Revista Infancia

Audiolibros infantiles

Por Pequelia @pequelia

Audiolibros infantiles

Hoy en día rara es la familia que no dispone de un ordenador, un portátil, un mp3, un iPod o cualquier otro aparato tecnológico puntero para la reproducción de música y vídeos. Este auge de las nuevas tecnologías en nuestro día a día está desempolvando una forma de literatura, el audiolibro, que, aunque ya se conocía en décadas anteriores, ahora ofrece una mejor calidad y accesibilidad de sus contenidos. Junto a las grabaciones de libros clásicos o leídos por el propio autor, es muy fácil encontrar en la red audiolibros infantiles, basados en historias y cuentos para niños, que pueden estar dramatizados o contar con acompañamientos musicales y efectos sonoros.

A pesar de que escuchar la narración en lugar de leerla impide disfrutar de las ilustraciones que suelen acompañar la historia, que sobre todo en el caso de libros para niños suelen ser una parte imprescindible de la narración, los audiolibros infantiles ofrecen muchas ventajas:

  • Estimulan la imaginación, en la medida en que el niño tiene que evocar visualmente las imágenes que van narrandose.
  • Permiten una lectura en voz alta en situaciones concretas en las que los padres no pueden concentrarse en esta actividad, por ejemplo, mientras se conduce, estando de viaje, etc.
  • En el caso de audiolibros infantiles grabados en otros idiomas, ayudan en el aprendizaje de la lengua extranjera, reproduciendo los sonidos exactos de un hablante nativo, situación que los padres no siempre pueden igualar con su lectura.
  • Son más fáciles de almacenar y transportar que los libros en formato físico, ya que, dependiendo de la capacidad de almacenamiento del reproductor que tengamos, en un único aparato electrónico de pequeño tamaño podemos guardar multitud de audiolibros.
  • Son la alternativa perfecta a la lectura para niños ciegos o con problemas de visión severos.

Una opción interesante y muy fácil de llevar a cabo en el entorno tecnológico actual es optar por crear nuestros propios audiolibros infantiles, con las voces de los miembros de la familia. Para ello basta escoger una historia que nos guste y preparar bien su lectura, distribuyendo los personajes. A continuación, con ayuda de una grabadora o el micrófono del ordenador conectado al software de grabación correspondiente podemos narrar la historia, retocarla y almacenarla para escucharla cuantas veces queramos.

Foto | PlayfulLibrarian

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