Revista Coaching

Cómo mejorar la autoestima

Por Raquelcabalga @RaquelCabalga

Escuchamos hablar de la autoestima y de su importancia, de que la vecina la tiene muy alta o de que aquel chico que se está separando se ha quedado sin ella pero no sabríamos explicar muy bien qué es la autoestima... Así que, a continuación, no solo voy a explicarte qué es sino que además también voy a desvelarte para qué es importante cuidarla, qué la puede hacer variar y cómo puedes conseguir mejorarla.

Para empezar te diré que la autoestima es una de las competencias que componen la autonomía emocional y se ve acrecentada o mermada según el equilibrio que establecemos entre nuestros logros y nuestras propias exigencias. Podríamos decir, de alguna forma, que se trata de un sistema inmunológico de nuestra salud psíquica que se va modificando por nuestra forma de ser, quiénes somos, qué hacemos, nuestra personalidad, experiencias...

Este sentimiento valorativo, la autoestima, se empieza a formar sobre los 5 años de edad a partir de nuestra propia percepción del mundo que nos rodea (si es seguro, si es positivo, peligroso, etc) y se sigue desarrollando a lo largo de toda la vida. Por ello, descubrir cómo reforzar la autoestima no solo nos beneficia a nostros mismos sino que también nos aporta mucha claridad sobre la importancia de la educación que recibimos o damos, los tipos de padres que fueron con nosotros o que somos/seremos con nuestros hijos y la necesidad de invertir y mantener una relación afectiva de apego seguro con ellos (la implicación y el apoyo favorecen la autoestima en niños, aportándoles una riqueza afectiva que nada tiene que ver con la inconsistencia y la inseguridad emocional que se mama de padres autoritarios o demasiado permisivos).

¿Para qué es importante cuidar nuestra autoestima?

Lo cierto es que, aunque muchas veces parezca que la autoestima es solo cosa de "verse bien", es muy importante pues se relaciona también con el "quererse bien"; esto es, las personas con una autoestima bien desarrollada se sienten mejor consigo mismas y el aprecio por su propia valía y los logros conseguidos le permiten mejorar sus capacidades, habilidades, logros y relaciones. Por el contrario, las personas con una autoestima baja sienten que no le gustan a nadie, que no son suficientemente buenas y que no son aceptadas, contexto que complica el desarrollo emocional saludable y la calidad de vida en general.

¿Qué puede hacer variar la autoestima?

Puesto que la autoestima depende directamente de nuestra interpretación de la realidad y de lo que sentimos, ésta puede variar en la medida en que nosotros cambiemos nuestra forma de ver la vida y de vernos a nosotros mismos, a nuestra forma de sentir: si nos sentimos valorados, queridos y aceptados por los demás...

Así pues, podríamos decir que hay dos factores que interfieren e impactan en gran medida sobre nuestra autoestima:

  1. Cómo nos vemos y nos tratamos a nosotros mismos.
  2. Cómo nos ven y nos tratan los demás, así como la forma de transmitírnoslo.

Los síntomas de una autoestima baja pasan por hacer que la persona sienta que no le gusta a nadie, que no es suficientemente buena y que no es aceptada, contexto que complica el desarrollo emocional saludable y la calidad de vida en general. Sus pensamientos y su actitud se relacionan con la derrota, el fracaso, mayor índice de estrés, depresión, falta de confianza, desesperanza...

En cambio, cuando trabajamos por lograr una autoestima alta (óptima o bien desarrollada) estamos haciendo una apuesta segura para lograr una vida más serena, con menor interferencia de emociones desagradables, con relaciones saludables y más sencillas, alejándonos de los índices habituales de agresividad, depresión, estrés y sus efectos negativos sobre la salud.

Cómo mejorar la autoestima

Resumiendo, las causas de una autoestima baja o deficitaria son las relacionadas con una persona que depende de los resultados que obtiene en cada momento, que no se acepta ni valora y que necesita experiencias positivas para poder contrarrestar los pensamientos desagradables o negativos que tiene sobre sí misma y que inundan constantemente su cabeza. Por el contrario, subir la autoestima depende de todo lo contrario: aceptarnos, valorarnos, confiar en nuestras habilidades, mejorar nuestra comunicación y ser asertivos (capaces de decir que no), ser capaces de mantener relaciones sanas... Y es que una buena autoestima nos permite conocernos mejor, valorarnos, amarnos incondicionalmente, reconocer nuestras fortalezas y relativizar nuestras debilidades sin caer en una autoestima inflada en exceso que podría llegar a ser contraproducente.

¿Cómo afecta la autoestima a nuestros objetivos y a nuestra vida?

En el día a día de mi trabajo, suelo encontrar a gente con objetivos muy claros y una gran determinación. Por contra, su autoestima suele ser baja y eso repercute sobre sus vidas, haciendo de las mismas una batalla constante hacia una perfección realmente inexistente y unas relaciones frustradas a causa de las autoexigencias, la falta de aceptación y de amor hacia si mismas.

La perfección radica en hacer siempre las cosas lo mejor que sabemos y trabajar, a diario, por mejorar de forma constante. Y estas personas lo hacen... Entonces, ¿qué les está pasando? ¡Es muy sencillo! Y digo que es sencillo porque es un trabajo personal que, en su momento, yo también hice. El secreto es redefinir nuestros logros para no perder de vista lo que es importante de verdad y devolver el peso de nuestras valoraciones a lo que está dentro de nosotros y no a lo que está fuera. Es una cuestión de preferencias... Si mi objetivo principal es ser el mejor y vivo toda la vida esperando a llegar a serlo, habré vivido una buena temporada sin haber conseguido nada (supuestamente). En cambio, si redefinimos lo que es un logro, cada día podremos celebrar o sentirnos orgullosos y valorarnos por pequeñas cosas que, nos acerquen o no a nuestro objetivo final, hacemos bien. Y es que, aparcar en un micro espacio es un logro, así como es un logro perdonar, ir al gimnasio todos los días, hacer una rica comida, sentirse satisfecho por el trabajo bien hecho, hacer ese trabajo tan bien como sabemos... ¡Darnos palmaditas en la espalda a nosotros mismos celebrando esas pequeñas cosas no es un acto de vanidad, es un acto de amor y valor hacia nuestra propia persona!

¿Quieres saber cómo mejorar tu autoestima?

A continuación tienes algunas claves estrechamente ligadas con la mejora de la autoestima que te serán de gran ayuda para empezar a hacer pequeños cambios que marquen una gran diferencia:

    Tenemos días mejores y días no tan buenos, nuestro pensamiento fluctúa entre lo positivo y lo negativo con cada logro o con cada error que cometemos. Sin embargo, es importante que descubras que tu autoestima depende de tu interpretación personal de la realidad y que la misma tiene que estar por encima de los altibajos del día a día.
    Vive de forma consciente y responsable, si pones el piloto automático no podrás valorar esos pequeños logros que te refuercen a diario ni tampoco podrás elegir qué batallas librar.
    Observa las expectativas y pon límites, hay que poder decir "no" cuando es que no. Al fin y al cabo, cuando no te haces respetar tampoco te estás respetando a ti mismo/a.
    Coopera en lugar de jugar a competir, la competición provoca fugas de energía muy grandes y te hace vivir en un estado constante de comparación que afectaría hasta a la autoestima más férrea.
    Libérate de todo aquello que no te beneficia,viajar sin equipaje te ayudará a evitar los altibajos del día a día que ahora hacen que todo se tambalee.
    Mantén un pensamiento y actitud positivos, lánzate a probar cosas nuevas y siéntete orgulloso/a de las nuevas habilidades que adquieres.
    Convierte los errores en oportunidades para aprender, es la mejor forma de seguir creciendo y forjando la confiaza que tienes en tus propias habilidades.
    Deja pasar los pensamientos saboteadores que tienes sobre ti mismo/a; contrarréstalos diciéndote, cada día, tres cosas sobre ti que te hagan sentir especialmente feliz u orgulloso/a.
    Haz las paces con la imperfección y márcate objetivos realizables a la par que motivadores. Cuando no somos lo suficientemente realistas o incluso ambiciosos nos resignamos y conformamos, algo que no es sinónimo de aceptación.
    Fíjate metas, elabora un plan de acción y celebra cada pequeño logro (¡por pequeño que te parezca!).
    Colabora en una labor social y siente como aportar parte de ti ayuda a los demás y te ayuda a ti mismo/a.
    ¡Haz ejercicio y cuida tu alimentación! Te asombrará ver cómo poner en marcha la maquinaria de tu cuerpo moviliza tu sistema hormonal, haciéndote sentir más enérgico/a y positivo/a, preparado/a para esquivar los altibajos y así hacerte con una autoestima a prueba de bombas.
    Vive aquí y ahora, arriésgate a ser tú mismo/a y sé feliz. ¿Te hacen un cumplido? ¡Sé feliz, te he dicho! Acéptalo, agradécelo y no filtres ni cuestiones su motivo; simplemente cree que lo mereces, que eres todo eso y mucho más, disfrútalo y sigue trabajando por mejorar sin caer presa de la vanidad.

Si has llegado hasta aquí... ¡Te felicito, de verdad! Y lo hago porque has logrado dar el primer paso que te lleve a mejorar tu autoestima: identificar qué puedes cambiar para empezar a modificar o trabajar con aquello que te está haciendo sentir mal, que te bloquea o que se relaciona con una autoestima baja.

No es cuestión de hacer todos los cambios de un día para el otro, la reconstrucción o la mejora de la autoestima requiere de un trabajo diario conjunto del sistema de creencias (lo que hemos aprendido y nos han enseñado), de nuestros pensamientos positivos y negativos, de nuestras experiencias pasadas y nuestra perspectiva de presente y futuro.

Eso sí, lograrlo ahora es más fácil de lo que crees porque no voy a dejar que te rindas ni que te quedes de brazos cruzados... Identificar qué está sucediendo o qué puedes cambiar para luego quedarte inmóvil por no saber qué hacer o sentir que no serás capaz de lograrlo ya no es una opción. Por ello, he preparado un Taller de Autoestima especialmente para ti, disponible para su descarga en cualquier momento y desde cualquier lugar, con todas las herramientas que necesitas para ir dando esos pasos que te lleven a sentirte mejor, a recuperar la confianza, a verte bien y, sobre todo, a ser esa persona que se valora y que es capaz de vivir la vida que quiere.

Perdemos pasos por darlos pensando en los demás y no en alcanzar aquello que queremos. Y lo que queremos debe hacernos sentir bien, sin tener en cuenta lo que digan o hagan los demás. Si el paso último no te lleva a lo que querías, no te frustres y encuentra el valor de la situación a la que te ha llevado.
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