Revista Arquitectura

Casa Quiñe

Por Redfundamentos @redfundamentos
OBRAS

CASA QUIÑE · 29/07/2014

Una casa de 60 m2 para un cuidador y su familia, ese fue el encargo que se hizo a Juan Paulo Alarcón y que debía desarrollarse en un paisaje agrícola de 100 hectáreas, plantadas con manzanos y ordenadas en una trama ortogonal. Esta trama (de 9 cuadrados de 3 metros de lado) lo obligó a solucionar la disposición de los recintos y sus relaciones como si se tratase de un cubo de rubik; recordando las antiguas casas coloniales de la zona central de Chile, donde los recintos se unían entre sí por puertas que llevaban de una estancia a otra. De esta manera todos los espacios confluyen al salón-comedor, que ocupan un cuadrado cada uno. Los dormitorios se disponen en tres cuadrados y, por último, el baño y la cocina comparten uno. Los tres cuadrados restantes funcionan como una extensión de los anteriores. La cocina se extiende por medio de un mueble en obra que contiene el lavaplatos y una gran mesa, en el interior, y el lavadero y mesa de apoyo en el exterior. El cuadrado contiguo al salón se convierte en el acceso a la casa y, junto a éste, se crea un jardín cubierto contiguo al comedor. Son estos espacios los que finalmente caracterizan la casa, espacios que se indefinen entre interior y exterior tanto en su programa como en sus límites.

En el campo se vive la extensión, la horizontalidad del valle. Por ser la casa el lugar de desconexión del trabajo, se decidió dejar los muros casi en su totalidad ciegos y abrir grandes ventanas sobre la altura de las vigas, rompiendo así la visión horizontal.

La cubierta se dispone con sus aguas hacia dentro. El revestimiento escogido fue el ladrillo de la zona dispuesto sin trabar, lo que ayudó a solucionar el paso de las instalaciones entre ladrillos. Los pavimentos fueron hechos en hormigón pulido, con juntas de dilatación realizadas con la madera del moldaje utilizado en la estructura.

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Memoria del proyecto de la casa Quiñe. Por Juan Paulo Alarcón Carreño

El encargo resultó de una conversación con un cliente, al cual se le había proyectado una remodelación en éste fundo, él planteaba la idea de adquirir una casa prefabricada, que debía ser adaptada para el cuidador del lugar y su familia. Conociendo el alto perfil social de la empresa y sobretodo de su dueño, se insistió en otorgar una casa de mayor calidad y confort para el usuario sin por esto incurrir en un elevado costo con respecto a la solución que ya tenia. Ante la insistencia el cliente accedió a recibir una contra-propuesta en el transcurso de dos semanas. Con esto comienza a informarse el proyecto, una casa para un cuidador y su familia en un fundo de cien hectáreas de plantación de manzanas con un programa básico, eran las consideraciones expuestas por el cliente, el cual, no esta demás decir, jamás utilizaría esta casa. Ahora el proyecto debía, en un par de semanas, armarse de consideraciones propias que cualificaran un poco más el encargo a lo que se sumaba que jamas se conocería al usuario final.

Tanto el encargo como el tiempo del que se disponía para realizarlo obligaban a asumir con gran pragmatismo las decisiones en el proyecto; Había que hacer una casa de 60 metros cuadrados en un predio de 1.000.000 metros cuadrados (100 hectáreas) plantados con manzanas, en un paisaje agrícola de extensas plantaciones orientadas y ordenadas en una trama ortogonal que facilita el desarrollo de su producción y explotación. Este es el punto de partida del proyecto, una trama ortogonal de 9 cuadrados de aproximadamente 3 metros de lado en el que se inscribirían los recintos que conforman el programa, esta trama obliga a solucionar la disposición de los recintos y sus relaciones casi como solucionando un cubo de rubik, y tal como en este cubo, en la casa no existen pasillos que unan los diferentes recintos sino solo su contiguidad, parecido a la solución de las antiguas casas coloniales de la zona central de Chile, donde los recintos se unían entre si, por puertas ubicadas en el centro de ellos que llevaban de una pieza a otra incluyendo el baño. De esta manera todos los recintos confluyen al living comedor que ocupan un cuadrado cada uno, por otro lado los dormitorios se disponen en tres cuadrados y por ultimo el baño y la cocina comparten uno, reuniendo en total 63,6 m2 por lo que los tres cuadrados restantes se ocupan como una extensión de los espacios contiguos, es así como la cocina se extiende hacia un cuadrado exterior contiguo por medio de un mueble en obra que contiene el lavaplatos y mesón en el interior y el lavadero y mesa de apoyo en el exterior; por otro lado el cuadrado contiguo al living se convierte en el acceso a la casa y junto a éste un cuadrado que da espacio a un jardín cubierto contiguo al comedor. Son estos espacios los que finalmente caracterizan esta casa y las casas rurales del valle central de chile, estos espacios intermedios que se indefinen entre el interior y exterior tanto en su vocación programática como en sus limites.

En la casa, los recintos interiores se orientaron de tal manera que los dormitorios dieran hacia el sol de la mañana, el living comedor diera hacia el sol del día resguardado por el alero que genera el porche de acceso y el jardín semi-inetrior y por ultimo el baño, la cocina y el lavadero hacia el sur y parte mas privada de la casa. Cuando nos despegamos de la planta aparece esta necesidad de incluir el cielo dentro de la casa, la vida entre hileras de manzanos y la vida de campo en general se vive en la extensión, en la horizontalidad del valle, por tanto y por ser la casa el lugar de desconexión con respecto al trabajo, se decidió dejar los muros casi en su totalidad ciegos abriendo grandes ventanas por sobre la altura de las vigas y para hacer mas patente esta voluntad y ayudar a proyectar aun mas los pequeños espacios de la casa es que se dispone la cubierta con sus aguas hacia adentro de la casa. La solución para recoger y expulsar las aguas del interior de la cubierta esta sobre la viga que separa el baño del comedor, donde se ubica el canal que recoge todas las agua y las deposita en un tubo dispuesto en el interior de la viga de hormigón que lo va a depositar al exterior de la casa, por otra parte el revestimiento escogido fue el ladrillo artesanal de la zona dispuesto sin trabar, lo que ayudo a solucionar el paso de las instalaciones entre ladrillos. Los pavimentos fueron hechos en hormigón afinado con juntas de dilatación hechas con la madera del moldaje utilizado en la estructura. De esta manera en medio del territorio agrícola de Chile aparece la “Casa Quiñe” en alusión a un cerro solitario en el valle que colinda con el predio que lleva este nombre.

Quiñe: Uno en Mapudungun (lengua Indígena Mapuche)


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