Revista Coaching

Bienvenido diciembre!

Por Mbbp

 

Bienvenido diciembre!

Si hay un mes sensible y sensiblero en el año, ese es diciembre, mes que trae también el invierno! La familia, los valores y las emociones se imponen en nuestro mundo ahora y que en el resto del año se ignoran. La solidaridad, los sentimientos y la armonía reaparecen en nuestra vida, a marchas forzadas y, si es posible, canalizándolos hacia el consumo. Porque nuestro mundo actual, lamentablemente, tiene esa fijación, incluso apoyándose en estos valores eternos y humanos!

Aunque no hay bien que por mal no venga, seguramente! En este mes se suceden los argumentos y los escenarios apropiados para hacernos sentir, para expresar nuestros sentimientos en abundantes celebraciones y festejos navideños. Todo empieza por esas comidas y cenas previas a la Navidad, con los amigos y conocidos, con los compañeros de trabajo, que llenan nuestras agendas de este mes, el último del año. Luego empalmamos con esos festejos ya plenamente familiares y en que lo mejor y lo peor de las relaciones familiares sale a flote, entre ágapes y sobremesas interminables…

El anuncio más evidente del mes de diciembre y, por ende, de la próxima llegada de la Navidad es la aparición de los adornos navideños en las calles y plazas, en los escaparates y en los hogares. Las ciudades recobran súbitamente la vida, en  un mes de días ya cortos y que sugieren el encuentro con los demás y salir de compras. Guirnaldas, luces de colores y música navideña inhundan nuestro entorno e invaden nuestros corazones, sin  piedad. Afloran las sonrisas, a la vez que se calientan por el uso nuestras tarjetas de crédito. Un mundo artificialmente sentimental y armonioso llega a nuestra vida, creando el contraste ante esas otras navidades de quienes las viven en soledad, en la pobreza y en la miseria, lamentablemente hoy no tan lejos de nosotros…

Dos mundos en uno solo, dos diciembres en uno solo! Uno artificial, consumista porque sí, fiestero y muchas veces solo aparente y efímero, en 31 días. El otro, íntimo, plácido y cálido. Tal como es la vida, nuestra propia vida! El despilfarro sin sentido y la magia con sentido, contrastados. Lo solo externo y lo íntimo, enfrentados una vez más. Al fin y al cabo somos cada uno de nosotros los que decidimos cómo nos afectan las cosas y decidimos qué valor tienen para cada uno de nosotros…

Personalmente, me gusta vivir la Navidad cada día del año. Quien me conoce bien, lo sabe. Navidad es renacer a la vida y eso se hace cada nuevo día que llega como un regalo! Porque la Navidad, como la vida, es un regalo, como lo son el amor y la paz que decimos desearnos estos días de celebraciones. Y nacer a la vida no es más que ser capaces de crear cada día una nueva oportunidad para vivir, sentir y compartir todo lo que somos y sentimos, como lo hace cualquier niño que mira la vida con ilusión! Seguramente sin luces de colores ni músicas, sino con el corazón abierto de par en par para acoger lo que cada día necesita para ser más feliz!


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