Revista Coaching

Ave, Recruiter. Los que quieren trabajar... (Parte I)

Por El Blog De David Fernández Ojeda @alejandrodavidf

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Hoy he decidido ir a dar un paseo saludable, revitalizante, de los que reconfortan. He de reconocer que no ha sido lo que yo esperaba por algo que no estaba en el guión. Verás: aunque no quise detenerme, pasé junto a un kiosco y mostraba titulares con palabras tediosas como “Crisis” o “Desempleo”,  tan punzantes como “Corrupción” y -la peor- tan tristes como “Asesinato”. Entre tanta vorágine de noticias desagradables se me ocurre que no merecemos todo esto. Por eso y porque cultura y empleo no están reñidos, con tu permiso, se me ha ocurrido compartir contigo una de romanos.

Ave, Recruiter. Los que quieren trabajar... (Parte I)

Fuente imagen: r1db


Maximus. Opus quaerunt in circus hispaniarum”, o lo que es lo mismo, “Máximo. En busca de trabajo en el circo de España”. Éste es el título de más de seis millones de historias en nuestro país y, lejos de proponerte una sesión de lamento colectivo, permíteme seguir contándote más curiosidades y paralelismos con las apasionantes luchas de gladiadores porque siempre hay un “Máximo” dentro de ti.
Cuando hablamos de romanos… Es cierto, se te vienen a la cabeza dos imágenes posibles: la erótico-lúdica-festiva de las bacanales y, cómo no, la de los valientes soldados y/o gladiadores. Pues hoy, se me apetece hablar de estos últimos y, más concretamente, de los luchadores de la arena.
Los combates de gladiadores tienen sus orígenes en costumbres funerarias de las milicias etruscas del siglo VI a.C. aunque se convirtieron en verdaderos rituales lúdicos de gran tradición y popularidad en la antigua Roma del s.III a.C.. Sin embargo, a fecha de hoy, aún permanece en la retina de muchos, no sólo por magníficas películas como Gladiator (de Paramount y protagonizada por Russell Crowe) sino porque con la situación del mercado laboral actual bien podrían compararse con la “salida a la arena” de los desempleados de nuestro peculiar “circo”. ¿Te imaginas?: 
“¡Ave, recruiter!, los que quieren trabajar te postulan”
¿Qué tiene esto que ver con el empleo?.  Continúo... Las reglas del combate estaban recogidas en las llamadas “Leges gladiatorae” aunque lo realmente importante para los luchadores era poder alcanzar gran éxito para ser reconocidos, ensalzados por los poetas, reproducidos sobre joyas y jarrones y, por supuesto, mimados por las damas patricias. Muy diferente de la cruz del fracaso con que muchos se atreven a marcar a los que se encuentran en desempleo: un mundo en el que las leyes no se saben muy bien quiénes las marcan porque hay gran disparidad de criterios.
Los combates de gladiadores, al igual que los procesos de selección, tenían un desarrollo bien definido. Una fase previa de organización y publicidad para darlo a conocer en la zona. Y, en la noche previa al combate, contrario a los nervios e incluso falta de apetito del candidato en búsqueda de empleo, se les daba una espléndida cena con las autoridades, con bailes y placeres de todo tipo.
 

Ave, Recruiter. Los que quieren trabajar... (Parte I)

Fuente imagen: noticierodiario


Queda en la retina de todos el momento cumbre, de tensión diría yo, en el que puede salir nuestro lado más macabro, en el que el César o la autoridad de turno deben decidir si el vencido es o no ajusticiado por el vencedor con un simple gesto con su pulgar: hacia arriba, se le perdona la vida; hacia abajo… Eso mismo, que, además, era lo más común porque el objeto de los juegos no era otro que el de ganarse el favor del respetable, de un pueblo deseoso de ver sangre sobre la arena.
Quizás, salvando las distancias, algo similar a la sensación que siente el candidato tras una entrevista de trabajo cuanto más acuciante es su necesidad de emplearse.
Habitualmente, los gladiadores no eran más que esclavos, prisioneros de guerra o reos condenados por algún delito grave que, con la práctica de la lucha se les ofrecía la oportunidad de conseguir, no sólo la libertad, sino fama y, en muchos casos, una acomodada posición económica. Aunque también había aquéllos que ingresaban en la escuela de gladiadores para formarse con el afán de divertirse y ganar fama y dinero.
En realidad, en este aspecto, no es menos cierto que los desempleados puedan llegar a sentirse señalados, esclavos y prisioneros de una situación que no han buscado y que, por supuesto, no merecen. Pero, del mismo modo, existen sentimientos encontrados pues, en gran medida, también depende de ellos conseguir salir de esa situación y alcanzar esa libertad en forma de independencia, esa que aporta el tener trabajo y que tan necesaria es en estos tiempos que corren. En ese sentido, sea el candidato, así afrontará el reto.
En cuanto a los gladiadores, hasta nueve tipos se han descrito. Se distinguían por sus atuendos y, especialmente, por las armas que portaban. Igualmente, hasta nueve, por analogías, serán los candidatos según su actitud y aptitud: 
Los Andabatae se les conocían por su casco sin aberturas para los ojos.
~ Como algunos desempleados, que parecen que no ven dónde están ni asumen su condición de parados. No acostumbran a planificar su búsqueda de empleo y ésta es pasiva (muy pasiva). 
Los Essedarii o Equitesiban a caballo o en carroza (aurigas), por lo que solían luchar entre ellos. Dado que muchos caían del caballo a la arena, también luchaban a pie.
~ Son polivalentes, aunque se muestran prepotentes tras quedarse sin empleo, aduciendo que el trabajo llegará sólo por lo mucho que valen. Disponen de capacidad para buscar pero no saben venderse y esperan la llamada de gracia de algún conocido, un recruiter o empresa.
Los Hoplomacusportaban tiras de cuero en muchas partes del cuerpo (tobillos, muñecas, rodillas) y una especia de “slip” para proteger de la visión sus partes más íntimas. Luchaban con grandes escudos, casco con visera y cimeras, coraza y protección en la pierna izquierda (¿y por qué la izquierda?; porque era la pierna de apoyo para un diestro cuando ejecutaba un ataque con el arma).
~ Como los de la Generación Y, jóvenes y  muy preparados, aunque con poca o nula experiencia y siempre con predisposición a no dejar pasar la oportunidad. Si reaccionan ante el desempleo y, si éste se hace esperar, continúan formándose.
Los Mirmos, Mirmillos o Mirmillones provenían la mayoría de la Galia (actual Francia) y su distintivo, sin duda, era su casco con un dibujo de un pez (en latín- Myrmo). Su indumentaria se basaba exclusivamente en un largo escudo rectangular y armas de procedencia gala porque apenas llevaba protección en brazos y piernas.
~ Éstos, no sólo están preparados sino que han complementado su formación, incluso fuera de sus fronteras, y están abiertos a nuevas experiencias. Aptitudes muy bien definidas y gran autoestima lo convierten en un buen candidato a falta de mostrar su nivel de actitud.
Los Reciarius no llevaban protección ni en la cara ni en la cabeza, iban descalzos y tan solo portaban una túnica con un cinturón ancho de cuero, un tridente, un puñal y una red.~ No son otros que los más experimentados. Los que sin tener una formación explícita abordan el empleo con gran limitación sin dar cabida a la reinvención y acotando sus posibilidades.
Los Retiraii sólo se valían de una red, un largo tridente y un puñal y eran conocidos por no llevar casi nada encima. Solían luchar contra los Secutors.~ Además de experiencia, inspiran gran confianza por su grado de especialización. Aportan una gran maestría y seguridad en el desempeño de sus funciones por lo que no temen que se les ponga  a prueba en cualquier aspecto de su disciplina.

Ave, Recruiter. Los que quieren trabajar... (Parte I)

Fuente imagen: mundohistoria

Los Secutorsportaban espada, escudo, casco con visera y una espada. Tenían fama de ser muy valientes y de ganar en muchos encuentros gracias a su agilidad de sus movimientos.
~ No sólo son experimentados sino que destacan por su buena actitud y proactividad. Están abiertos a nuevas experiencias y a la innovación, aunque con limitaciones. Suelen colaborar con el recruiter en la búsqueda de los valores del candidato.
Los Samnita o Samniseran reconocidos por los grandes escudos ornamentados que llevaban en el pecho, sus cascos con crestas y aletas y protección en la pierna izquierda. Utilizaban una espada corta y recta, además de un pequeño escudo.
~ A la defensiva, aprovechan sus conocimientos y experiencia para prever y calcular riesgos. Y, aunque preparados, no pretenden hacer algo distinto a lo que ya han hecho.
Los Tracius, Thraex o Thraces no llevaban casco y debían su nombre a sus largas espadas. Portaban tridente, escudo cuadrado y un ancho cinturón, así como protecciones en sus piernas y en uno sólo de sus brazos. A veces portaban escudo redondo acompañado por puñal y espada corta.
~ Pragmáticos  y ágiles en sus decisiones, no se esconden ante las adversidades y están dispuestos a afrontar nuevos retos. Son decididos y acompañan con una buena actitud que les facilitan el papel de líder.
Como ves, también tú tienes cabida en “una de romanos” si buscas una nueva oportunidad laboral o deseas acceder a tu primer empleo. Enumeradas las analogías en torno a los gladiadores, sólo te queda definir tu identidad y mejorarla, teniendo en cuenta que si lo deseas puedes apostar por tomar lo mejor de varios de ellos.   
Con la gran competencia que hay y la hostilidad laboral actual acuciada por los momentos de crisis económica, depende ti que el mero hecho de salir a “la arena” para luchar por un puesto de trabajo pase de ser un mero combate a una sentencia antes de salir a pelear. ¿Hacia dónde apuntará el dedo del recruiter en tu próximo proceso de selección?.
Mantén la actitud, plantéate la reinvención y no dejes de formarte porque, si no lo haces tú, otros lo harán para ocupar el puesto que deseas. Por cierto, ¿sabías que el significado de Máximo es “El importante”?. Pues Maximus Decimus Meridius no era sobrenatural, le llamaban “El Hispano” y procedía de Mérida (Extremadura).
Fuente documental: P.Argenter(www.phistoria.net)
No te rindas, tú eres tu mejor recompensa. Tú eres Máximo, “El importante”Si te ha gustado, comparte en tus redes (Twitter, Facebook, Linkedin, etc)

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