Revista Deportes

Asiento de preferencia

Publicado el 02 enero 2012 por Carlos Romero @CarlosRomeroSFC

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Ha aparecido una entrada que se vincula con la historia de nuestro club, presumiblemente datada en 1908.

Como todos los documentos u objetos con los que nos encontramos, vamos a pretender analizarlos con rigurosidad. No queremos sacar conclusiones basadas únicamente en un punto de vista, lo cual nos podría llevar a sacar conclusiones precipitadas.

Nos llama poderosamente la atención afirmar que desde 1908 ya se hacían entradas de "Asiento de Preferencia" para un entrenamiento de football en Sevilla.

Ni afirmamos ni negamos. Solo decimos que no queremos faltar al rigor y sacar conclusiones precipitadas.

Las noticias que tenemos sobre un lugar adecuado para la práctica del fútbol nos llevan a 1913, con la inauguración del campo del Mercantil. Hasta entonces bastaba una cuerda para separar al público del terreno de juego, y, muchas veces, ni eso...

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Estamos en abril de 1909, todavía no se habían producido las gestiones del presidente del Sevilla Football Club para dirigirse al Ayuntamiento solicitando unos terrenos en el Prado de San Sebastián. Hasta entonces se jugaba como y donde se podía.

No es hasta la inauguración del campo del Mercantil, en 1913, cuando se tienen unas instalaciones medianamente estables (había que desmontarlas para la Feria), y en la que se puede ubicar una pequeña grada para socios del Centro Mercantil y del Sevilla Football Club.

Podemos ver que en 1912 todavía no se puede garantizar comodidad a los espectadores que tenían que alternar con los golfos.

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Tras esta introducción, volvamos al principio. Usemos la imaginación y el sentido común a la vez. ¿Cuántas personas asistirían a ver un entrenamiento en 1908?

El escenario, el Prado de San Sebastián. Un descampado a las afueras (estamos a principio de siglo) de la ciudad, un lugar de esparcimiento donde las familias sevillanas iban a aprovechar su tiempo libre, junto con golfos que hacían de las suyas.

Demos por bueno que algunas personas fueran invitadas especiales al entrenamiento. ¿Llevarían los organizadores sillas para ellos? ¿Se alquilaban las sillas al Quidello de la época? ¿Las llevaban los directivos de su casa? ¿Las tomaban prestadas de la caseta del Mercantil? ¿Traían bancos desde la parroquia de San Bernardo?

Ya puestos a hacer una entrada curiosa, me refiero a los organizadores, y puestos a imaginar una agresiva campaña de marketing de lanzamiento del producto y de la “nueva Sociedad”, que menos que poner la fecha o lugar del partido, perdón, del entrenamiento para que sirviera de recuerdo.

¿Había un portero con una perforadora para picar la entrada a las señoras e invitados de postín?

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La entrada aparece perforada con ese agujerito inconfundible de revisor del tren, ya que no creemos que sea el perforado que posteriormente se hacía para cobrar un, llamémoslo, impuesto sobre los espectáculos públicos.

La entrada lleva el sello con el escudo de 1905, como nos lo dejó puesto Lafita, en esta estampa

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Según ese detalle, se descartaría una fecha anterior a 1905.

Otro detalle, y desde nuestro punto de vista, muy importante, es la forma de denominar la ubicación del invitado.

Siempre nos ha gustado la historia de Sevilla, y no cabe duda que cualquier acontecimiento relacionado con el fútbol sevillano encaja en los usos de su época. Recordemos que el partido a beneficio de los damnificados de Mesina (apenas dos meses después de la presumible datación) entre el Club Recreativo de Huelva y el Sevilla Football Club, la banda amenizaba con pasodobles; o que también conocemos narraciones que nos contaban que algún jugador era sacado a hombros, como si de un torero se tratase. Una entrada para un entrenamiento debería seguir las mismas normas no escritas de sevillanía.

Veamos una entrada de la época, aproximadamente.

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En la entrada de 1914, la más antigua que conserva Javier Maldonado de un partido del Real Betis Balompié, en Tablada, se habla de “Entrada de Silla”; en los toros (referente directo de la época) se habla “sillón de tendido”; en la Carrera Oficial de Semana Santa (de creación posterior) se habla de “sillas”; en el Lope de Vega usted no puede sacar una localidad de asiento, o bien adquiere una “butaca” (del “patio de butacas”), o bien una “silla de palco”, pueden llegarse a la taquilla cuando quieran.

Es verdad que la plaza de toros, se utiliza la expresión “asiento”, pero ¿a qué hace referencia la expresión “asiento”. El término “asiento” se utiliza cuando se quiere expresar la ubicación en los bancos corridos, principalmente en “gradas” (o “tendidos”) de cemento, donde hay que numerar el asiento, para distinguir una localidad de otra.

Entendemos, y es nuestra interpretación, como muy poco probable que a aquellos invitados de postín se les ubicara en asientos corridos. Descartando la construcción de una grada supletoria, nos tendríamos que quedar, por proximidad, con bancos traídos de la cercana parroquia de San Bernardo.

También cabría un debate para el término “preferencia”, que tendríamos que buscar cuando es la primera vez que se utiliza, ya que no es una expresión habitual de la época ni en las tribunas del hipódromo, ni en las regatas, ni en el propio Mercantil.

También habría que suponer que si había "Preferencia" debería haber también "General", aunque de eso no tenemos datos, principalmente, porque no había campo.

Todo ello nos conduce a pensar que la expresión “Asiento de preferencia” aparenta un claro anacronismo, y deberíamos buscar otra causa por la cual la entrada está unida al anuncio del entrenamiento.

¿Pudo ocurrir que el curioso coleccionista fuera también el poseedor de aquella entrada pero que correspondiera a otro momento?

Personalmente creemos que esta opción pudiera ser más verosímil, entendemos que la entrada y el anuncio no corresponden al mismo acontecimiento, por las causas expuestas.

El hecho de quedar pegadas, bien accidentalmente, o bien por alguien que creyó que formaran pareja, ha podido confundir a quien las ha presentado como del mismo entrenamiento.

Si la entrada no pudiera datarse en 1908, y hablo en condicional, no existiría ningún otro motivo para fijar la fecha del anuncio del entrenamiento en 1908, salvo suposiciones, más o menos fundadas.

Esta es nuestra visión, rigurosa, y sin tomar conclusiones precipitadas de los elementos presentados.

Cada cual que saque su conclusión.

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