Revista Arte

Diario de una performance: Natacha Voliakovsky a carne viva

Por Civale3000

Hace un mes, Natacha Voliakovsky se sometió a varias cirugías plásticas y exhibió en El Cultural San Martín su recuperación. Una peformance a carne viva.

Aquí te dejamos el relato del día a día de cada una de sus activaciones contado por la propia artista:

Día 1 semana 1 en el San Martín:
…las tres capas de vendas superpuestas sobre el tejido inflamado, casi me permitían caminar. Todo era lento, y las acciones consecutivas torpes. Recuerdo el olor que tenia en el cuerpo, en el pelo, podrido. Tenía el pelo pegado, y pensaba como haría para acomodarlo. Me sentía segura sabiendo que iba a estar acompañada, que si en algún momento buscaba con la mirada, tenia a donde ver. Intentaba localizar, mirando de costado los puntos fuertes, los importantes. Era la primera vez que me sometía a una cirugía de esta clase, no sabia con que me iba a encontrar o como iba a reaccionar mi cuerpo. O como se supone que me tenia que sentir, que tan cansada tenia que estar, mil preguntas en la cabeza. Sin darme cuenta ya estaba en medio de la sala, realizandome las curaciones, aquel primer día tenía tanta cantidad de anestesia, calmantes, aún el recuerdo es muy bago y lento y detenido y sin dolor, pero con mucha molestia e incertidumbre. Había muy poco ruido, la gente no hablaba, sentía la presencia de ellos entrando y saliendo, moviéndose de un extremo a otro, pero sin acercarse al área de luz, a la zona donde de reojo yo alcanzaba a ver. Callar mis preguntas. Alguno que otro se acerca a mi lado, pero no tanto, se acerca para ver, o eso creo yo. Permanezco inmutable.

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Día 2 semana 2 en el San Martín:
…sobre las costuras, me tengo que poner agua oxigenada, donde estaban las vendas una vez retiradas, colocar alcohol; realizar masajes suaves de drenaje en las zonas tratadas, luego limpiar, y re-colocar  las vendas de compresión y así. Recordaba el procedimiento como me lo habían explicado, pero era la primera vez que lo hacía. Ya no tenia resto, ni de anestesia, ni de calmantes. Desprendía de a tiritas, el material blanco que me envolvía, dolía como una depilación. Respiraba, y continuaba, me quedaba la duda si dolía menos hacerlo rápido, pero si lo hacia rápido se lastima el tejido?, mi desorientación se veía desde lejos. Pasadas las dos horas, tenia el cuerpo limpio, casi sin rastro aparente de una cirugía, me miraba y no entendía, había apenas unos moretones, la piel hinchada, pero muy brillante, siento gente acercarse a corroborar lo mismo que yo.

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Día 3 semana 3 en el San Martín:
… él tenia la cabeza tapada con una revista, no lo llegaba a ver, igualmente, no iba a interpelarlo, ya lo había decidido para la tipologia de la pieza. Él me rodea caminando con la cara tapada, se para justo en frente mio, y me pregunta – ¿quedaste mejor? -, no contesto, retoma la pregunta – ¿sentís que quedaste más linda?-, sigo sin contestar. Se da media vuelta y mientras hace un bollo con el folleto de sala, lo tira en su caminar hacia la salida. Continúo con mis curaciones.

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Día 4 semana 4 en el San Martín:
…llego vestida desde la calle, con la misma ropa con la que fui a trabajar ese día, entro a la sala y me desvisto para comenzar a limpiar lo que aún tengo de heridas. Ya no están los hilos, los moretones son más oscuros, el dolor se apaciguó. El proceso es largo, uno pretende ver algún cambio, sin embargo está todo igual, o pareciera que la percepción que uno tiene sobre si mismo está deformada. 5 personas muy cerca, no las veo, pero llego a contarlas, eso me mantiene concentrada mientras continuo con las gasas y el alcohol. Permanecen bastante tiempo, caminando en circulo, hablan, pero no llego a escuchar. Una vez que termine me visto y me voy a la calle a tomarme el subte y volver a mi casa a descansar.


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