitadas para turismo rural), entre ellas la cueva fortifica de Garadén, cercana a la fortaleza.

Alcalá del Júcar es uno de los pueblos más pintorescos de Albacete, de ineludible visita para los amantes del turismo rural, de aventura o de quien quiera dejarse impresionar por el riquísimo patrimonio de un municipio único, declarado Conjunto Histórico-Artístico por Real Decreto de 1982.

Ermita y castillo

El viajero puede conocer también la ermita de San Lorenzo o el castillo. La primera, de estilo neoclásico, se sitúa a tres kilómetros del núcleo de Alcalá del Júcar en dirección a La Recueja. Por su parte, la fortaleza es lo primero que llama la atención al viajero nada más llegar a Alcalá, ya que está edificada en la ladera de la montaña al resguardo de un imponente torreón de defensa de la época de los almohades, construido entre los siglo XII y XIII. En su día fue construida para ser una fortaleza infranqueable. Sin embargo Alfonso VIII de Castilla, en el año 1213, la recuperó definitivamente para su corona.

Muchos son los premios que acumula Alcalá del Júcar que han sabido reconocer su potencial turístico, como el que recibió en 1986 por su iluminación artística, que realza la belleza de sus calles y monumentos, por detrás tan solo, ni más ni menos que de la Torre Eiffel y la Gran Mezquita de Estambul. Un lugar perfecto para hacer una escapada de fin de semana o disfrutar de unas vacaciones con amigos.

Quizás lo mejor del pueblo sean los bellos parajes de su entorno, que incluso permiten el baño fluvial en las zonas acondicionadas. Una vez ya descubiertos los encantos de Alcalá del Júcar, el viajero puede aprovechar su estancia por tierras albaceteñas para conocer otros lugares de interés, con historia, como localidad donde murió el general cartaginés Amílcar Barca frente a los iberos en la Batalla de los toros de fuego (año 228 a.C.), o las ruinas romanas de la ciudad de Libisosa en . Pero no acaba aquí la visita. Aún queda mucho por recorrer en Albacete...

Dónde dormir en Alcalá del Júcar: Hostal Alcalá del Júcar; Avenida de la Constitución, 13; 02210 Alcalá del Júcar (Albacete); teléfono: 967474032.

Dónde comer en Alcalá del Júcar: Restaurante Abrásame; Avenida los Robles, 3; 02210 Alcalá del Júcar (Albacete); teléfono: 615957167.

Alcalá del Júcar, un pueblo para pasear en torno a una leyenda

Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.


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