Revista Comunicación

Crítica Del 1x08 "Family Affair" De The Resident: Fathers And Mothers, Sons And Daughters

Publicado el 21 marzo 2018 por Dro @Drolope

Crítica 1x08 El nuevo drama médico de FOX, The Resident, sigue avanzando en sus tramas y nos desvela algunos nuevos detalles de sus personajes, los cuales se vuelven más y más interesantes, como en el episodio de esta semana. Si queréis conocer mis impresiones al respecto, no dudéis en seguir leyendo.

Crítica 1x08

A todos nos gusta una reunión familiar

En este octavo episodio, el Chastain se ha vestido con sus mejores ropas para albergar una gala benéfica y así conseguir fondos, que parece que es lo único que importa en este maldito hospital, mientras los residentes están trabajando como si no hubiese un mañana. Por supuesto, hemos podido ver al Dr. Bell y a la Dra. Hunter besando algunos culos para que caiga un poco de dinerito y vaya a parar a comprar cafeteras de capuccinos en el ala VIP –gracias, Conrad, por esa información–. Esperemos que parte de lo recaudado vaya a Urgencias que, como vimos unos episodios atrás, había sufrido algunos recortes y, durante la gala, se han notado. También está por allí la Dra. Okafor que, como bien dice ella, figura más para dar a entender que es porque la diversidad importa y que el Chastain es como una hermanita de la caridad con residentes con visa que para otra cosa. De verdad, que alguien le haga una estatua a Mina porque no nos la merecemos, menuda diosa nos ha caído del cielo. Cada día me gusta más que no tenga filtro y diga las cosas como son, es refrescante viendo cómo es la situación en el hospital, llena de hipocresía por doquier. Mientras la peña se está poniendo de canapés, de sushi y champán hasta el culo, una sin techo entra en la sala ante la cara de asco e incertidumbre –pero más de asco, para qué negarlo– de los presentes. Hasta allí van raudos y veloces Conrad y Nic, que estaban viendo cómo Mina pedía ayuda con su mirada de “¿Qué mierdas hago aquí si yo quiero currar?”. Nuestra amiga Jane Doe parece que se queja de que tiene algo en los oídos, unas aparentes voces, y termina por desplomarse en el suelo. Cómo no, Randolph haciendo todo el paripé. Tío, ese gestito de limpiarte las manos como si la pobre fuese chusma te ha quedado TAN bien. Este señor cada día me repugna más. En un primer momento todo apunta a una enfermedad mental, además de una infección de oído, heridas superficiales y poco más, pero el caso se pone cada vez más interesante con algunos detalles, como que no tiene ni drogas ni alcohol en sangre, que le han echado de otro hospital y que está mentalmente estable. El primer impulso de los mandamases es llevarla a algún lugar donde no enturbie la vista tan preciosa del hotel –qué rabia todo–, pero al final el Dr. Bell termina sugiriendo que se llame al Atlanta General, hospital del que la han echado, con la amenaza de que, si no recogen a su paciente, terminarán filtrándolo a la prensa. A la pobre se le termina colapsando un pulmón –no sabía que ver a Conrad intubando a una persona podría resultar tan sexy pero SÍ– y Mina lo arregla. Al echar un vistazo al pulmón temen que pueda ser desde un cáncer a cualquier cosa, pues no pinta nada bien. Mientras tanto, Mina también se da cuenta de una cosa: nuestra desconocida tiene un bolso carísimo con un nombre, Sara Ravenscroft, quien resultar ser la verdadera identidad de Jane Doe. Los Ravenscroft son gente de pasta –filantrópicos, para más señas– de Savannah y Sara decidió pasar de sus padres para dedicarse al mundo artístico. Si ya saber que una indigente realmente es una tía forrada de pasta puede resultar un shock, que parezca que sus padres reniegan de ella porque “es esquizofrénica paranoide” me parece otro. Entiendo que la situación pueda llegar a ser muy frustrante porque, personalmente, no puede hacer mucho, pero por un hijo se debería llegar hasta el fin del mundo para que no le pase nada. Entre tanto, Conrad le cuenta a Bell quién es en realidad la desconocida. Me encanta la conversación entre estos dos, el tono que usa Conrad, llevando a Bell justo a donde quiere y haciendo que parezca que sea a él a quien se le ocurre la idea de rechazar al Atlanta General y poner a Sara en el ala VIP. Desde que Sara es quien es, la actitud de Randolph da un giro de 180 grados. Por la “chusma” ni se preocupa, pero dale un ricachón y el tío pierde el culo al instante. Por eso, cuando los padres de Sara llegan al hospital y Conrad y Nic necesitan más tiempo para averiguar qué le ocurre a la paciente, Randolph intenta darles más, como mucho una hora. Finalmente, con los síntomas que tiene, Conrad y Nic dan con el diagnóstico: granulomatosis de Wegener, una rara enfermedad autoinmune curable que le provoca pequeñas lesiones en todos los órganos, incluido el cerebro. Cómo no, los padres se fustigan preguntándose si Sara los perdonará. ¿Qué queréis que os diga? Que personalmente me los creo poco pero, bueno, parece que todo termina saliendo bien, a pesar de que Sara tenga el miedo en el cuerpo de que vayan a internarla. Yo también hubiese reaccionado así. La pobre ha debido de pasarlo supermal. La escena final del episodio me mata totalmente. Bell acercándose a la habitación de Sara con claras intenciones de pedirle a sus padres que apoquinen un poco, Conrad y Nic, que lo tienen supercalado, diciéndole que a lo mejor no es buen momento, y el otro soltando que “no todo gira en torno al dinero” y que esperará “unos días”. ¡JA! Ni Conrad se lo cree (“Volverá antes de la comida”). Ay, Randolph, que ya nos conocemos.

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Padres sólo hay unos

Por otra parte, tenemos a otro paciente, Channing, que ha atravesado una puerta de cristal y algunos pequeños trozos han ido a parar a su ojo izquierdo. Gracias a Channing tenemos de vuelta a Irving, que en el anterior episodio no le vimos y, personalmente, le eché un poco de menos. Nuestro paciente es un escort masculino, detalle que llama bastante la atención a Irving y a Devon, a quien Conrad ha terminado llamando porque Urgencias estaba desbordada. Como se puede comprobar, a Channing se le da bien hablar con la gente, como pasa con la paciente a la que intenta calmar o como con Devon. En este episodio, hemos podido conocer un poco más a Pravesh a través de sus padres, una pareja de inmigrantes hindúes que se han sacrificado para que su hijo pudiese tener una carrera en el mundo de la medicina. La cena entre Devon, Priya y los padres de él se puede calificar como tensa de pelotas. A Priya le gustan sus padres, pero da la sensación de que a ellos no les gusta ella, o si lo hacen no lo parece, pues son cortantes con ella por el tema de la boda. Ellos quieren mantener el número de invitados en 150 y que sea una boda íntima y pequeña, mientras que los padres de Devon quieren optar por algo mucho más grande. Si a esto se le añade que los padres de Priya son de clase alta y que ellos no conocen a los Devon, la cosa es todavía más tensa. El conflicto que hay aquí es muy simple: dos personas de familias de clases diferentes se enamoran y temen que, por lo que han sufrido sus padres debido al clasismo, no puedan casarse o algo vaya mal. Sin embargo, se ve perfectamente a través de Priya que la decisión de casarse es de los dos, de ella y de Devon, no de los padres de ninguno, y que si no les hace gracia, los progenitores se tendrán que aguantar. Pero no se pueden borrar las heridas del pasado, los juicios de la gente por ser de diferentes estatus y los miramientos por encima del hombro. Channing, en este caso, resumen muy bien qué significa el sistema de castas en la India y cómo afecta a las personas que están en los diferentes estratos. Por su parte, Devon se avergüenza un poco de los problemas con el dinero y el orgullo de su padre como, por ejemplo, se ve durante la cena y con el tema de la boda. Channing, ya recuperado después de una operación de urgencia, da con la clave de todo el asunto: Devon también tiene sus propios problemas con el dinero y el orgullo, ya que teme que su familia “no dé la talla” frente a la de Priya. También ha visto cómo su padre ha sufrido muchas humillaciones por ser inmigrante, pero, en realidad, es una persona que ha salido adelante con mucho esfuerzo, valentía y sacrificio, y parece que el resto de la gente no tiene eso en cuenta cuando le ve. La conversación entre padres e hijo ha sido preciosa: él reconociendo lo orgulloso que está de ellos, que quieren que finalmente conozcan a los de Priya y que la boda honrará las tradiciones de ambas partes. No obstante, creo que los padres tienen parte de culpa de que Devon tenga también esos problemas que comparte con su padre, pues me aventuraría a decir que éste se los ha pasado a su hijo con su comportamiento. Está muy bien educar a los hijos dentro de la preocupación por el dinero o de su cuidado, que no gasten en exceso pero que se den un capricho de vez en cuando, pero no tan al extremo de contar los centavos de todo o querer fardar de estar empapelado en dólares. Creo que no está de más ver que los padres tienen sus fallos como todos, no que estén en un pedestal perenne.

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♥ LA QUIERO MUCHO ♥

Como decía antes, Mina es una diosa que nos ha caído del cielo y parece que alguien más también se ha dado cuenta de ello. Micah, un viejo conocido nuestro del segundo episodio, está coladito por la Dra. Okafor, que pasa de tener citas como yo de comer mierda. Con la excusa de la revisión al mes del trasplante, Micah se pasa un poco con las peticiones del oyente y pide que Mina le examine la cicatriz, que parece que la tiene un poco irritada. Por su lado, Mina sabe perfectamente de qué va todo esto y se medio niega, pero por no hacerle el feo al chaval, pues cumple porque es toda una profesional. Sin embargo, Micah se inventa una excusa de mierda –nivel de Mariló Montero cuando dijo que cuando te trasplantan un órgano, también lo hacen con parte del alma de esa persona. Madre mía, Mariló, qué perlas nos diste y qué poco te echo de menos– para tomar un café con Mina. Como se le acaba el turno pronto y le cae bien, decide picar, pero ella se toma una pequeña revancha al seguirle el juego y descubrir la mierda de excusa que ha puesto. Me encanta que Okafor sea sincera y directa desde el minuto uno: “Me gustas. Creo que eres un buen hombre, pero no salgo con pacientes. Estoy enfocada en mi carrera y lo demás es una distracción innecesaria. No puedo darte lo que pides”. Yo lo digo desde ya: Micah, eres un cuqui pero MUY PESADO. No para de insistirle y llamar su atención para ver si cambia de opinión. No sé hacia dónde irá esto, pero shippeomás a Mina con Nic que con Micah. Al menos Nevin entiende el idioma y cuándo tiene que parar, que este chaval parece que no.

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Mirando al tendido

Hablando de Nic y Conrad, por el momento siguen como amigos, la cosa va lenta –¿a lo mejor lo dejan para la season finale o tendremos movimiento en esta área un poco antes?–, pero verles sin menos tensiones y trabajando juntos como un equipo, algo que también vimos, más o menos, la semana pasada, les sienta estupendamente. Se conocen, saben cómo trabajan y se complementan bastante bien. Si lo de entre estos dos no saliese bien, también me gustaría verles como amigos, estaría contenta con la decisión. Sin embargo, la mayoría estamos esperando a que se den cuenta de que realmente se quieren, que quieren estar juntos y se den otra oportunidad. Por ahora, os animo a disfrutar de esta etapa como amigos y, sobre todo, de reconexión, que les hace bastante falta.
En general, otro episodio que me ha gustado y ya vamos ocho así. Sigue resultándome tremendamente interesante, sacando enfermedades y síndromes que no tenía ni idea de que existían, con estos personajes en los que vamos profundizando y conociendo más y más, y con un ritmo trepidante. The Resident me tiene comiendo de su mano –lo digo abiertamente por si no se había notado nada– y estoy encantada. Me deja con ganas de más cada semana y, en el momento en el que estamos con tanta oferta de series, eso me parece todo un logro. Para mí, va por buen camino –las audiencias han mejorado esta semana– y espero de verdad que renueve. Creo que se lo merece de veras –crucemos los dedos, por favor–.
Por mi parte nada más excepto animaros a que dejéis vuestros pensamientos, sentimientos o cualquier cosa que se os haya pasado por la cabeza al ver el episodio. ¿Os está gustando la temporada? ¿Echáis algo de menos? Dejádmelo en los comentarios.
¡Hasta la semana que viene!
P.D: Mina con el vestido amarillo se me va a quedar grabado a fuego en la mente. Wakanda forever!P.D.D: Mina diciendo lo del bolso y Conrad con ese “¿Cómo sabes tú eso?” me da a entender que Okafor sigue siendo estando llena de sorpresas para todo el mundo. ME ENCANTA.P.D.D.D: El momento en el que Conrad conoce a los padres de Devon ha sido supermono, pero que haya tenido el detalle de mentirle a Randolph sobre quiénes eran para que no los echase me ha parecido increíble.

Irene Galindo (@MissSkarsgard)

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