Revista Cultura y Ocio

Discurso del Führer en el Löwenbräukeller - 08/11/1940.

Por Lupulox
Camaradas,
Hoy, viernes 8 de noviembre, se ha celebrado la fiesta de los antiguos militantes nacional socialistas, en el Löwenbräukeller de Münich con ocasión del decimoséptimo aniversario del levantamiento contra Versalles y el régimen democrático. El Führer ha pronunciado un discurso sobre la Alemania mísera, deshonrada, desgraciada y desesperada de aquellos tiempos de Weimar para en seguida recordarles a sus camaradas las horas bellas, pero duras, de la lucha y de los sacrificios. Con gran emoción y frecuente ironía, el Führer ha detallado la lucha contra los judíos, que hacían cuánto estaba en su mano contra el Movimiento Nacionalsocialista, contra la nueva Alemania, hasta ser expulsados del Tercer Reich. En seguida, el Führer ha descrito los acontecimientos actuales siendo continuamente interrumpido por frenéticas ovaciones que subrayaban cada frase. Haciendo un gran despliegue de ironía, en la que el Führer es maestro, ha demostrado que todas las profecías, todos los cálculos y opiniones del enemigo se han estrellado y continúan estrellándose tanto ahora como en el pasado.  Después, el Führer ha empleado frases cortas pero expresivas para referirse a los formidables acontecimientos militares que se han desarrollado y que otorgan a Alemania el derecho a considerar este año como el más grandioso de su genio militar.
Discurso del Führer en el Löwenbräukeller - 08/11/1940.El Führer hace su aparición en el Löwenbräukeller.  El lugar habitual, el Bürgerbräukeller, destruido el año pasado por el atentado con bomba contra la vida del Führer, aún no ha sido reparado del todo.
El Eje es invencible.
Si Inglaterra dice que prosigue la lucha, me es completamente indiferente, pues la lucha continuará hasta que nosotros la concluyamos. Y la terminaremos, todo el mundo puede estar convencido de ello, con nuestra victoria. La lucha ha dado hasta ahora resultados únicos en su género y no ha exigido al pueblo alemán grandes sacrificios humanos, pues las víctimas no son más numerosas de lo que lo fueron en la guerra del 1870-71.
Se encuentran, en efecto, intactas las formidables reservas que fueron previstas y calculadas para las posibles pérdidas, siendo insignificantes los sacrificios materiales son insignificantes. En efecto, las municiones gastadas hasta ahora no representan más que una parte de la producción mensual y las reservas son tan enormes que me he visto obligado a suspender la producción de algunas de esas municiones intensificando, en cambio, la parte en que debemos ser especialmente fuertes. Escucháis ahora las amenazas de los que quieren producir grandes cantidades. Australia, que tiene seis o siete millones de habitantes, quiere producir y construir ocho veces más aviones que Alemania. El Canadá, con nueve millones, quiere producir doce veces más que nosotros. La producción americana, de la que presume Churchill como si fuera suya, baraja así mismo cifras tan astronómicas que resulta difícil creerlas. Yo no quiero hacerle la competencia al gigante capitalista, pero puedo aseguraros que la capacidad productiva de Alemania es la mayor del mundo y la mantendremos, porque estamos actualmente en condiciones de movilizar casi todas las fuerzas de Europa.
Y cuando llegue la hora del gran combate, sé que obtendremos los mismos resultados que hemos obtenido hasta ahora. Hemos preparado todo a fondo para actuar rápida y decisivamente. Y llegara el momento en que tendrán que reconocerlo así esos señores que tratan de conquistar el mundo entero con discursos. Y entonces veremos quién ha aprovechado mejor estos meses, si ellos o nosotros. Alemania e Italia son hoy, en todos los casos, lo suficientemente fuertes como para hacer frente a todas las contingencias y no puede oponérsele ninguna coalición de potencias. En el terreno económico, ha valído verdaderamente la pena hacer los preparativos que hicimos, incluso en tiempo de paz.  Dentro de algunos meses veremos quién se encuentra bloqueado, nosotros o ellos. Creo que esos señores han perdido, en muchos aspectos, incluso la alegría de mentir.
Primera parte del discurso de hoy.
La destrucción de Inglaterra.
El Führer ha añadido a continuación que la aviación alemana, al contrario de la inglesa, nunca había bombardeado la población civil. Pero Churchill tuvo la genial idea de atacar las ciudades alemanas durante la noche por no poder atacarlas de día. "Le dejé hacer durante quince días, diciéndome: 'Este hombre está loco'". Entonces, e1 Führer decidió la represalia.
Ha comenzado un combate cuyo resultado no puede ser más que la destrucción de Inglaterra. Cuando la guerra terminó en el Oeste tendí una vez más la mano hacia Inglaterra y una vez mas fui injuriado de un modo inaudito. El señor Halifax ha obrado también como un demente, aumentando los bombardeos. Ahora empiezo yo el combate y lo empiezo con la firme decisión con que he empezado todos mis combates, es decir, la lucha hasta al final. Ellos lo han querido y así lo tendrán. Han querido destruir Alemania con la guerra aérea y voy a demostrarles ahora con hechos que ellos serán los destruidos. E1 pueblo inglés, a quien compadezco, puede darle las gracias a su gran asesino: Winston Churchill, quien al comenzar esta lucha ha cometido la mayor tontería militar que puede cometer un hombre de Estado o un jefe militar, combatiendo con el arma más débil de que dispone y en una posición que geográficamente no puede resultarle más desventajosa.
La voluntad de Alemania es cada vez más fanática y su fuerza de decisión es cada día más inquebrantabable. Sabe que tiene que concluir de una vez con lo que ocurre y está resuelta a hacerlo. En Munich, Chamberlain esperaba conseguir un plazo para armarse contra nosotros. Los ingleses esperaban que dentro de algunos años yo no estaría ya al frente del pueblo alemán y entonces podrían reanudar la lucha. Por ello estoy inquebrantablemente decidido a continuar la guerra hasta llegar a una decisión clara y terminante.
Discurso del Führer en el Löwenbräukeller - 08/11/1940.Un momento del discurso según fotografía de un periódico alemán.
Yo no gano nada con la guerra.
Yo no tengo participación en ninguna sociedad industrial y no gano nada con esta guerra. Mi mayor satisfacción será que podamos trabajar de nuevo como yo he trabajado para mi pueblo alemán. Pero esos criminales internacionales son los que así se aprovechan de los armamentos que existen. Ellos o nosotros han de ser eliminados y puedo asegurar que no seremos nosotros. Conseguiremos una Alemania con honor que dará de nuevo sus hijos el pan de cada día y que ocupará en el mundo el puesto que le corresponde con arreglo a su número de habitantes, a su pasado histórico y a su valor pasado actual y futuro. Por esta razón se alistaron los hombres y por ella dieciséis dieron su vida en 1923.
Y todo esto tuvo su origen en este 8 y 9 de noviembre de 1923.  Y por eso celebramos la conmemoración de estos hombres, más profundamente conmovidos ahora que entonces, dado que todos ellos llevaban en sus corazones la desgracia del colapso del año 1918-19.  Y esta desgracia constreñía sus corazones y los apesadumbraba.  ¡Cuántas veces nos sentamos juntos, unidos en un único pensamiento: esto debe ser reparado en nuestra historia, esto no puede durar y no puede permanecer! ¡Si no, el pueblo alemán cargará con esta culpa durante todos los tiempos! ¡Borraremos este capítulo del libro de nuestra historia! ¡Volveremos a limpiarla! ¡Resucitaremos una Alemania poderosa y magnífica! ¡Alemania debe resurgir, de un modo u otro!
Discurso del Führer en el Löwenbräukeller - 08/11/1940.El Ehrentempel (Templo de Honor) de Münich donde descansan los dieciséis caídos del putsch de 1923.  Sie haben doch gesiegt!  (Y sin embargo, ¡habéis vencido!
Con este espíritu luchamos.  Con este espíritu cayeron ellos.  Con este espíritu continúa entablándose la batalla.  Y con este espíritu nos enfrentamos hoy al mundo exterior, y completaremos aquello por lo que ellos cayeron entonces.  Nuestros enemigos creen que están destruyendo Alemania.  ¡Descubrirán que están equivocados! ¡Alemania se alzará de la batalla como nunca!
Los viejos camaradas se ponen entonces en pie y estallan en una ovación inenarrable. El discurso, que ha durado más de una hora y que ha sido interrumpido frecuentemente con aclamaciones frenéticas, ha conmovido a todos los presentes hasta límites insospechados, de modo que las entusiastas aclamaciones que se suceden ahora parecen interminables.  En el hogar del Nacionalsocialismo han resonado Heils! más potentes que nunca.  Finalmente, el acto ha concluido cantándose los himnos nacionales.
Es lebe Adolf Hitler!
Sie haben doch gesiegt!
Sieg Heil!

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