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Dinastía de Avís

Publicado el 23 septiembre 2011 por Alma2061




Dinastía de AvísDinastía de Avís o Dinastía de Aviz, familia real portuguesa que gobernó desde 1385 hasta 1580, durante cuyo reinado tuvo lugar la expansión que dio lugar al inicio del Imperio portugués.

2 PRIMER REY DE LA DINASTÍA DE AVÍS

La dinastía de Avís se inició con Juan I (1385-1433), maestre de la Orden de Avís, que cumplió un papel decisivo en la crisis política, económica y social de los años 1383 al 1385, al permitir superar las dificultades internas de Portugal, conjurando la intervención extranjera y asegurando la preservación de la independencia. El comienzo de esta dinastía marcó un nuevo rumbo para Portugal. Reforzada la resistencia frente a la vecina Corona de Castilla después de las batallas de Aljubarrota (1385) y Valverde (1386), y llevada a cabo la alianza con Inglaterra (Tratado de Windsor de 1386), la monarquía portuguesa adoptó una nueva política exterior: afirmó el frente atlántico, orientándolo hacia el sur del Algarve, con lo que aseguró la situación de Portugal como Estado autónomo del occidente europeo. La conquista de Ceuta (1415) fue el primer paso para trazar un nuevo equilibrio internacional, creando un área de influencia extrapeninsular, estratégica en la navegación mediterránea y atlántica, y que se traducía, además, en una forma de presión sobre Castilla. El interés por el reforzamiento del dominio portugués en el norte de África se mantuvo, y, en 1437, se organizó una expedición a Tánger que, sin embargo, acabó malograda.

3 LA EXPANSIÓN PORTUGUESA

Tras el breve reinado de Eduardo I (1433-1438), el gobierno de su hijo y sucesor Alfonso V (1438-1481), especialmente después de la batalla de Alfarrobeira (1449), favoreció el papel de la alta nobleza, factor que influyó para retomar la política de conquistas marroquíes que, esta vez victoriosas, permitió tomar importantes plazas (Alcácer-Ceguer, Arcila y Tánger) y éstas, a su vez, hicieron posible un control más eficaz de la conexión entre el Mediterráneo y el Atlántico. Paralelamente, se amplió la influencia en este océano, con lo que Portugal adquirió así, gradualmente, un papel destacado entre las potencias marítimas de occidente. Mantuvo de esta manera el equilibrio peninsular, conservando su independencia. Durante las dos últimas décadas del siglo XV, se concibió el plan de conexión marítima con el Índico, definido por la corona como objetivo estratégico. Con ese fin, Juan II (1481-1495) articuló medidas de naturaleza política, económica y diplomática, revelando una avanzada visión geopolítica. Durante este reinado se acentuó la centralización del Estado y se desarrolló una política de apoyo a la pequeña nobleza nacional, coartando la autonomía militar de los grandes señores y sus vínculos con Castilla. Con el descubrimiento del camino marítimo hacia la India y la llegada a Brasil, el Imperio portugués adquirió una dimensión mundial.El rey Manuel I (1495-1521) centró su acción en la imposición de la hegemonía lusitana en el Índico, el golfo Pérsico y el mar Rojo, la ocupación del reino de Fez, el establecimiento de alianzas con Etiopía y el proyecto mesiánico de destruir el islam. Las luchas en el Índico y en Marruecos, la disputa francesa por Brasil, la primera crisis económica del siglo XVI, la llegada de Fernando de Magallanes al Pacífico y el conflicto luso-español por la posesión de las Molucas, trazaron una coyuntura que llevó a Juan III (1521-1557) a modificar algunos rasgos de su política anterior, de tal modo que abandonó las plazas de Marruecos, se inclinó hacia el mantenimiento del comercio de la India y la hegemonía en el Atlántico sur, y dio comienzo a la colonización de Brasil. Se establecieron en el reino la Compañía de Jesús y el Tribunal de la Inquisición. La crisis final de la dinastía de Avís estuvo ligada a un conjunto complejo de factores, desde la frágil composición demográfica del reino hasta la acción en frentes diversos y lejanos, las dificultades financieras, las amenazas a la navegación en el Atlántico y al imperio colonial; en definitiva, una situación internacional en la que se avanzaba hacia la formación de grandes estados y se asistía al fortalecimiento del vecino poder de la Monarquía Hispánica.

4 LA CRISIS FINAL DE LA DINASTÍA

Con la muerte del rey Sebastián (1557-1578) —durante cuya minoridad fueron regentes Catalina de Austria (1557-1562) y el cardenal Enrique (1562-1568)— en la batalla de Alcazarquivir (1578), se abrió una crisis sucesoria (no solucionada con el breve reinado del cardenal Enrique I) que el rey español Felipe II resolvería a su favor, utilizando la corrupción, la diplomacia y, por fin, la fuerza de las armas. Todo ello desembocó en la pérdida de la independencia portuguesa en 1580, la cual no fue recuperada hasta 1640.




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