Revista Cultura y Ocio

Arantza Quiroga la “Mari” vasca

Publicado el 08 octubre 2015 por El Sol De Madrid Rubén Olmeda @elsoldemadrid

La Comunidad Autónoma Vasca, también denominada País Vasco por aquellos a los que nos cuesta usar más palabras de las necesarias o por aquellos que anhelan tener un País diferente a España, tanto da, ha sido un territorio donde se han ventilado al discrepante con el ostracismo, con un tiro en la nuca o con la presión de acosar a tu familia y amigos. Por lo tanto nunca es fácil opinar de lo que allí ocurre, ni dar consejos u opiniones sobre lo que alguien hace o deja de hacer. Pero hay casos en los que no es posible mantener el silencio, incluso el Ministro de Sanidad, un ejemplo de diplomacia y buen hacer, tuvo que salir ayer al paso de las noticias…¡como sería la cagada de la “Mari” para que este hombre se mojase dejando mal a una compañera!. En mi opinión Alfonso Alonso hizo lo correcto, lo que debía, a pesar de que debió ser duro para él.

La metedura de pata es cambiar un discurso de años en el PP y en España de forma unilateral, sin consultarlo, tratar de separarte del grupo ahora que todo parece fácil. Pero no olvidemos que esto no es solo cosa de vascos, sino cosa de España. ETA ha matado andaluces, madrileños y valencianos (por poner un ejemplo), el PP Vasco ha recibido la ayuda sistemática del resto de España para cubrir mesas electorales, listas o actos. Dejar de lado a tantos, de golpe, es un error grave.

La cosa es que Arantza Quiroga, la “Mari” vasca ha metido la pata y los proetarras lo celebraron con palabras como las de Julen Arzuaga, portavoz de Bildu, que se felicitaba por «el cambio en el lenguaje» del PP con la renuncia al «tótem» de la condena del terrorismo para poder avanzar en la convivencia.

Yo siempre digo que si ves que tu enemigo celebra algo que has hecho, pregúntate dónde te has equivocado.

La mitología vasca reconoce a la Diosa “Mari” como la deidad superior a todas las demás, es un posible ejemplo de esa tradición matriarcal del País Vasco y de parte de Europa. A “Mari” se le reconoce un poder especial y una belleza sin igual, “Mari” es la diosa de la justicia y defensora de la honradez que protege a los que ayudan a los demás., castiga al mentiroso, al ladrón y al que no cumple la palabra dada, premia y socorre a sus seguidores pero castiga a los que no creen en ella. Es dulce y temible, justo lo que significaba Arantza Quiroga en el PP, una bella mujer, de sutil palabra, tímida y delicada en la cercanía, pero dura, inflexible y directa cuando tenía que gestionar una situación delicada.

Arantza Quiroga ha sido la “Mari” que ha conseguido pasar página con un PP Vasco que insultaba a su ex-presidenta, que se metía con Madrid o que veía como se rompían sus bases. Esta mujer tan delicada como una brisa de primavera, pero tan contundente como un directo de Mayweather encandilaba a unos y otros, a propios y ajenos, a los afiliados de su comunidad y a los de las otras. Era una mujer ejemplo de como solventar las rencillas y no hacer ruido, curando las heridas y esperando a que las aguas se calmen para salir con todas las naves.

Pero todo ese background se acaba de ir por el W.C al presentar una moción sin consultar con la Dirección Nacional del Partido para acercarse a los proetarras usando sus miserables trucos lingüísticos, sus deleznables tretas semánticas y su intolerable forma de saltarse lo que cualquier sociedad avanzada debe proteger, el orden de las cosas. Arantza a querido asumir el discurso de los proetarras en el que nunca condenan a ETA, pero si condenan “cualquier forma de violencia”, para poder decir que la Guardia Civil o la Policía están a la misma altura que ETA en un escenario de guerra. Pero es que no es así, Arantza, no es así y lo sabes…

En el País Vasco NUNCA ha habido una guerra entre ETA y el Estado, nunca, lo que ha habido es terrorismo de una banda de delincuentes que han atacado a la sociedad civil y a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado que han protegido a esa sociedad civil, punto. Ni guerras, ni paces ni leches. Para que haya una guerra deben existir dos bandos que se matan por igual, con unas reivindicaciones y con unas declaraciones internacionales de conflicto. Aquí nadie le declaró la guerra a nadie, ni hubo un ejército que atacase a otro, no. Aquí lo que había era cobardes que mataban a personas de un tiro en la nuca y un Estado de derecho (menos en la época del PSOE, con Felipe González, cuando se fomentó el uso de la fuerza de forma ilegal) que actuaba defendiendo la Ley.

Con una ETA casi desaparecida y una sociedad que no sale a la calle cada domingo a pedir locuras…¿qué necesidad había de esto?. ¿De verdad el PP del País Vasco tenía que bailarle el agua a los proetarras?. Yo creo que no, que ha sido un error y que se ha parado a tiempo. Entrar a ese juego tiene una consecuencia inevitable, que es la de que los jóvenes vascos crezcan estudiando que en su tierra hubo violencia, sin más, y que ahora ya no hay violencia. Y no es así porque no fue un problema de violencia genérica, sino de asesinatos concretos de unos a otros.

La cuestión es si Arantza Quiroga, la “Mari” vasca, sabrá reconocer su error y se perdonará a sí misa, retomando el control y continuando su buen hacer, o si será implacable con ella misma y se castigará con la dimisión. Por el bien del PP Vasco y de España, esperemos que haya sosiego y reflexión, que no haya más visceralidad de la que ya ha habido y las aguas de la “Mari”, de la Tierra, vuelvan a su cauce.


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