Revista Arquitectura

Ciudad de Praga

Por Croquizar Fernando Garcia @croquizar

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Ciudad de Praga Textos:De la redacción de Croquizar. Decir mucho, en pocas líneasEn base a fuentes libres citadas en el artículo

En el siglo XIV El rey Carlos I, coronado Emperador del Sacro Imperio Romano con el nombre de Carlos IV hizo de Praga la capital imperial, convirtiéndola en una de las ciudades más importantes de Europa. Carlos IV introdujo el gótico en Praga, fundó la universidad, hizo construir el puente que lleva su nombre y construyó la ciudad nueva  Nove Mesto para dar cabida a los estudiantes, clérigos, artistas y mercaderes recién llegados.

Durante la reforma ( SXVI ), en Praga, los nacionalistas abogaron por la figura de Jan Hus, primer rector checo de la Universidad de Praga, ejecutado en la hoguera tras denunciar los excesos de la Iglesia. A partir de 1618, la guerra de los 30 años asoló Europa central donde se alternaron los triunfos de la causa protestante y de la católica. En este período, el barroco llega a Praga a través de los Jesuitas, responsables de la contra-reforma. Arquitectos italianos construyeron palacios, iglesias y conventos. En el siglo XVIII Praga estuvo bajo la influencia de Viena, bajo el imperio de los Habsburgo que declinaba mientras se fortalecía la nación checa.

Siglo XX

El 28 de octubre de 1918 se proclama la República de Checoslovaquia, que tuvo como primer presidente a Tomas Masaryk. La independencia duraría 20 años. La ciudad era un atractor de las vanguardias, sus cafés acogían muchos artistas, escritores, arquitectos y músicos. Los arquitectos checos fueron inspirados por influencias culturales externas pero desarrollan su propia dirección. Siguiendo el movimiento de la secesión, las tendencias modernistas fueron influenciadas por los trabajos de Hendrik Petrus Berlage y Frank Lloyd Wright. Luego con la repentina emergencia de la pintura cubista en Francia, los checos aplicaron esta tendencia a la arquitectura, creando los únicos edificios cubistas, la mayoría de ellos concentrados en Praga. En los años 20 surge la vanguardia Devestil, produciendo la plataforma para el modernismo funcionalista influenciando en la arquitectura, el diseño, la fotografía, el cine, la literatura y la música. Muchos de los nuevos edificios eran publicados en revistas internacionales, invitando a artistas internacionales.

Escritores y arquitectos como Adolf Loos, Van de Velde, Le Corbusier, Theo van Doesburg, J.P.P. Oud, Walter Gropius reconocieron que Praga era un lugar ideal de encuentro para estudiantes y admiradores del arte moderno y la arquitectura. Algunos ejemplos que dan cuenta de este son: La Villa Tughendhat en Brno de Mies Van der Rohe; la Bachner Department Store en Ostrava de Erich Mendelson; las Villa Muller y Winternitz de Adolf Loos en Praga; la Villa Palicka de Mart Stam y la renovación del Castillo de Praga por Joze Plecnik.

Luego vendría el Pacto de Munich, el protectorado bajo el Reich, la Segunda Guerra Mundial, el holocausto y el Ejército Rojo. En 1968 el despertar fallido del pueblo checoslovaco, la denominada «Primavera de Praga», que fue aniquilada por las fuerzas del Pacto de Varsovia y 20 años de “normalización“.

La creatividad arquitectónica sufrió no sólo por la forzada línea del Socialismo Real estatal sino por la falta de inversiones privadas y la rígida centralidad del régimen de gobierno. En esta época se construyen los edificios grises, uniformes, prefabricados de hormigón rodeando la cuidad para resolver el problema de vivienda, estos son llamados Panerai.

En 1989 la llamada Revolución de Terciopelo que se produjo ante la caída del bloque comunista, y la iniciativa Eslovaca de separación, crea la Republica Checa con capital en la ciudad de Praga. Nuevos edificios se construyen con rapidez descuidando a veces la calidad de la arquitectura. Aparecen en escena los arquitectos internacionales Frank Ghery y Claude Parent. Durante los 90 los arquitectos checos fueron seducidos por el postmodernismo, ejemplos de esto podemos encontrar en el Hotel Hoffmeister en la calle Chatkova (Peter Keil 1990-93) y el grotesco Hotel Don Giovanni, de Ivo Nahalaka 1993-1994, en Vinohradska. En paralelo, crece en interés en recuperar los edificios de calidad construidos durante el periodo entreguerras. El centro histórico de Praga declarado Patrimonio Histórico Cultural de la UNESCO en 1992.

La estructura de Praga

Actualmente la ciudad está dividida en varias zonas identificadas por números (Praha 1, Praha 2, etc.) cuanto más alto el número más lejos del centro de la ciudad nos encontramos. La ciudad surge de la unión de los siguientes asentamientos:

El castillo: Símbolo de Praga, reúne la historia de la ciudad y la nación, originariamente un lugar de culto pagano que se convierte mas tarde en asiento de reyes y centro de poder. Durante el reinado de Carlos IV alcanza su mejor época.

Mala Strana (Ciudad Chica): Formada a través de asentamientos del Castillo de Praga en el borde izquierdo del Vltava, el puente que unía los dos márgenes del Vltava era el viejo puente, el segundo conocido más viejo de Europa, el Puente Judith de 1170. Fue fundada por Otakar II en 1257, era el área de defensa del castillo y proveedora de alimentos. Después de la guerra de los 30 años la burguesía comienza a asentarse en esta zona. La mayoría de sus casas y palacios son barrocos.

La Ciudad Vieja: El centro histórico de Praga, declarado por la UNESCO patrimonio cultural, nace en el cruce de rutas comerciales, así lo reportan testimonios del siglo X. El centro era la vieja plaza donde estaba el mercado. En 1230 la rodearon de murallas. En el siglo XVI comienza el descenso de popularidad de las ciudades praguenses. Los edificios se convierten sin embargo en tesoros llenos de pinturas, esculturas, y productos artesanales. En la Ciudad Vieja se encuentra el antiguo gueto, hoy llamado barrio Josejof. Vivía con su propio gobierno, sinagogas, cementerio, separada por terraplenes de la ciudad vieja. A pesar de haber sido víctima de ataques a través de la historia es el único gueto en Europa que conserva casi la totalidad de sus características originales.

La Ciudad Nueva: Fundada por el Rey Carlos IV, más grande que las 3 zonas anteriores juntas, consta de tres espacios para el comercio vinculado por una red de calles. Hoy en día los lugares comerciales son plazas y la estructura aún funciona seis siglos después. Desde el momento de su fundación fue centro de artesanía y comercio, manteniendo su gobierno autónomo hasta el siglo XVI. El único problema sin resolver es el de toda ciudad moderna, la funcionalidad limitada por el tránsito. El centro de la ciudad está formado por la Plaza Venceslao con su escultura ecuestre, detrás el Museo Nacional. Esta plaza esta peatonalizada a las horas pico, y los trams fueron reemplazados por el metro.

Vysehrad: Lugar de origen de las leyendas de Praga, investigaciones arqueológicas pueden probar que fue un asentamiento desde la Edad de Piedra y Bronce, y fue la sede de los primeros reyes de Bohemia, 1061-1092.

Después decidieron hacer del Castillo de Praga su residencia. El Rey Carlos IV decidió construir un palacio real junto a las fortificaciones del castillo. Hoy Vysehrad es el panteón nacional, llamado Slavin, donde están sepultados más de 600 famosos checos de todos los tiempos. Arquitectura cubista en Praga Entre los años 1910 y 1914, el coleccionista e historiador de arte llamado Vicenc Kramár llevo una importante colección de pinturas cubistas de Picasso y Braque a Praga.

La exposición provocó un profundo impacto, y tendría originales consecuencias para el arte y la arquitectura praguense. Los arquitectos que desarrollaron el cubismo checo trabajaban dentro de una tradición cultural nacionalista ya que, para algunos arquitectos, como D. Jurkovic, este implica una vuelta a las antiguas formas de una arquitectura popular no corrompidas por la dominación austriaca. Jan Kotera, el precursor de la moderna arquitectura checa, sostenía que “especulando sobre el fundamento de nuestro arte popular [aprendería] cual es la forma de construcción propia, cuales son los materiales propios, con el fin de crear una forma que por tanto, sea propia”.

Sin embargo, en la práctica había una contradicción entre el racionalismo propio de la escuela de Otto Wagner de quién los arquitectos checos eran discípulos, y la búsqueda de un vocabulario nacional de la forma.

Los arquitectos checos apelaron a la Teoría de la Empatía o Einfühlung, desarrollada por el filósofo Theodor Lipps, quien sostenía que: “empatía significa objetivar nuestras sensaciones, proyectarnos en los interiores de los objetos”.

El arquitecto checo Josef Chochol, sugiere la importancia de este enfoque para el desarrollo de una arquitectura nacionalista: “el arte es una expresión de la actividad creadora más íntima del ser creativo, y a su vez dirige a los individuos de temperamentos afines y sensibilidades similares”.

Los arquitectos checos, al trabajar para “objetivar sus sensaciones” en sus diseños, producirán formas apropiadas a otros checos. Con el fin de atraer a los arquitectos nacionalistas y sus clientes, en el período anterior a la Primera Guerra Mundial, el vocabulario arquitectónico debería satisfacer tres criterios diferentes. En primer lugar, sus formas debían ser, más que revitalizadoras, claramente modernas. Debían estar firmemente afianzados en el mundo del “arte”. Y tendría que compartir de modo palpable ciertas características formales con la arquitectura checa anterior, y evitar las decoradas superficies planas de la escuela vienesa, símbolo del poder imperial y extranjero.

A la luz de estos imperativos, puede comprenderse el atractivo que significó el cubismo para los arquitectos checos. Ante todo, era sin duda un arte. Por otra parte, era eminentemente moderno, en el sentido en que se apartaba de los precedentes modos de proporcionar una imagen del mundo. Además, el facetado vocabulario visual del cubismo tenía ciertas similitudes con los temas formales que se repetían a lo largo del tiempo en la arquitectura checa del pasado, pero que rara vez se encontraban en otro lugar. La manera facetada y tridimensional de diseñar fachadas de edificios había sido, durante mucho tiempo, una característica de la arquitectura monumental checa. Como otra cara de la misma moneda, la idea de una arquitectura de formas plásticas tridimensionales, inspiradas por las pinturas cubistas, constituye una muy clara rebelión contra las superficies planas propugnadas por la Academia Imperial de Viena. Los arquitectos cubistas checos centraron su originalidad en refrescar y ampliar el potencial de los tipos edificatorios tradicionales -el bloque de vivienda, la villa- y lo utilizaron para reforzar la legibilidad de la ciudad de manera que fuese apropiada a todos sus ciudadanos. Eludiendo la tentación de ignorar el mundo de la experiencia cultural compartida, estos diseñadores produjeron una auténtica arquitectura pública, arraigada tanto en la vanguardia como en las culturas populares.

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Fuente

Fotografía: Carlos A. Montiel Spada

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