Revista Psicología

Carta de un niño al incomprensible mundo de los adultos

Por Miriam100890

carta de un niño

Según el análisis transacional (una corriente de psicología humanista creada por Eric Berne) nuestra personalidad se compone por tres estados del yo:

  • Yo padre: Actúa según los patrones que aprendiste en tu infancia de las figuras que considerabas de autoridad.
    Aunque ahora no seas del todo consciente de ello, hubo un momento de tu vida en el que te enseñaron lo que estaba bien y lo que estaba mal, cómo debías vivir, sentir, en que debías creer, etc… Y todo ello quedó de alguna manera u otra guardado en tu interior.
  • Yo niño: Es la parte más espontanea y creativa, dominada por tus deseos, impulsos, sueños… También puede tener su vertiente insegura, vergonzosa, egoísta…
    Reprimir tu niño interior puede conllevar consecuencias muy negativas, hay que dejar que salga, que sienta, que se divierta.
    Si lo cuidas en vez de reprimirlo tu parte adulta se desarrollará de forma más saludable. Todos llevamos dentro el niño que un día fuimos.

    Todos llevamos dentro el niño que un día fuimos
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  • Yo adulto: Es el estado más racional y realista. El que analiza la información, la ordena y trata de tomar la decisión más adecuada. El estado que aminora los conflictos entre el padre y el niño interior y trata de mantener el bienestar y el equilibrio en tu vida.

Carta de un niño al incomprensible mundo de los adultos

Desarrollar bien estos tres estados y ser capaz de interelacionarlos de manera adecuada entre si va a ser la calve de un correcto desarrollo personal y una vida equilibrada y feliz; sin embargo hay ciertos datos bastante preocupantes al respecto.

Cuando nacemos y somos niños, somos libres y no tenemos límites, aún no han condicionado ni limitado nuestra mente ni nuestras capacidades. Cuando eres pequeño reaccionas de manera espontánea, no te paras a reflexionar sobre las cosas antes de hacerlas, no tienes ninguna preocupación sobre si algo saldrá bien o mal, sobre el qué dirán. No te preocupa si vas a ser juzgado, no te preocupa si vas a ser aceptado. Eres un ser libre de miedos, prejuicios o limitaciones; simplemente eres. »Por desgracia son muy pocos los padres que educan a sus hijos fomentando todas sus capacidades, animándolos y aumentado su autoestima, desarrollando su confianza y su seguridad, fortaleciendo su personalidad de cara al futuro. No potencian suficientemente todo lo que sí pueden hacer o ser, y, aunque sea bienintencionado, el enfoque de protección y control, ayudado por el cansancio de muchos padres, se basa en advertirles de todo lo que no deben o pueden hacer. De esta manera comienzan a crearles límites, condicionamientos y barreras mentales

Parrafo sacado del libro “Donde tus sueños te lleven” de Javier Iriondo

A la edad de cinco años un niño ha escuchado la palabra “NO” más de diez mil veces: “No hagas esto, no toques eso, no te subas ahí, no seas tonto, eso no se hace…”


A los 5 años un niño ha escuchado la palabra NO más de diez mil veces
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En 1968, George Land realizó un estudio, publicado en el libro Breakpoint and Beyond, que comprobaba la capacidad del pensamiento divergente, la capacidad de encontrar diversas respuestas a una pregunta, buscar diferentes usos a un objeto, esto es, la creatividad, la capacidad de soñar, visualizar, de salir de un pensamiento cuadriculado y condicionado para encontrar más alternativas.

Este estudio se basaba en una prueba que utilizaba la NASA para seleccionar ingenieros y científicos innovadores. Una pregunta de las que se hacían, por ejemplo, podía ser que se imaginaran todos los usos posibles y alternativos de un tenedor.

El estudio de George Land se realizó a 1.600 niños de cinco años, y el protocolo de la prueba indicaba que a partir de un número determinado de respuestas era considerado como un genio creativo. »¿Cuál fue el porcentaje de genios creativos entre esa muestra de niños? Asombrosamente, del 98 por ciento. Lo que ese estudio demuestra es que el 98 por ciento de los niños nacen con capacidades extraordinarias para la creatividad. »

El estudio era a largo plazo, por lo que cinco años después, cuando esos niños tenían diez años volvió a hacérseles una prueba. El resultado fue también asombroso, pero en sentido negativo, ya que tan sólo el 38 por ciento llegó a los mismos niveles que tenían a la edad de cinco años.

Cuando habían cumplido quince años se repitió el test con un resultado del 12 por ciento. »La misma prueba se efectuó a 280.000 adultos. Los resultados reflejaron que tan sólo el 2 por ciento llegaba al nivel de genio.

La conclusión es que la creatividad no se aprende, nacemos con ella. La educación actual y el entorno, en vez de aumentar nuestras capacidades, las disminuye.

Parrafo sacado del libro “Donde tus sueños te lleven” de Javier Iriondo

Este artículo es un artículo diferente, mediante el cual quiero que conectes con tu niño interior, con esa parte que veía el mundo muy simple y sentía que eran los demás los que lo hacían complicado,  con esa parte ingenua y libre de condicionamientos sociales que sabía ser feliz con las cosas más simples.

Sin más te dejo esta reflexión.

Carta de un niño al incompresible mundo de los adultos

Tengo tantas cosas que deciros que no se por donde empezar. Me decís que maduraré, que ya entenderé ciertas cosas cuando sea mayor, que el mundo es más complicado de lo que yo pienso, etc…

Pero… ¡Qué diablos!  Yo creo que no entendéis que soy pequeño pero no tonto y que los realmente complicados sois vosotros.

Desde que nací tuve la sensación de que el mundo ya tenía una vida escrita mi. Mis padres querían que fuera niño y que jugará el futbool, lo entiendo papá siempre quiso ser un gran futbolista y su familia no tuvo la suerte de tener las posibilidades económicas de pagarle buenos entrenamientos)

Sin embargo la abuela prefería que fuera una niña, así podía enseñarme a coser y que continuara su pequeña tienda de costura cuando ella muriera.

Para bien o para mal, nací niño.

Mama estuvo miró durante meses los mejores colegios de la ciudad para mi, quería que aprendiera idiomas,  que tuviera la mejor educación y que acabara siendo alguien de provecho. O al menos esa es la expresión que ella usa para referirse a la gente con carreras universitarias.

Cuando llegó la hora de ir al colegio nadie contó con mi opinión, parece ser que era demasiado pequeño para elegir que centro me podía convenir más.

Eso eran cosas de las que se tenían que encargar los adultos. Así que termine en el mejor colegio privado rodeado de niños cuya mayor aspiración era conseguir las zapatillas más caras y un teléfono móvil de último modelo.

No me sentía cómodo, a mi realmente me daban igual unas zapatillas que otras, total solo las quería correr, pero poco a poco me hicieron entender que “la gente de provecho” tiene dinero y compra cosas caras.

Sin embargo yo seguía sin entender nada.

Pasaba 8 horas al día en el colegio, llegaba a casa, hacía los deberes y pedía permiso para ir a jugar al parque que estaba enfrente de mi casa. A veces papá o mamá me acercaban, pero si ellos no podían no me dejaban cruzar la calle solo. Me decían que mundo era un lugar lleno de peligros que yo todavía no era capaz de entenderlo, que solo pensaba en divertirme….

Llegué a pensar que divertirme era algo que por alguna razón no era del todo adecuado.

Supongo que tendrán razón, en la televisión hablan todos los días de que mueren muchas personas y en las reuniones familiares he oído repetidas vez la historia de cuando la prima a Esther estuvo secuestrada varios meses durante un viaje que hizo a Sudamérica.

El tío dice que eso le pasó por hablar con desconocidos. A mi me regañan mucho cada vez que lo hago. Y yo no termino de entender por qué,  todos los amigos que tengo un día fueron desconocidos con los que hablé.

Aunque supongo que las personas son peligrosas y yo como soy pequeño no me doy cuenta de ello.

Pero si utilizo mi racionamiento he de decir que pienso que si la gente pensará más en divertirse y fuera al parque más a menudo,  sería más feliz y el mundo no sería un lugar tan peligroso. Pero es tan solo una opinión de un niño que no cabe en el mundo adulto.

Tampoco entiendo por qué me decís tantas veces que asiente la cabeza, que me deje de mundos fantasía y que piense en forjarme un buen futuro.

El otro día oí a la amiga de mamá decir que había aprendido una cosa muy útil en un curso de meditación que era que lo único que tenemos en nuestra vida es el momento presente,  que tenemos que disfrutar de las pequeñas cosas y dejar de preocuparnos tanto. Sin embargo os reís de mi colección de colección de bichos y estáis empeñados en que pase todo el tiempo haciendo cosas para forjar un futuro que ni siquiera se si va a existir.

Además cuando os muestro mi desacuerdo con algunas cosas que decís o no os hago caso y sigo mi criterio os enfadáis. Me decís que no grite y que hable con respeto pero vosotros no siempre lo hacéis conmigo ni cuando os enfadáis entre vosotros.

Sois capaces de estar varios días sin hablar y echando cosas en cara por cuestiones, a mi parecer bastante tontas. ¿Seré yo que no le doy importancia a las cosas realmente importantes de la vida? ¿O vosotros que le dais importancia a cosas equivocadas?

Vale lo admito, yo a veces también me enfado por tonterías,  y digo cosas que no debo. Sin embargo al poco tiempo pido perdón tal y como me ensenasteis con palabras pero no con el ejemplo y olvido lo sucedido.

Ya que hablamos de enfados quiero decir que me enfada mucho que me mintáis, que me ocultéis cosas porque soy un niño y no voy a entenderlo, que intentéis decidir por mi, pero luego pretendáis que sea una persona con criterio, que me sobreprotejáis y pretendáis que de adulto sepa manejarme en un mundo real.

Carta de un niño al incomprensible mundo de los adultos

Me molesta  que intentéis vivir mi vida por mi y oír “ya te lo dije” cada vez que cometo errores ¿Si me decís que cometer errores es la mejor forma de aprender, por qué os empeñáis tanto en no dejarme cometerlos?

Tampoco comprendo por qué no entendéis que de mayor quiera ser astronauta y me decís que ponga los pies en la tierra cuando realmente lo que yo quiero es pisar la luna. ¿Acaso no fue capaz de pisarla Neil Armstorng el 20 de julio de 1969? ¿Por qué si hay muchos astronautas yo no puedo convertirme en uno de ellos?

Supongo que lo que queréis decirme es que no soy lo suficientemente bueno para ello y que es una meta que aunque tenga toda la vida por delante nunca podré conseguir…

En definitiva espero cuando sea mayor, poder volver a leer esta carta y entender todas esas cosas de vosotros y de muestro mundo que ahora me resultan incomprensibles


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