Revista Cómics

Death Note, de Tsugumi Ohba y Takeshi Obata

Publicado el 05 mayo 2019 por Belldandy @belldandy_18
Death Note, de Tsugumi Ohba y Takeshi ObataDespués de leer Durmiendo entre lobos pensé qué otra serie no me había gustado y podría vender para hacer sitio en las estanterías. No es exactamente el caso, porque Death Note me gustó en su momento, pero recordaba cosas de ella que habían empañado las buenas sensaciones iniciales por lo que tal vez sería una buena candidata para el mercadillo. Ya, con la cosa de verla desde una perspectiva de adulta, me parecía un buen momento para releerla y reseñarla, y aquí estamos. Y por si os lo preguntáis, sí, al final la he puesto a la venta en cierta app de compraventa muy conocida. Después de esta relectura tengo claro que ya no me interesa lo suficiente como para guardarla.
ArgumentoDeath Note, de Tsugumi Ohba y Takeshi ObataLight Yagami, estudiante sobresaliente de último curso de bachillerato, tiene una perspectiva «aburrida» de la vida y considera el mundo como un lugar «podrido». Un día encuentra un extraño cuaderno con el título "Death Note" tirado en el suelo. Detrás de la portada encuentra las instrucciones sobre su uso: si se escribe el nombre de una persona y se visualiza mentalmente su rostro, morirá de un ataque al corazón o de cualquier otra causa que se especifique.​ Al principio, Light desconfía de la autenticidad del cuaderno, pero acaba sucumbiendo a la tentación de probarlo, descubriendo que su poder es real.​ 
Después de cinco días, recibe la visita del anterior dueño de la Death Note, un shinigami, un dios de la muerte, llamado Ryuk, que le cuenta que había dejado caer la libreta a la Tierra por el sencillo motivo de que se encontraba aburrido en su mundo. Para entonces, Light ya le ha dado notable uso dado que se ha marcado como objetivo matar a todos los criminales para así limpiar el mundo de maldad y convertirse en el «dios del nuevo mundo».
Aunque las muertes son por ataques al corazón, el número inexplicable de estas defunciones de criminales acaba llamando la atención de los cuerpos policiales de todo el mundo y de un famoso detective privado conocido como «L». Éste deduce rápidamente que, aunque no sepan cómo lo hace, hay un asesino en serie —apodado por el público como «Kira» (derivado de la pronunciación japonesa de la palabra inglesa «killer», «asesino»)— y que se encuentra en Japón. Así da inicio un complejo juego mental entre dos mentes brillantes por ver quién atrapa a quién.

Reseña
A mediados de la década de los 2000 surgió este fenómeno de masas que (casi) todo aficionado al mundillo acabó viendo, ya fuese en su versión manga o anime. En mi caso fue el anime y ya más adelante cayó el manga. El impacto que tuvo traspasó todas las fronteras y creo que no hubo nadie que escapase a su influencia. Desde luego, el punto de partida es fascinante, no sólo por la idea de la libreta en la que escribir nombres de quienes morirán, sino porque el protagonista es en realidad el villano. La cuestión es que es un villano muy carismático: inteligente y guapo, pero también con una moral difusa y terriblemente egocéntrico. A éste le sale un enemigo a batir igualmente carismático con unos tics de lo más curiosos. Los debates entre si se era más de Light o de L llegan hasta la actualidad. El juego que pronto se inicia de "el gato y el ratón" engancha y la tensión va en aumento. Recuerdo que la primera vez que la vi era imposible despegarse de la pantalla.
Death Note, de Tsugumi Ohba y Takeshi ObataSin embargo, el interés inicial va decayendo. En primer lugar por dudosas incorporaciones, a destacar Misa, "la chica de la serie" y su interés por conocer a Kira, vendida al mismo tiempo como muy inteligente y muy tonta. Pero también decae el interés por un intento de complejizar el juego de deducciones por encima de toda lógica y credibilidad. Las trampas son la gran losa de la serie y se hace más y más pesada a medida que avanza. Esto ya se ve desde el primer momento, cuando L usa un doble y Light pica en su trampa para matarlo en directo y así se descubre como un japonés de una zona concreta del país. No me puedes vender que Light es un genio y hacerle caer en algo tan evidente. Y así a medida que pasa un capítulo tras otro. Pero no sólo trampas en los juegos del gato y el ratón entre Light y L sino también las trampas de la libreta, con normas y trucos para usarla según las necesite el protagonista. Se acaba perdiendo el interés en las posibles deducciones porque todo se resumen en "a ver qué nueva flipada inventan los autores para darle un nuevo giro a la trama".

Siendo sincera, la serie llega a ser aburrida y repetitiva con las vueltas que se dan. Y cuando parece que se ha avanzado, teniendo la posibilidad de darle un nuevo enfoque, entramos en el arco argumental más innecesario y, repito, aburrido de toda la serie: el de la multinacional Yotsuba. Con todo, aunque la serie ya ha perdido su frescura, el desarrollo aún tiene un pase hasta que se da el famoso suceso a mitad del tomo 7. A partir de ahí entra en caída libre sin frenos. Quedan cinco tomos y medio de despropósitos, de las peores incorporaciones de la serie (Mello y Near) y de echar por tierra al genio que en teoría era Light con decisiones a cada vez más ridículas y menos propias de lo que se esperaba de él. Un auténtico desastre.

Aunque la recta final me parece un auténtico despropósito que se les fue de las manos a los autores, el final como tal me parece soberbio y tiene algunas escenas brutales que compensan en una pequeña parte los desastres anteriores. SPOILERS Cuando lo vi originalmente me pareció que Light no actuaba acorde a su personalidad pero ahora lo veo con otros ojos. Era tal su ego que se creía invencible y saber que había perdido, libera al pedante y llorón que llevaba dentro y que ya se vio en su reacción cuando L se presentó ante él. Que sea precisamente Matsuda, el buenazo y el que estaba más a favor de la visión "purgante" de Kira, el que le dispara de entre los policías resultaba inesperado, pero la palma se la lleva Ryuk poniendo fin a su relación "de amistad". El juego se había acabado e hizo el favor de acabar con el bochorno que estaba generando Light en sus últimos momentos. Y no deja de ser impactante cómo, en vez de aceptar con orgullo y dignidad este hecho, actúa como una persona normal que llora y grita porque no quiere morir. Mucho menos de un paro al corazón, el mismo fin que había dado él a la mayoría de criminales. Magnífico gesto de los autores para reflejar que Light era, simplemente, un criminal más, muy inteligente y con un arma diferente y poderosísima, pero al final, un asesino.

Sin embargo, este final, que estaba perfecto como tal, da paso a un capítulo a modo de epílogo que, aunque explica que el mundo vuelve a los índices de criminalidad de antes de Kira, éste ya se ha convertido en un dios al que la gente reza para su regreso. Esto, que me parece necesario y un punto interesante para reflexionar, tiene el problema de cómo se olvida de darnos, aunque sea en pinceladas, información de algunos personajes como Misa, la madre y la hermana de Light pero sin embargo, sí que se acuerda de Mikami para, en teoría, atar cabos sueltos. FIN DE SPOILERS. Esto enlaza con lo siguiente de lo que quiero hablar. Cuando vi la serie en su momento, creo que no es algo que percibiese de la misma manera que hago ahora pero actualmente es evidente: los autores son unos misóginos de categoría. Esto, que parece ser aún más evidente en su posterior serie, Bakuman (si se os da bien el inglés, os recomiendo este artículo y sus continuaciones, aquí y aquí), ya estaba patente en esta obra. La serie, en el fondo, se puede resumir en una batalla entre dos a-ver-quién-tiene-el-ego-más-grande en la que las mujeres sólo están para estorbar. El caso más sangrante es, por supuesto, Misa, una chica lo suficientemente inteligente como para dar con Kira pero que pronto se descubre como una inútil que sólo existe para entorpecer a Light, o eso es lo que él dice cuando en realidad le salva la situación más de una vez. Todo su personaje es un desastre por ridículo, por inconsciente, por crédula... 

Death Note, de Tsugumi Ohba y Takeshi Obata
Sin embargo, el caso más sangrante es Naomi Misora, ex-agente del FBI. No sólo es una mujer adulta, fue una brillante agente que trabajó con L, y sin embargo es ridículo que se deje embaucar por Light, un niñato pedante y egocéntrico. Pero la escena con respecto a ella que más dolió fue cuando habló con su novio, Raye Penber, agente del FBI que estaba siguiendo a Light, quien decide menospreciar sus opiniones, decirle que se calle, que en breve se van a casar y que "cuando formemos nuestra familia estarás tan ocupada que hasta olvidarás que una vez fuiste agente del FBI". Y ella a continuación se disculpa. Se disculpa por intentar avisar a su novio de que algo olía muy mal en lo que le estaba contando. No recordaba esta conversación y leerla ahora ha sido como llevarme una bofetada. 

Por el contrario, una parte interesante de la serie es cuando, haciendo uso de una de esas trampas de la libreta, Light pierde la memoria de que ha sido Kira. Durante ese tiempo muestra unos valores por la vida de las personas que cuando era el asesino había perdido. Esto me lleva a una reflexión que podría dar para largo al respecto de si realmente era el cabrón que era por sí mismo o por la influencia de la libreta. Tiene esto un algo de Dorian Grey, de cómo el objeto mágico corrompe lo que había sido bueno. Porque sí, antes de tocarla y usarla era un chico brillante que despreciaba a los delincuentes y la decadencia del mundo actual, pero de ahí a ser un asesino de masas... O quizás sí, quizás era en el fondo de su ser simplemente un nazi con su visión de "limpiar al mundo de los indignos" que estaría dispuesto a votar ultraderecha asesina a la que saltase la ocasión. Es una pena que no se le diese más peso a esta cuestión filosófica y las otras, porque era lo más interesante que aportaba.
El desarrollo de los personajes es otro de los puntos negativos de la serie pues la evolución de éstos es nula. No sólo ya de las chicas, que es conocer a Light y la inteligencia y carisma que tuviesen se va por el retrete, sino que todos están detenidos en su forma de ser y no cambian un ápice incluso aunque pasen años durante la serie. Lo único sería cómo pasan de dudar a creer en la inocencia de Light o viceversa. Esto no es evolución de personajes. Y en cuanto al protagonista, no es creíble que mate a agentes inocentes sin un ápice de remordimiento, de duda, de hacernos creer que es un personaje con algo dentro y no el protagonista plano que acaba siendo.

Creo que Death Note es ya un clásico moderno que, como mínimo, es recomendable leerlo al menos una vez por conocer esta serie ya mítica. Sin embargo, es innegable que está plagada de cuestiones que la acaban haciendo muy decepcionante: la repetición, las trampas, el machismo, el nulo trasfondo de los personajes... Además, sus mayores virtudes, que eran las cuestiones filosóficas sobre el bien y el mal, sobre lo lícito de matar a los malvados, son temas que están de fondo pero nunca llega a explotar. Interesante premisa, algunos elementos muy buenos pero caída en el interés que llega a hastiar y a decepcionar.

Death Note, de Tsugumi Ohba y Takeshi Obata

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