Revista Cultura y Ocio

Cuando descubrí una parte del mundo gracias a Rius

Publicado el 08 agosto 2017 por Miguelj14

Cuando descubrí una parte del mundo gracias a Rius

Más allá de que esté impactado de que Rius ya no siga en este mundo, porque siempre creí que viviría muchos años, al seguir una dieta vegetariana que ejemplificaba con personajes longevos en muchos de sus libros sobre el vegetarianismo, pienso en lo que represento en mi vida, específicamente en la adolescencia, cuando comenzaba a tomar consciencia sin saber con exactitud lo que significaba esa palabra y el mundo que ignoraba y tenía a mi alrededor.

Rius es muchas cosas y se podrán hacer descripciones que coincidan y vayan al mismo punto, pero si tuviera que describirlo sería como el erudito que se quita el traje para enseñarte cosas y ser una compañía, porque estoy seguro que no sólo es el tipo que si nunca has leído un libro, te acerca a ellos de la forma más sensible, sencilla y amena, al quitar todos los conceptos sobre lo que puedas creer y te ha dicho la gente que es un libro para conocer diversos campos del saber. Pero no sólo es eso, sino que sus obras poseen una temible bibliografía que está para otro tipo de lector, porque me atrevo a decir que El Rey de los Moneros juntó a personas sencillas con las más intelectuales y pretenciosas que, por lo menos, estuvieron ahí para checar de qué hablaba.

Rius me acompañó en uno de los viajes mas solitarios, desorientados y enriquecedores que he tenido, cuando dejé la preparatoria y confié en el aprendizaje autodidacta, sin por ello ignorar el papelito obligatorio que tanto se solicita para tener un sustento económico; cuando supe que podía ver la vida distinta desde el paladar con una sabrosa, variada y ecónomica dieta vegetariana; y que la cultura popular, de consumo y para las masas está perfectamente diseñada para no ser vista y entrar en un círculo vicioso desde las marcas, la televisión, las revistas, los supermercados, los centros comerciales.

Y lo mismo trata temas escabrosos de la historia política mexicana, economía, religión, ciencia, sexo, sin nunca dejar de ser interesante y mantener la atención del lector. Claro que usa dibujos y mucho humor, ¿pero quién dijo que no son elementos válidos para informar, entretener y aprender? No por nada hay alguien llamado Matt Groening que tanto se alaba -con justicia-, por lo que no sería necesario que en este caso apareciera el malinchismo, tan criticado por el mismo Rius al ser, quizá de los pocos autores mexicanos, que defienden el papel de los indígenas como parte de nuestra cultura en algo tan visible e ignorado, así como criticó la constante aparición de gente blanca en casi todos los promocionales, anuncios y obras del cine y la televisión mexicana de consumo.

Aún recuerdo cuando varios me decían que leyera otras cosas y no sólo a Rius. Yo ni me imaginaba si tenía algo de malo leerlo sólo a él. De pronto, dejé de leerlo y consumí más novelas, libros de cuentos y cómics. Así, encontré otras ideas y pensamientos que adopté o consideré, sin que eso me hiciera más culto, inteligente, o lo que quiera que signifiquen estos conceptos tan apreciados entre la sociedad. Pasó el tiempo y muchas de las cosas que aprendí en sus libros, mantienen una huella en mi forma de ser y ver la vida, aunque tampoco hay que ser un Dios para darse cuenta de que lo que proclama pues no es lo más disparatado ni ridículo.

Rius es el perfecto amigo que se puede encontrar a través del papel, quien te da herramientas para abordar el mundo de un modo más humano, crítico y sobretodo, consciente de que existen más cosas que vernos a nosotros mismos. Quizá no podremos hacer mucho, pero habremos despertado junto a nuestros ojos, que ya es algo.

Cuando descubrí una parte del mundo gracias a Rius
Cuando descubrí una parte del mundo gracias a Rius

POR MIGUEL JIMÉNEZ ÁLVAREZ


Estudia Periodismo. Escribe para recordar que olvida. Fan de los relatos sorprendentes, las películas raras y la caja idiota que incluye futbol.


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