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Batman v Superman: El amanecer de la justicia. Dinero al superpoder.

Publicado el 28 marzo 2016 por Criticasen8mm @Criticasen8mm
Batman v Superman: El amanecer de la justicia. Dinero al superpoder.Título original:
Batman v Superman: Dawn of Justice
Año:
2016
Fecha de estreno:
23 de Marzo de 2016  
Duración:
151 min
País:
Estados Unidos
Director:
Zack Snyder
Reparto:
Ben Affleck, Amy Adams, Jesse Eisenberg, Henry Cavill, Scoot McNairy, Gal Gadot, Holly Hunter, Jeremy Irons, Laurence Fishburne
Distribuidora:
Warner Bros.
Batman v Superman comienza con un prólogo previsible y exento de cualquier propósito de innovación y finaliza con un desenlace tramposo, que sintetiza correctamente el espíritu de la producción. Si algo están logrando las películas de superhéroes como esta, conglomerados de personajes con escaso criterio narrativo, es que el cine se construya en mayor proporción en la fase de montaje y no en la de guión. En vez de estructurar un relato concreto y proceder a su grabación, en filmes como este y Vengadores: La era de Ultrón se filman tramas de infinitos personajes como si no hubiera mañana y la película se descubre en la postproducción, donde parte de los excedentes quedan fuera y muchos otros permanecen en un resultado final sin fundamento propio, con una serie de tejidos hilvanados entre sí a la fuerza. Pero la mayor parte de la gente no se fija en ese descarado hilo, sino en las explosiones y persecuciones y un par de nombres destacados del imaginario popular, como son Batman y Superman.
Batman v Superman: El amanecer de la justicia. Dinero al superpoder.
Esa benevolencia por parte del público no significa que haya que exigir menos a estas películas, ya que todo entretenimiento de este tipo puede aspirar a tener un carácter cultural o una ambición de trascender más allá de los caducos artificios que dentro de un par de décadas se verán como arcaicos. Trascendencia que Zack Snyder no busca en ningún instante, por lo que si el director no siente la necesidad de que su obra perdure, nosotros tampoco podemos recriminársela. Pero teniendo en cuenta el impacto potencial de la película, la mayor decepción es que se quede en un mero entretenimiento que semanas más tarde será olvidado por otra película similar, y así se seguirán sucediendo los eslabones hasta que cambie la tendencia y se consiga satisfacer al público sin renunciar a tener un calado real en nuestra memoria.
El principal atractivo de la cinta era ver a los dos grandes héroes de DC enfrentados. Conflicto forzado a más no poder para dar el pistoletazo de arranque a un universo cinematográfico que se ha tropezado en sus dos primeros pasos. Pero con poner dos míticos nombres en el título ya se atrae al público de forma masiva, aunque el contenido no esté a la altura de las leyendas que lo envuelven. Como era previsible, el cara a cara entre ambos no es realmente el centro de la película, si es que tiene algo sobre lo que sostenerse, sino que hay un mal mayor. Algo obvio teniendo en cuenta los personajes confirmados, pero no luciría tanto el título Batman v Superman (v Lex Luthor (v Doomsday)). Precisamente ese villano encubierto es el personaje clave de la película, uno de los pocos que realmente son útiles a la hora de que la narración avance, ya que los dos héroes titulares están ensimismados en sus riñas personales. La interpretación de Jesse Eisenberg como Luthor es fácilmente despreciable, lo cual no es algo necesariamente negativo, ya que conocemos a un ambicioso antagonista que no esconde su pasado y que gracias a su carácter maniático y algo repulsivo nos genera rechazo y cercanía al mismo tiempo. Además de empatizar con él como público ya que es el responsable de que el sin sentido de la lucha entre Batman y Superman no ocupe todo el tiempo en pantalla.
Batman v Superman: El amanecer de la justicia. Dinero al superpoder.
En cuanto a la imagen ofrecida de estos dos héroes, el resultado también es bastante previsible, sobre todo después de haber visto la inocua e insípida El hombre de acero. Superman vuelve a ser un superhombre desdibujado, sometido a un enfoque que no le hace ningún favor. Las escenas con su familia son totalmente prescindibles, al igual que prácticamente toda su reducida aportación a la trama principal, siendo la Lois Lane de Amy Adams más vital para el desarrollo de la historia que él mismo. Lo cual dice muy poco del tratamiento de uno de los supuestos protagonistas de la película, aunque sí que habría sido interesante profundizar en su conflicto interno a la hora de aceptar ser convertido en una deidad o un potencial demonio por sus vecinos terrícolas. Mostrar las consecuencias de los actos de Superman es un acierto de los guionistas, ya que pone sus pies en el suelo y hace más creíble un enfrentamiento con Batman, un humano que no puede ni derrumbar un edificio con un puñetazo, ni disparar láseres con los ojos, ni básicamente presumir de los atributos de su enemigo-mejor amigo de toda la vida Clark Kent. Pero al mismo tiempo despoja a Superman de cualquier interés al no prestarle atención, aunque con El hombre de acero ya nos demostraron que no saben atender a Superman, así que casi mejor que le hayan dejado de lado. Lo cual favorece al Batman de Ben Affleck, presentado de manera burda y envuelto en ensoñaciones que poco aportan a la película, pero que es un digno sucesor del traje. La venganza que tanto ansía Bruce Wayne se convierte en cansina, sobre todo porque parece que quiere resolver la injusticia sucedida en su infancia y que poco nos importa ya, y se resuelve de una manera irrisoria, haciendo alarde de algo que falla inevitablemente a lo largo de toda la película: el montaje.
El caos narrativo cristaliza con un montaje confuso en el que saltamos por tantas localizaciones que al final no sabemos si estamos en Gotham o en el Sahara, con una cantidad de personajes en diferentes subtramas que abruma, y un énfasis en lo obvio que saca de la película. Como sucede en la escena del juicio, en la que se asume que el público será demasiado estúpido como para entender algo que se nos remarca una decena de veces. Maldito tarro. Pero en cualquier caso, el desconfigurado montaje no hace más que demostrar que el desarrollo de Batman v Superman se ha nublado con los millones de dólares de presupuesto y su tendencia descaradamente megalómana. Resultando como consecuencia una producción que parece un anuncio eterno de La liga de la justicia, que introduce a personajes como Wonder Woman, Aquaman o Flash de manera totalmente aleatoria, y mostrando una mayor preocupación por construir un universo gigantesco que por la calidad de las partes que lo componen. Este no ha sido el esperado big bang para ese cosmos de DC, que sigue sin tener una base sólida y al que no se puede augurar un futuro demasiado esperanzador en términos puramente cinematográficos. Aunque sea lo económico lo que parezca dictar sentencia.
4/10

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