Revista Ciencia

California

Publicado el 14 septiembre 2011 por Icmat

Conjetura: Las siguientes afirmaciones son ciertas de manera independiente:

1)   Cuando hace sol es más difícil pensar.

2)   Si es difícil pensar, hacer matemáticas se convierte en una tortura.

3)   Los lugares soleados no son apropiados para hacer matemáticas.

Dado que dentro de Estados Unidos California es el “Estado Dorado”, en parte por la fiebre del oro ocurrida a mitad del siglo XIX, en parte por la gran cantidad de días que luce el sol, podemos deducir que:

Corolario: California no es un buen lugar para hacer matemáticas.

Basta husmear más detenidamente para darse cuenta de que la conclusión es falsa, y que por tanto la conjetura anterior sólo sirve para hacer una bola de papel y practicar la puntería.

California es el estado más poblado de los Estados Unidos; después de Alaska y Texas, el tercero más grande en extensión. Su clima es objeto de múltiples leyendas. Como casi siempre sucede en estos casos, hay algo de verdad tras ellas. El clima californiano, en contra de lo que se puede pensar a priori, varía desde el árido a subártico, pero las zonas costeras, las que están en la imaginería de todos, disfrutan de climatología mediterránea, poco lluviosa durante todo el año. Las temperaturas son, debido a la influencia del océano Pacífico, suaves tanto en verano como en invierno. De hecho, si uno se fija en un mapa del tiempo durante el verano, podrá ver el estado de California coloreado en verde (temperaturas agradables no muy por encima de los 25 grados) rodeado de olas de rojo (temperaturas asfixiantes) correspondiente a los estados colindantes y de naturaleza desértica: Nevada, Utah, Arizona. Podríamos concluir que estamos ante una especie de paraíso: ¿por qué no también para las matemáticas?

Si en la costa este estadounidense se encuentra la muy cacareada Liga de Ivy (presente como el fantasma de la excelencia en la obra de algunos escritores como Saul Bellow, Philip Roth, etc), el estado de California cuenta con su propia liga de universidades de élite: Universidad de California en Berkeley (cerca de San Francisco), Universidad de California en Los Ángeles, Universidad de Stanford (en el corazón de Silicon Valley), Instituto Tecnológico de California (Caltech, Pasadena), etc. Para no viajar demasiado en el tiempo y concluir esta entrada en tiempo finito, encontramos múltiples ejemplos de prominentes matemáticos que actualmente, o recientemente, trabajan o han trabajado en ellas.

Alan Weinstein

Alan Weinstein, cuyo trabajo se ha desarrollado entre la geometría simpléctica, la física matemática y la geometría de Poisson, es uno de los grandes matemáticos de la segunda mitad de siglo XX. Es profesor en Berkeley, donde desarrolló su tesis doctoral bajo la dirección de Shing-Sheng Chern (uno de los líderes de la geometría diferencial en el siglo pasado). Hace pocas semanas tuvimos la suerte de recibirlo en el Instituto de Ciencias Matemáticas, donde impartió un coloquio acerca de su reciente trabajo (http://www.icmat.es/events/colloquium).

Jerry E. Marsden

Uno de sus más notorios colaboradores, Jerrold E. Marsden, triste y prematuramente fallecido el pasado año, es otro ejemplo de cómo hacer ciencia bajo el sol californiano. De origen canadiense y doctorado en Princeton, trabajó, centrándose en varias ramas de la matemática aplicada, en diversas universidades por la geografía norteamericana antes de obtener su plaza como profesor de ingeniería, control y sistemas dinámicos en Caltech. Mucho antes de eso, pasó algunas temporadas en Berkeley, donde coincidió con Alan Weinstein. Juntos le dieron un nuevo impulso a la mecánica geométrica, área de las matemáticas a la que Jerry Marsden (como todos lo conocían) contribuyó sobresalientemente a lo largo de toda su vida.

Terence Tao

Pero si tuviéramos que elegir un matemático entre todos los “californianos”, no habría demasiada discusión en que el más notorio de ellos es Terrence Tao. Australiano de origen hongkonés, se doctoró en la universidad de Princeton a los ¡20! años. Poco después, a los 21, entró a formar parte de la plantilla de la Universidad de California en Los Ángeles (la popular U.C.L.A.). Terrence Tao es un ejemplo de niño prodigio. Compitió tres veces en la Olimpiada Internacional de Matemática, la primera a la edad de 10 años, obteniendo medallas de bronce, plata y oro consecutivamente. Por sus numerosas contribuciones al análisis armónico, ecuaciones en derivadas parciales, combinatoria, teoría analítica de números y teoría de representación, recibió en el año 2006 la medalla Fields (premio similar al Nobel en la disciplina de las matemáticas) durante la celebración  del Congreso Internacional de Matemáticas en Madrid.   

Terence Tao recibiendo la medalla Fields

Como si su ingente producción científica le supiera a poco, Tao mantiene en la web el blog más popular entre los matemáticos, “What’ new” (http://terrytao.wordpress.com/), en el que desgrana sus propios artículos, problemas abiertos y cualquier otra cosa que se le pase por la cabeza y que pueda tener relación con un mundo sobre el que parece tener control absoluto, el mundo de los números (ni siquiera la política económica de EE UU le es ajena: http://terrytao.wordpress.com/2009/05/04/the-federal-budget-rescaled/).  Terrence Tao es el Mozart de las matemáticas; como dicen muchos de quienes lo conocen: “si uno quiere sentir la satisfacción de resolver un problema, es mejor no contárselo a Terry.”

En resumen: California igual a sol (con algunas excepciones como la neblinosa San Francisco) pero no, como hemos visto, a distracción total. Si la luz solar está cargada de vitaminas y produce al contacto con la piel un efecto antidepresivo, qué nos hace pensar que (siempre) tiene un efecto supresor sobre la actividad intelectual.  Creo que no me equivoco al decir que, como la mayoría que ha tenido la suerte de visitar el suroeste de los Estados Unidos, estoy deseando pasear de nuevo por allí para comprobarlo. 

 

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Fernando Jiménez Alburqueque (CSIC) es investigador del Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT).


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