Revista Comunicación

Crítica exprés: La venganza de don Mendo

Publicado el 12 septiembre 2016 por Universo De A @UniversodeA

Crítica exprés: La venganza de don Mendo

¿Quién dirige los teatros municipales?, si antes ya teníamos dudas, ahora, con la organización descabezada; y medios de comunicación que se ponen apocalípticos, asegurando que estos escenarios tendrán que interrumpir drásticamente su actividad, a falta de programación… no resulta extraño preguntarse que pasará.

Si bien, deshacerse de Pérez de la Fuente era necesario (como ya se ha analizado previamente en el blog), también es cierto que no se ha hecho bien (como ninguna otra cosa en lo que respecta a su despido… pues ya he afirmado que estoy de acuerdo con el fin, pero no con los medios utilizados), lo mínimo era tener un sustituto, y no esta situación de caos absurdo y de república bananera.

En fin, ¿qué pasará, qué pasará?… el escándalo sigue instalado en los teatros del ayuntamiento… y sin perspectivas inmediatas de ir a desocuparlos.

Tampoco empiezan bien la temporada los municipales, pues al contrario que el resto de los teatros (excepto el Real, que ha caído tan en picado que yo ya ni me acerco), no tienen la programación impresa a disposición del público… a ver si no la sacan al final de todo, como la temporada pasada, pues ello resulta un poco absurdo. La verdad es que ya debería estar disponible, pues ello ayuda mucho a fidelizar al público y a que este marque en el calendario lo que más le interesa.

En cuanto al programa de mano, da muy poco de sí, aunque se agradece mucho el que se nos proporcionara un encantador crucigrama para el intermedio, tal vez demasiado largo para un teatro sin salones (aunque se pueden admirar la esculturas mitológicas en el pasillo), pues duró veinte minutos… y eso que a mí me gusta cuando se hacen descansos.

La venganza de don Mendo: la temporada hubiera podido empezar muy bien en el Fernán Gómez, ¿qué más se puede pedir que un gran clásico de nuestra literatura?, y aunque, personalmente, a mí no me termine de convencer esta obra de Muñoz Seca, pues considero que podría dar más de sí, y que en muchos aspectos podría funcionar mejor como parodia… no pude resistirme a ir.

Y decepción, terrible, a todos los niveles.

Jesús Castejón ya no es un director que sea santo de mi devoción: es demasiado burdo, simplista, y en general, sin imaginación, ni talento. Su puesta en escena resulta forzada y de diletante, lo que, la verdad sea dicha, se puede decir de la mayor parte de sus montajes.

Así pues, salvando un elegante vestuario, que pertenece, como no, a la sastrería Cornejo (pero que debe de ser del barato, porque se le ven demasiado las costuras, y poco le falta para parecer disfraces de carnaval), el resto es abominable, con un decorado que bien se lo podrían haber ahorrado pues no aporta nada a ningún nivel y que contrasta directamente con los trajes, de la peor manera, pues no tienen nada que ver.

Respecto a los actores, el que no está regular… está mal, y en general, todos están convencidos de la falsa y engañosa idea de que la sobreactuación es divertida, y de que no hace falta, en absoluto, naturalizar sus personajes, porque con gesticular y cambiar los tonos histriónicamente, ya resultarán divertidos… lamento mucho decir que no, que eso no funciona así.

No puedo dejar de comentar que, todo el mundo que lea con cierta frecuencia este blog, sabe lo mucho que odio los micrófonos y altavoces en el teatro, pues creo que va contra la esencia de este… y ahora descubro que, su no utilización, es perfecta también para detectar la falta de talento, pues, aunque es cierto que sólo conseguí asiento en las últimas filas, tenía que hacer un auténtico esfuerzo para oír a los actores: no proyectaban y su vocalización era pésima, a medida que pasaba la función, iban mejorando ligeramente… pero después del descanso, otra vez volvían a resultar inaudibles… en definitiva, la mayor parte del tiempo, costaba mucho entenderles.

De todos ellos, el peor, sin duda alguna, fue el protagonista: Ángel Ruiz, que no sé como habrá conseguido el papel, ni que talentos o artes habrá tenido que usar para lograr tal objetivo… pero sí hay algo seguro, y eso es que no ha sido escogido por sus méritos como actor… en realidad, lo más gracioso (por tomárselo con humor), es que llegué a pensar que era el humorista Ángel Garó, quien interpretaba el papel, porque Ruiz tenía el mismo estilo afectado y afeminado de este… pero, en definitiva, no había quien se lo creyera, ni como galán, ni como seductor, y como tenía todos los defectos actorales, anteriormente comentados en los párrafos anteriores, multiplicados por triplicado… pues verlo era un completo espanto, y hacía un ridículo monstruoso, por no decir asqueroso.

En definitiva, una producción procaz e infame, indigna de la obra que pone en escena, que debería desaparecer cuanto antes de la cartelera… si no es por vergüenza propia, al menos que sea por la ajena.


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