Revista Espiritualidad

Autoestima desde la óptica budista

Por Chocobuda

Autoestima desde la óptica budista

El universo y mercado de la autoestima es un campo minado donde un paso en falso podría causar daños severos a quien busca mejorar su vida. Existen libros y conferencias por autores dedicados vendernos la idea de que somos ganadores y que el mundo es nuestro, sin importar nada o cómo se logre.

Hay quien dice que con tan solo repetir una afirmación por unos 30 días, la balanza cambiará a nuestro favor porque (supuestamente) se construyen partes de la mente que no existen en alguien que se odia.

Para el budismo todo es diferente. De hecho, el término “autoestima” ni siquiera aparece en las escrituras clásicas. Esto es porque en el dharma sabemos que todos los seres vivos somos buenos por naturaleza. Todos somos budas. Es nuestra verdadera esencia, pero ha sido cubierta por la sociedad de consumo y la presión social. Este sistema nos envuelve en un manto de negatividad y de creencias dañinas sobre nosotros mismos.

Por ello no creemos que sea necesario recitar miles de afirmaciones positivas todos los días. Es mucho más sencillo.

En el budismo sabemos que el lenguaje y las palabras tienen un poder inmenso sobre el comportamiento y la manera de pensar. Así que una manera certera de arreglar la autoestima es dejar de decirnos cosas horribles a nosotros mismos. No se trata de hablarnos con palabras lindas. Solo hay que detener el discurso que nos causa daño.

¿Cómo lograrlo? Cada vez que detectes que estás dicéndote algo que lastime o te haga sentir mal, has paro total y cambia tu atención a cualquier cosa. Puede ser el clima, la pared, las personas que te rodean, el aire… ¡lo que sea! Si la atención la canalizas a ayudar o a ser amable con alguien más, mucho mejor.

Con la práctica, las palabras destructivas comenzarán a ser menos y respirarás más tranquilo. Esta pequeña técnica funciona porque, entre otras cosas, dejas de pensar tanto en ti.

¿Cómo sentirme mejor conmigo?

El Buda dijo: tú mereces tanto amor como cualquier otro ser del universo.

No importa cuántos insultos te digas, eso no cambia el hecho de que eres un buda, eres buena persona en el interior y que mereces ser querido.

Este ejercicio de meditación metta (amor incondicional) ha ayudado a muchos de mis alumnos y a mi mismo. Creo que también te podría ser útil:

  • Aparta unos minutos de tu día para que estés en tranquilidad, sin teléfono o distracciones.
  • Cierra tus ojos.
  • Respira profundo varias veces y regresa a tu respiración normal.
  • Visualiza que estás en una sala de cine, mirando la proyección.
  • En la película apareces tú. Te miras, ves cómo hablas y te comportas.
  • Pones pausa a la proyección en un cuadro en el que estés sonriendo.
  • Desde lo más profundo de tu corazón, genera luz y calor para esa persona en la pantalla.
  • Y en tu mente di: Que estés bien y en calma. Que no te falte nada y tengas salud. Mereces amor, como todos los seres que te rodean. Soy un buda, como todos los demás.
  • Dibuja una sonrisa grande en tu cara por unos 2 minutos. No importa que no la “sientas”. El cerebro sabrá que es hora de producir endorfinas.
  • Respira profundo.
  • Abre tus ojos.

Hay muchas clases de meditaciones metta. Esta es muy simple y la puedes hacer en cualquier momento de tu día.

No es una afirmación optimista vacía. Es una práctica que funciona porque por primera vez entendemos nuestra verdadera naturaleza.

Podría ser una experiencia transformadora.

Si quieres saber más de estos métodos y técnicas, te invito a Hikari, el taller de autoestima de Chocobuda.


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