Revista Salud y Bienestar

Deséngañate: ninguna dieta funciona

Por Cristina Abad Cantero @ComiendoS
Atkins, Montignac, Dukan, South Beach, Scardsdale, la del grupo sanguíneo, la de la zona, la de la sopa de tomate, etc, etc, etc,... Dime la verdad, ¿cuántas has probado y cuántas te han dado los resultados que esperabas? No te hablo de esos primeros kilos que bajamos cuando la motivación es máxima y nos parece que por fin esta dieta será la definitiva, sino de lo que ha pasado un año después...
¿Por qué no funcionan las dietas?

¿Cuál es la mejor dieta?


Muchas veces leemos estudios aislados pero dudamos de si quedarnos con sus conclusiones o con las de otro similar pero con argumentos contrarios porque no manejamos más datos sobre el tema ¿Te ha ocurrido? Pues para eso se realizan los metaanálisis, como una herramienta  que sintetiza los resultados de un conjunto de estudios sobre un mismo tema. Así, ante la enorme cantidad de artículos originales sobre un asunto concreto, se intenta acceder a la evidencia científica mediante revisiones críticas de los mismos y la integración de sus resultados en una única conclusión. 
En concreto, os quería contar  que se ha publicado en la revista JAMA, The Journal of the American Medical Association, uno de estos metaanálisis aunando los resultados de  diferentes estudios realizados sobre la efectividad de las dietas más populares, medida por la pérdida de peso y reducción del índice de masa corporal  a 6 y 12 meses.
Para ello, se recogieron datos de 48 ensayos que incluían un total de 7286 individuos elegidos al azar que se habían sometido a alguna de las dietas más conocidas. Llegaron a la conclusión de que la mayor pérdida de peso se producía con las dietas bajas en hidratos de carbono seguidas de cerca por las dietas bajas en grasas pero sin cobrar importancia "el nombre" de la dieta. Es decir, que dietas basadas en la restricción de hidratos de carbono como la Atkins, la Montignac o la Dukan obtuvieron resultados similares entre sí después de 6 meses, y lo mismo ocurrió con las dietas bajas en grasas. Debo aclarar que no se ocuparon estos estudios, ni por consiguiente el metaanálisis, de las consecuencias en cuanto a salud de una u otra dieta, sino únicamente sus efectos en la pérdida de peso, ni tampoco se incluyeron otros factores como modificación del comportamiento o ejercicio físico.
Pero lo más interesante del metaanálisis fue que, en la gran mayoría de los casos, la media de peso recuperado a los 12 meses de iniciar la dieta era más de una cuarta parte del que habían conseguido perder, cantidad que previsiblemente seguiría aumentando según los investigadores en caso de mantener el seguimiento a más tiempo.
La conclusión del metaanálisis fue que no tenía sentido, si sólo se busca perder peso, recomendar a un paciente una u otra dieta; la dieta adecuada para cada persona, dejando aparte consideraciones particulares de salud, será aquella  con la que esté dispuesto a comprometerse. Pero, y esto es cosa mía...¿puede una persona permanecer a dieta toda la vida para mantener los resultados obtenidos?

¿Siempre a dieta?


triste de estar siempre a dieta
La razón, en mi opinión,  de que ninguna dieta funcione es simplemente el planteamiento de que "estamos haciendo una dieta". Si nos lo planteamos así, estamos dando por sentado que se va a tratar de un proceso poco agradable (a nadie creo que le suene bien la palabra "dieta") por el que es necesario que pasemos para conseguir un objetivo (a veces poco realista), pero que, afortunadamente, tiene un final en el tiempo. Final que coincidiría, en el mejor de los casos, es decir si no sucumbimos al aburrimiento o a las ansias de lo prohibido, con la consecución de ese objetivo.
No creo que nunca hayas seleccionado un plan para adelgazar de entre los que estén en boga pensando "a partir de ahora y para siempre voy a seguir esta dieta". La idea suele ser elegir aquel sistema que nos prometa los mejores resultados en la menor cantidad de tiempo, si es un poco extravagante mejor que mejor,sufrir un poco (o mucho, que hay dietas muy raras...) y después... 

...después ¿qué?

¡Aquí está el problema! ¿Conoces alguna dieta que te explique con detalle cómo debes mantener el peso cuando se levante la restricción de esos tipos de alimentos que has estado añorando durante semanas, o cuando dejes esas pastillitas de composición desconocida que prepararon "especialmente para tí" o la batería de ampollas depurativas que debías tomar mañana y noche, o esos batidos que sustituían tus comidas y te prometían una satisfacción y energía que nunca llegaste a disfrutar?
Si una dieta, por atractiva que te parezca o buenos resultados que prometa, no te explica de qué forma puedes mantener los resultados que supuestamente vas a obtener con su seguimiento, ¡no la empieces! Lo único que conseguirás sucumbir (quizás no por primera vez) al temido efecto yo-yo, que te hará recuperar el peso perdido, generalmente con un plus de regalo, y dificultar los sucesivos intentos que hagas para adelgazar.

Y entonces, ¿qué hacemos?


He aquí mi secreto: conocimiento, disciplina y constancia. El primero lo obtendrás con el asesoramiento de un profesional cualificado en el que confíes, no en revistas ni pseudoconsejos de famosas, y de los otros dos, esenciales para cualquier cosa que quieras conseguir en la vida, te debes encargar tú.
Un asesoramiento adecuado te enseñará que no hay que "ponerse a dieta" sino que hay cambiar la forma de alimentarnos y dejar el sedentarismo de lado. Una vez asimiles los conceptos que te vaya enseñando tu nutricionista, es decir, que vayas adquiriendo el conocimiento, tendrás que hacer uso de la disciplina para seguir sus consejos y no dejarte llevar por lo que te apetezca hacer sino por lo que debas hacer. Si a esto unes la constancia, pues el verdadero quid de la cuestión es que el cambio de hábitos debe ser para siempre, tendrás el éxito asegurado, te lo garantizo.
entrenar al cerebro
Un reciente estudio de las Universidades norteamericanas de Harvard y Tufts  publicado en la revista Nutrition and Diabetes, abre una ventana de esperanza para todos aquellos que piensan que no van a conseguir bajar de peso pues afirma que "podemos entrenar al cerebro para que prefiera la comida sana".
Según estos investigadores, en las personas con sobrepeso y obesidad existe una hiperactivación del sistema de recompensa del cerebro cuando toman comidas con muchas calorías, lo cual les hace muy difícil renunciar a ellas, así como consumirlas en cantidades moderadas. Afortunadamente las conclusiones a las que han llegado apuntan a que este mecanismo es reversible.
Así, las personas participantes en el estudio fueron sometidas a un sistema de adelgazamiento que, además de menús con recetas saciantes pero bajas en calorías, incluía sesiones de grupo para intercambiar experiencias y apoyo personalizado por parte de personal cualificado. Tras 6 meses con este programa de adelgazamiento, comprobaron mediante resonancia magnética que se habían producido cambios en las áreas cerebrales relacionadas con el comportamiento y la adicción de forma que aquellas zonas del cerebro que activan el sistema de recompensa eran ahora más sensibles  a los alimentos sanos que a los más calóricos, que se preferían al inicio del estudio. Es decir, el sujeto percibía más placer con una alimentación sana y esto era el punto de inflexión para que cambiara su forma de comer para siempre y mantuviera un peso saludable.

¿Increíble? No tanto...


Al menos para mí, pues son los mismos efectos que observo a diario en consulta.
Con mi método para adelgazar, te ofrezco menús semanales con recetas variadas que se adaptan a tus necesidades. No se pasa hambre (de hecho es contraproducente), ni se miden cantidades; es simplemente una forma de comer "con fundamento", un cambio de hábitos que te acompañará para siempre.

Deséngañate: ninguna dieta funciona

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Quienes ya llevan tiempo conmigo y han conseguido sus objetivos o están en ello, "progresando adecuadamente", saben que una vez pasado el desconsuelo, como decimos en Canarias, por esos adictivos alimentos cargados de grasas y/o azúcares, se empieza a desarrollar una apetencia por alimentos sanos y se dejan de echar de menos los que antes nos parecían imprescindibles, con la tranquilidad además  de que siempre podemos consumirlos de forma puntual y sin sentimiento de culpa, pues tampoco nos prohibimos nada ;)
Así que ya ves que en Tenerife, sin buscarlo y salvando las distancias, hemos llegado a la misma conclusión que en Harvard y Tufts: podemos reeducar a nuestro cerebro para que "nos pida" alimentos sanos y deje de ser necesario estar atentos a las reglas más o menos absurdas de la última dieta que se ponga de moda porque ¡nunca más estaremos a dieta!

¿Qué prefieres: seguir eligiendo dietas milagro o pasar de las dietas para siempre?


Deséngañate: ninguna dieta funciona


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