Revista Cultura y Ocio

Bebés. La aventura de caminar (III): Sentarse es un difícil equilibrio

Por Lachicadelblog

El pequeño Alejandro ya gira sobre sí mismo. Elige qué quiere ver. El estimulante mundo le aguarda. En ningún momento ha dejado de lado su particular entrenamiento muscular. Su desarrollo motriz aún no se ha completado. Tiene que alcanzar ese difícil equilibrio que parece ser sentarse.
Sentarse requiere de coordinación entre los ojos, los brazos, el torso y las piernas. Hasta los seis primeros meses de los bebés, los músculos de sus manos aún no están desarrollados suficientemente, y los caminos que el movimiento prensil ha de dibujar en su cerebro no se han establecido. Los movimientos de sus brazos son erráticos. El rango de movimientos de los pies y de las piernas es mucho más limitado que el de los brazos.

Bebés. La aventura de caminar (III): Sentarse es un difícil equilibrio

Fuente: http://cdigaratu.blogspot.com.es

Un hito importante en el desarrollo psicomotriz del bebé será la aparición del deseo. El deseo de explorar nuevas texturas y colores; el deseo de tener y coger esos estimulantes objetos. Pero con cuatro y cinco meses, aún no está preparado. La estimulación cognitiva y motriz de padres y educadores infantiles ayudan en el proceso, unidos fuertemente a la voluntad.  El primer paso será coordinar manos, torso y pies para sentarse.
El centro de gravedad a los seis o siete meses está muy alto. Los primeros intentos de sentar a nuestro bebé provocará situaciones familiares como que el niño trate de mantener el equilibro inclinando el torso hacia adelante, con el apoyo de brazos y pies; el bebé moverá los brazos de una forma que no podrá dejar de recordarnos a ese instante en el que cual trapecistas, tratamos de pasar por una cuerda. Y tercera situación, la cabeza puede más que los músculos del cuello, de los hombros y de la espalda. Y el niño se entorna hacia ese centro de gravedad.
En el momento en el que consiga estabilizar la cabeza, guiar sus manos con los ojos y realizar los ajustes motrices necesarios, dominará el difícil equilibrio de sentarse a su voluntad. Poco a poco, Alejandro gana independencia.

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