Revista Solidaridad

Desde Cáritas Albacete se certifica el descenso en la demanda de servicio doméstico por la crisis

Por Hogaradas @hogaradas

La normativa que regula sus condiciones laborales va a mejorar a partir del ańo próximo, aunque aún son una minoría las que trabajan con todo en regla para tener acceso a sus derechos. Según datos de Cáritas Diocesana de Albacete, casi dos de cada tres empleadas de hogar realiza su tarea sin estar dada de alta en la Seguridad Social debido, entre otras razones, a los requerimientos del régimen especial del que dependen y que se ha quedado, tal y como explican quienes conocen la realidad del sector, totalmente obsoleto.
Ascensión López, gestora de la bolsa de trabajo de empleadas de hogar que, desde 1999, tiene Cáritas Diocesana, comenta que muchas familias que antes pagaban los servicios de una profesional externa -la que acude al domicilio sin residir allí-, ahora se las arreglan con conocidos u otros familiares para desempeńar la misma labor y ahorrarse gastos.
Actualmente, de cada cien ofertas que llegan a la bolsa de Cáritas se cubre aproximadamente la mitad, una proporción que López atribuye a que quienes buscan a una cuidadora o limpiadora no solo tramitan su petición en esta entidad sino en otras con un servicio similar como Cruz Roja o Albacete Acoge, o bien echando mano de contactos o de carteles en la calle.
ŤDesde 1999 las ofertas que tenemos han ido aumentando y el 'pico' de trabajo lo tuvimos en 2008, pero a partir de ahí se ha notado un descensoť, explicaba la responsable de Cáritas, organización de la Iglesia que realiza la mediación necesaria para que trabajadores y empleadores se encuentren y formalicen, ellos mismos, la relación laboral.
Actualmente, en la bolsa hay 150 personas dispuestas a trabajar, cada una con aspiraciones diferentes: hay quien se presta solo a ser cuidador de noches, o por unas horas, o bien a vivir en la casa como personal interno.
En cuanto a la procedencia, en torno a un 30% de quienes están en la bolsa de Cáritas son espańoles, en su totalidad mujeres. Hay también hombres, aunque son los menos: en estos casos, siempre son de origen inmigrante y suelen centrarse en el cuidado de personas mayores.
Precisamente, son los ancianos quienes copan buena parte de las demandas de contratación. La tercera edad es un colectivo de población en aumento, con necesidades específicas y recursos limitados pese a las ventajas que ha introducido la Ley de Dependencia, de ahí que las ofertas relacionadas con estas tareas superen a otras como las del cuidado de nińos.


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