Revista Infancia

Capítulo 16. 1975-1982. Mi transición y la de España.

Por Manuel Gonzalez Garcia
Cuando te acercas a los 50 años, tienes hijos en edad escolar, y hojeas sus libros, te encuentras que lo que ellos ya van a estudiar como historia, fue tu historia, la de tu vida, la vida de los que yo he llamado niños preinformáticos.
En la mayor parte de los casos fuimos protagonistas de la nuestra y actores secundarios en la historia general, pero en cualquier caso formamos parte del reparto.
En mi caso, mi historia tiene la particularidad de que coincidió en el tiempo la transición de mi niñez a mi edad adulta con la transición de la dictadura a la democracia. España y yo fuimos adolescentes en la misma época, y de la misma forma todos los últimos niños preinformáticos.
Voy a tratar de narrar como lo vivió en primera persona un niño que acababa de cumplir 12 años cuando murió el General Franco y que cumplió los 19 unos días antes de la victoria mayoritaria en las urnas del PSOE con Felipe González al frente.
Recuerdo aquellos días del otoño de 1975 con la sensación de sentir el miedo en las conversaciones de  las personas mayores  a las que oía hablar, se preguntaban qué pasaría cuando muriese Franco, los recuerdos de la guerra civil les atemorizaban, ahora 1936 queda muy lejos, pero entonces estaba muy cerca y los recuerdos de los bombardeos les sobresaltaban y el hambre pasado no querían ni volverlo a sentir ni que sus hijos y nietos lo experimentasen.
Una mañana mi madre me despertó diciéndome que no había que ir al colegio porque Franco había muerto,  y así fue ese y los 6 días siguientes, porque se juntaron  los funerales con las celebraciones de la coronación de Juan Carlos I, un rey jovencísimo, 35 años, que se encontró un estado dirigido por los ancianos que habían ganado la guerra, como el presidente del gobierno Carlos Arias Navarro.
Era una época en la que huelgas y atentados de ETA copaban la actualidad. Recuerdo el principio del año 1976 con una huelga en el metro de Madrid que también hizo suspender las clases en los colegios y que termino con soldados del ejército conduciendo los trenes del metro.
Fue avanzando el año 1976 y entonces el rey Juan Carlos eligió a otro joven como él, como presidente del gobierno,  Adolfo Suarez criticado y maltratado en general por la opinión pública de la época y por sus compañeros de partido UCD, que finalmente tuvo que abandonar, pero  sin duda y espero que así se lo reconozca la historia una de los personajes más importantes, influyentes y determinantes en la historia de España.
Una de las medidas que tuvo que tomar fue la legalización de los partidos políticos, fue espectacular la cantidad de partidos que aparecieron, hasta entonces la asociación  de personas era delito creo por una ley de peligrosidad social. Pero en ese momento cualquiera con cuatro amigos formaba un partido político.
Ya entrado el año 77 y después de aprobarse en referéndum  la ley de reforma política que iniciaba el desmontaje del estado franquista, ocurrió otro hito el sábado santo de ese año, la legalización del partido comunista.
Previamente había entrado clandestinamente a España a través de la frontera francesa su secretario general Santiago Carrillo disfrazado con su famosa peluca, siendo detenido posteriormente, esto sí que me toco vivirlo en primera persona.
Yo asistía a una academia  de idiomas cerca de la Puerta del Sol  de Madrid, entonces Madrid era mucho más pequeño y no había academias en los barrios, tampoco había centros comerciales y era habitual ir de compras al centro o ir al cine a La Gran Vía.
 A la salida de la academia  de  idiomas me encontré dentro de una manifestación ilegal que se había organizado para pedir la liberación de Santiago Carrillo, yo no tenía todavía 14 años y me toco correr y esconderme en los portales de la calle Arenal,  huyendo de la policía nacional que disolvía con violencia la manifestación. Tuve suerte y llegue al metro de la plaza de la Opera sin cruzarme con los grises que es como se les llamaba entonces a la policía por el color de sus uniformes. Y bien digo suerte porque recuerdo en el vagón del metro a una señora embarazada llorando a la que algún policía descontrolado había golpeado en su barriga de embarazada.
Después vinieron las primeras elecciones generales de junio del 77, aquel mes de junio hicimos mis compañeros y yo el viaje fin de curso de lo que entonces era 8º de EGB, el final del colegio y la entrada en el instituto, y nuestros profesores tuvieron cuidado de no hace coincidir la semana del viaje con el día de las elecciones por lo que pudiera pasar.
Aquellas  elecciones las gano la UCD el partido artificial que se creó a la sombra de Adolfo Suarez con todos los partiditos de centro derecha que se habían creado con la ley de partidos políticos.
Gano sin mayoría absoluta con el  PSOE como segunda fuerza política que luego sumaria los escaños del  Partido Socialista Popular  del profesor Enrique Tierno Galván que después sería uno de los alcaldes más queridos de Madrid como se demostró en sus funerales unos años después.
Seguidos estos dos por los partidos de otros dos personajes fundamentales en la historia de España por lo que tuvieron de moderados y así moderar a quienes estaban a su derecha en el caso de Manuel Fraga en alianza popular y a los que estaban a su izquierda en el caso de Santiago Carrillo en el partido comunista.
Y como siempre los testimoniales y egoístas partidos nacionalistas que parecen estar siempre a ver que pillan, mercadeando con los escaños que les da la injusta ley d’Hont.
Suarez, González, Fraga y Carrillo, los cuatro líderes políticos que protagonizaron el consenso que dio paso a que esas cortes constituyentes redactaran la Constitución Española aprobada el 6 de Diciembre de 1978.
Después se disolvieron las cortes y volvieron a convocarse elecciones  que volvieron a tener resultados similares a las anteriores, a mitad de esa legislatura, se produjo la dimisión de Adolfo Suarez  que ya estaba más acorralado por su propio partido que apoyado, y en la votación de investidura de su sucesor Leopoldo Calvosotelo se produjo el asalto de Tejero el 23 de febrero del 81 al congreso de los diputados , menudo susto, si  a alguno de esos guardias civiles se le hubiese ido la mano cuando tenían arrestados en despachos fuera del hemiciclo a alguno de los principales líderes políticos, la historia de España podría haber cambiado y la de todos nosotros.
Pero aquel día con el rey al frente se dio el paso para cerrar la transición, con el epilogo de las elecciones que gano el PSOE  en octubre del 82 con 202 diputados de los 350 posible, que terminaba con la adolescencia de España y la preparaba para la vida que se avecinaba.
Mi adolescencia también estaba terminando, unos meses antes me había sacado el carnet de conducir, ya estaba en la universidad y tenía novia y pensaba ya en mi día de mañana.

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