Revista Cultura y Ocio

Donde me gusta socorrerte

Por Laspuntasdelclavo

Hay una espuma en tus rodillas, algo que te hace ajeno de tu suerte, ese un lugar inacabado donde en un metro de sombra retratás las ausencias ajenas con el puño sofocado, apretado al artificio que te muerde y te alimenta. Y te muerde donde vos lo inventás, en un “ya te conoce este conoce”. Ya te conoce tu conoce, en la bondad del delirio que administra a tu nombre, para lograr crearse agigantarse y desprenderse en la forma de su antojo. Y es ahí donde te gusta socorrerte.Girando desplazado, el destino te sucede en la intranquila apariencia que lo añeja, y como ya te conoce, entonces sabio, te repite. Sin lastimar el celo tuerto que te pincha, ya entumecida la mordaza con tu imagen de vos y a vos con ella, a la que también le gusta creerse así, tan a lo lejos del presente en impecable, en su aprobado moho de acicalado perenne. Quedás evaporado y suave en ese allí, bien dibujado en lo ilustrado, en un disimulado consentido, donde anticipás que ya se viene la cosquilla de la que perdiste el espontáneo hace rato, en esa cicatriz que se te esconde donde sabe, y porque ya te conoce, entonces un poco se retuerce.Y recién es ahí donde te gusta socorrerte.No hay altura ni llama ni sonido alguno, ni arma ni alegría ni cuerpo ni tormento que se amigue un instante con el desierto verde que te impregna el SOS ese que te impacta y te devuelve al otra vez, al casi perfecto. Es tu trampa no hay rescate y a vos te gusta jugar a socorrerte solo, y pedalearte así de lejos, en tu equilibrio inverosímil, contra el áspero embelezo que te incita sin ardores y sin pausa desde el ya te conoce. Conoce que te ayuda a recortarte más y más puntiagudo y fuerte, más enhiesto, sobre un trasto de perezas tan simétricas, que al huirse se reinventan y te arrojan nuevamente al mismo hastío de fondo. Sí. Y entonces ahí sí. En un segundo, años. Entonces ahí te afloro. Porque no te sale el socorrerte, y voy por vos, hasta encontrarte parado en mi te amo, donde me gusta jugar a esperar y rescatarte de tu silueta clónica, arrastrándote pluma, como si nada y todo, con mi espontánea red sintonizada en pícara inocencia.Ahí. Recién ahí es donde me gusta socorrerte.

DONDE ME GUSTA SOCORRERTE

Imagen: Daniel Huenergardt.


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