Revista Cultura y Ocio

"Amor divino, amor profano" de Sandra Ferrer Valero

Publicado el 05 junio 2017 por Juancarlos53
En el sorteo que Laky (blog "Libros que hay que leer") realizó dentro de la promoción del mes de novela histórica que durante este mes de junio estamos realizando tuve la suerte de ser agraciado con esta novela de Sandra Ferrer Valero. Como en las bases del sorteo figuraba la realización de una reseña sobre ella, me pongo a la labor.En primer lugar hablaré de la autora. De Sandra Ferrer Valero yo desconocía todo antes de saber que es la persona que escribió este relato sobre la figura histórica de Clara de Asís. H e tecleado su nombre en el buscador de Google y me he topado con una joven mujer (Barcelona, 1976) apasionada por la Historia y por su realización personal. Así lo demuestra en los asuntos que trata en su tres blogs titulados "Mujeres en la historia", "Palabras que hablan de historia" y "El arte de ser madre"Y es que, como muy bien dice de sí misma en su blog personal que titula con su propio nombre y apellidos, tener un hijo [ahora tiene dos] a ella que consideraba no tener instinto maternal alguno, le sacudió los cimientos de su existencia. Sus pasiones son sus hijos, la Historia, sus libros y las mujeres en la historia sobre las que estudia, investiga y escribe. Desde este post os recomiendo pasar por sus blogs (con hacer clic sobre el nombre de cada uno podéis entrar en ellos), comprobaréis el nivel de sus reseñas, de sus libros, de sus experiencias personales, de su gran amor al arte...
Sandra Ferrer Valero, Novela histórica, órdenes mendicantesLa novela. Y ya sin más paso a hablaros un poquito de su novela, objeto de esta reseña. En unas 260 páginas asistimos a la vida de la fundadora de la rama femenina de los franciscanos. Me refiero a las Clarisas, fundadas por Clara di Offreduccio, natural de Asís y perteneciente a una de las familias nobles más ricas de la ciudad. Toda la aventura comenzó en 1211 cuando la futura santa decidió despojarse de todos los bienes terrenales, incluido el amor que le profesaba Rainiero, un joven bien parecido y de una acaudalada familia de la misma localidad. Ella deja el amor que le ofrece el hombre por el Amor que le inspira Dios. El ejemplo de este desprendimiento lo vio en un muchacho de Asís llamado Juan aunque todos le conocían por 'Francesco', nombre que al dejar la vida mundana adoptaría. El ejemplo de pobreza predicado por Francisco de Asís para los monjes que le seguían llamados franciscanos lo deseaba Clara también para las mujeres. Con mucho esfiuerzo, gran pobreza y perseverancia lograria la futura Santa Clara en 1253, poco antes de su muerte, que el Papa les aprobara el «privilegio de la pobreza» por el cual su monasterio de San Damián, donde se había instalado ella y la pequeña comunidad de monjas que la acompañaba, no recibiría rentas. La misma Sta. Clara redactaría la Regla de la Congregación religiosa que pasaría a ser conocida, en homenaje a su fundadora, como las Madres Clarisas.
Si Clara de Offreduccio es en el relato ejemplo de amor divino, el amor profano lo soporta su amiga íntima Bona di Guelfulccio, quien desde su más tierna niñez ansiaba realizarse como mujer y madre. Este deseo no fue obstáculo para que en todo ayudase a su amiga Clara sufriendo por ello el desprecio de Rainiero, si bien la monja santa moverá hilos de manera sabia para que las ansias de Bona culminen adecuadamente.
El estilo. Sandra Ferrer construye una historia lineal que se lee con gusto y rapidez. Distribuye el relato en diez capítulos a los que añade un Epílogo y, posteriormente, una Nota de la Autora en la que aclara cuánto de realidad -mucho- e invención -lo justo y necesario- contiene esta novela histórica. 
En ocasiones se cuelan en esta narración situada en el siglo XIII -yo diría más: en la dura sociedad del siglo XIII- ciertos latiguillos y usos lingüísticos que me parecen más propios de hoy. Son expresiones del tipo: "Voy a despedirme de mamá y papá" (pág. 164), "pequeñaja" (pág. 182), que revelan una ternura en mi opinión inexistente en las relaciones interpersonales durante el trecento (evidentemente mi opinión es un brindis al sol, pues es de imposible verificación). De todas maneras introducir anacronismos en una novela histórica no es para nada censurable pues, como sucede con el astronauta que adorna una jamba de la Puerta de Ramos de la Catedral de Salamanca, el autor de una restauración arquitectónica o/y recreación literaria tiene perfecto derecho a dejar testimonio de la época en que tal trabajo se está realizando.
La documentación y fidelidad histórica se perciben como extraordinarias. Gracias a ellas nos adentramos en la atmósfera de la época y al leer nos encontramos a gusto en las situaciones que se nos muestran. Se ve, además, cómo a Sandra Ferrer le mueven las personalidades femeninas fuertes que culminan en historias relevantes, como ésta de la fundadora de las Madres Clarisas. La escritora reivindica en sus blogs y en sus publicaciones la figura de la mujer tantas veces ninguneada a lo largo de la historia. Su libro "Mujeres silenciadas en la Historia" es, como parece anunciar el propio título, buen ejemplo de ello.



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