Revista Psicología

Cómo ser simple: el Pensamiento Simple (p1)

Por Paulo Mesa @paucemeher
Cómo ser simple: el Pensamiento Simple (p1)

Aquí viene el sermón: cada que perdemos la claridad en la respuesta a la pregunta sobre cómo ser simple y cada que nos desviamos de lo que de verdad nos importa cuidar, nos metemos en un enredo porque terminamos pensando y haciendo justo lo que no queríamos y lo que no nos importa ¿Sabemos de verdad qué es lo que nos importa? ¿Qué es lo que de verdad estamos cuidando? ¿Le damos a eso el valor que se merece?

Si todavía no le pegas a la respuesta... bien, algunos ejemplos: cuál fue ese paseo al que sabías que no debías ir y fuiste, ese correo que no había necesidad de escribir y que enviaste, esa pelea que no debías casar y que casaste, esa tarjeta de crédito que no necesitabas y que aceptaste sacar, esa deuda para comprar esa tontería innecesaria, ese atajo que no debías tomar y que tomaste... y un largo etcétera. Aquí no hablamos de errores o de accidentes, aquí nos referimos a meternos en enredos por no tener claras las ideas. La claridad mental es pensamiento simple. En eso se resume todo lo que viene: ¿Qué compone el pensamiento simple? Veamos:

1. Cuestiona permanentemente lo que te rodea: aquí no se trata de convertirnos en esos "cuestionadores sin causa" que se creen el último fenómeno intelectual porque lo cuestionan todo sin tener contexto o sin siquiera detenerse a entenderlo. Aquí me refiero a estar atentos a la "impermanencia" de la realidad. Lo que creemos que "es" siempre está cambiando, la noción de realidad que tenemos es siempre dinámica y relativa.

2. Tener conciencia de lo importante: del cuestionar la realidad se desprende la habilidad de diferenciar lo importante de lo superfluo ¿Cómo saberlo? ¿Cómo discernirlo? Bien, una posibilidad puede ser la respuesta a la pregunta ¿Qué es lo que mantiene el equilibrio en todo esto? Sí, así es, en una situación, en un artículo, en una idea, en lo que sea... preguntarnos ¿Qué de todo esto es lo que mantiene el equilibrio? ¿Qué de esto es lo que hace que las cosas "sean" lo que "son"? Lo necesario es lo importante

Cómo ser simple: el Pensamiento Simple (p1)
Otra alternativa puede ser preguntarse ¿Qué me trae o qué me quita esto? La respuesta mostrará lo importante. También preguntarte ¿Para qué tenerlo o hacerlo? ¿A cuál propósito mío le sirve...? Porque si la respuesta es para "quedar bien" o "evitar quedar mal" (que es lo mismo en realidad), la importancia está puesta en otro y terminaremos haciendo tonterías que no entendemos, guiados por el miedo o por un supuesto.

Además, consecuente con lo anterior, te tocará preguntarte ¿Cuántos recursos estoy invirtiendo en esto? ¿Es esto prioritario o superfluo? Porque lo más seguro es que si no es algo que nos haga felices, coherentes y serenos, nos llevará a una aplicación exagerada de recursos. Si te descubres a ti mismo (a) desgastándote en algo, es porque eso no es importante, lo importante no genera desgaste... tal vez cansancio, fatiga, pero no desgaste.

3. Elimina, elimina y elimina tanto como sea posible: practicar el delicioso arte de simplificar, simplificar y simplificar ¿Qué pasa si logro lo mismo sin hacer esto o lo otro? ¿Qué tal si no gasto aquí ni allá y hago otra cosa? ¿Cómo se vería esto sin tal o cual cosa? Si no lo dijera con veinte palabras sino con diez ¿Cómo se diría? ¿Cómo se expresa? Borra todo lo superfluo, los accesorios, lo sobrante, lo que no tiene significado ni sentido, lo que no mejora nada, lo que no aporta y por el contrario empeora la cosas.

Creo que hemos vuelto al barroco, pero en una versión digital y "posmoderna". Vivimos recargados de adornos, llenos de cosas, llenos de juicios y llenos de ideas. Vivimos con montones de cosas para hacer y en medio de una abundancia de escasez de tiempo . Cuánta ropa nos sobra, zapatos, accesorios, papeles, bolsos, lencería, muebles... 1. . Estamos muy apegados a muchas cosas.

4. Evitar quejarse y enjuiciar (juzgar): en línea con lo anterior, estamos preocupados a toda hora de estar etiquetando, enjuiciando y "dictando sentencia" sobre todo lo que ocurre. Yo mismo lo hago seguido... pero es un vicio, es una adicción extremadamente desgastante y complicada. Cansa el alma y la cabeza y no deja pensar con claridad, no deja ver el mundo en calma ni deja serenar el espíritu.

Por estar enjuiciando también nos quejamos del pequeño mundo que conocemos porque casi no sabemos nada distinto del resto del universo. Nos quejamos porque ponemos las cosas dentro de nuestro limitado marco de referencia para juzgarlas y como no encajan ahí, entonces chillamos y chillamos creyendo que con eso van a encajar, pero no, siguen igual y nos mortifican y nos sacan de foco, nos distraen y no nos dejan pensar en lo importante, o mejor aún, nos distraen de la gracia de la no-mente, de la gracias del no-pensar.

Cómo ser simple: el Pensamiento Simple (p1)
Hace poco iba en el autobús y dos señoras se quejaban del calor, de las paradas que hacía, de que iba muy lleno (realmente ellas tenían espacio), de que esto, lo otro, lo de más allá... fueron cerca de quince minutos ininterrumpidos de quejas. Me provocaba decirles que mejor se quedaran en su casa sentadas frente a un ventilador oliendo el perfume barato que llevaban puesto y escuchando el tintineo de sus brillantes accesorios chinos de mala calidad que tan profusamente exhibían en sus brazos y que les hacía juego con sus ordinarios vestidos de animal print (¿Leopardo?). Sí, lo sé, las acabo de juzgar...

5. Mantener bajo control el número de detalles: ¿En verdad cuántos detalles son necesarios? El pensamiento simple sucumbe fácilmente cuando se dispara el número de detalles en una situación. Te has visto alguna vez contando una historia sobre lo que le pasó a Ana cuando se resbaló en la ducha y terminas contando la historia de Pepe, María, Julio, José, Natalia, Roberto y de unos autos rojos que importaron... es desquiciante. Ve al punto, a lo que importa, a lo que es, sin rodeos, sin adornos y sin detalles innecesarios. Los detalles que sean necesarios para entender lo importante y nada más, el resto que desaparezcan de la escena.

6. Divide para vencer cuando sea necesario... pero solo cuando sea necesario: ¿Cuándo puede ser útil dividir y vencer? Se me ocurre que con las grandes tareas que se hacen en pequeños pedazos a tiempo... y no al revés: la gran tarea toda junta al final. Puede ser útil dividir cuando favorezca el ocio, cuando haga que las cosas sean más fáciles. Creo que esto no tiene receta, cada uno de nosotros descubre su respuesta, dividimos cuando nos damos cuenta de que es necesario hacerlo para que las cosas en sí mismas puedan ser más simples.

7. Olvídate de las excepciones, quédate con la norma: nos complicamos mucho cuando hacemos algo y una vez que está listo empezamos a pensar en una larga lista de los "qué tal si...", y para cada uno creamos una adición (más detalles...) que contrarresta la excepción. Luego esas adiciones hay que reglamentarlas y se termina creando prácticamente una solución nueva y un reglamento nuevo para una adición que posiblemente será innecesaria.

Luego, cuando estamos hasta el cuello porque el detalle adicional es costoso, lento y pesado, buscamos ayuda y ¡Adivinen qué! La ayuda cuesta tiempo y dinero adicionales que se van por el caño atendiendo algo que no era relevante, que era una "excepcional excepción". He visto pagar costosas consultorías para que luego la conclusión sea: basta con eliminar esto y si hubiera una excepción, la pueden resolver como una contingencia, no como una nueva manera de hacer las cosas.

Si una norma tiene excepción, no es una norma. Abrir las puertas para que entren las excepciones es una apuesta difícil de parar y esto va para personas, comportamientos y regulaciones. Si para todo el mundo está prohibido estacionar en un lugar y un solo día se le da la posibilidad a una sola persona, por la razón que sea (salvo que sea de vida o muerte, claro está), ya no habrá argumentos para prohibírselo a más gente.

Unas palabras finales para concluir: pensamiento simple es uno de los caminos para resolver la pregunta sobre cómo ser simple. Pensar simple es ver las cosas como son, no como somos. Sí, es difícil, es todo un reto, decirlo es una cosa, pero hacerlo es otra totalmente distinta, pero ahí esta el camino por recorrer. El pensamiento simple equivale a la claridad mental, a una actitud consciente y deliberada de búsqueda de la simplicidad en todo momento y sentido. Cuando la mente está serena, quieta, sin ruido, sin interferencia, las ideas son simples, limpias y sin adornos.

En la próxima entrada nos concentraremos en el sentir y la emoción simple.

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