Revista Medio Ambiente

Ciudadanía activa y la caquita de los perros

Por Valedeoro @valedeoro

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Ciudadanía activa y la caquita de los perros

La misma situación, pero dos maneras de resolverla. Llamar al gobierno o hacer algo tu mismo. Los resultados pueden ser sorprendentes:

En un barrio se da la situación de que hay más y más caquitas de perro en la calle y en la calzada. Parece que a los dueños de los perros no quieren recoger lo que sus animales dejan atrás. Preguntando a los dueños te dicen que no va a cambiar nada , porque la calle ya está tan sucia que una caquita más o menos tampoco se nota, y tampoco se van a poner a recoger la de los otros, porque luego volverán a aparecer.

Solución 1: que lo haga el gobierno

  • Después de ver muchas cartas de lectores a los periódicos y un pedido del comité del barrio, la ciudad decide de aumentar la limpieza de las calles de una vez por semana a 2 veces por semana. Además contrata una limpieza extra para los parques con la frecuencia de 3 veces por semana.
  • El servicio es bastante caro, así que después de tres meses, el alcalde decide que habrá que aumentar los impuestos para pagarlo.
  • Otros tres meses después los deterioros de la escuela ya no se pueden esconder más. Un artículo polémico en un periódico pregunta si realmente es necesario gastarse x mil Euros al mes limpiando caquitas de perros mientras la escuela se cae a pedazos.
  • El dinero es recolocado para ayudar a financiar las mejoras en la escuela.
  • Las caquitas vuelven a la calle, mientras los impuestos se quedan más altos.

Lamentablemente esto es lo que suele pasar y que nos deja a todos descontentos. La administración siente que ha fallado y la gente del barrio se siente engañada.

Solución 2: una alternativa en ciudadanía

  • Una dueña de perro empieza a llamar la atención a las personas que se “olvidan” de recoger las caquitas y muestra su satisfacción ante la gente que sí lo hace. En voz alta. En público.
  • Se junta con dos otros dueños de perro y empiezan a llevar bolsas extras para la gente que no tiene nada para recoger las bolsas.
  • Después de unas semanas, y junto con el comité de barrio, organizan una “jornada de limpieza” con muchas personas del barrio. En equipos los niños y jóvenes recogen los restos y el equipo que más recoge gana un precio. Al final del día hay una gran comida en el parque del barrio, recogiendo la basura por supuesto.
  • A partir de este día todos están de vigilando las caquitas de perro. Como las calles y el parque están limpios, ya no hay excusa para no recogerlos.

Por supuesto que no han aumentado los impuestos y los costes de limpieza han sido mínimos. Pero la conciencia sobre la propiedad del barrio, que es de todos, ha aumentado mucho.

¿Tienes otras experiencias donde la implicación de los afectados tuvo un efecto más prolongado?


Foto: tyrexito / flickr


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