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Eau d’Humó

Publicado el 08 febrero 2011 por Antoniobarba
Boina

Boina

¿A qué huele este invierno anticiclónico en Madrid? A una apestosa fragancia llamada Eau d’Humó, una delicia para la pituitaria cuya fragancia básica es el dióxido de nitrógeno (NO2) que despiden con generosidad los miles de tubos de escape de los locos cacharros sobre ruedas que atruenan la ciudad. ¿Qué hace el Ayuntamiento de la Villa y Corte? Prácticamente nada. Al contrario: ha cogido el feo hábito de mirar para otro lado cuando se disparan los límites de contaminación. Gallardón ha eliminado incluso las estaciones de medición de las zonas más propensas a acumular malos humos, siguiendo el viejo refrán de ojos que no ven, corazón que no siente (pero los pulmones sí se resienten, apostillo yo, sobre todo los de las personas mayores y críos pequeños). ¿Qué hacen los ciudadan@s? Prácticamente nada: al contrario, aquí casitododios acostumbra a llevarse el coche a la vuelta de la esquina. Hacen falta medidas drásticas para sujetar el uso del coche privado en el centro de Madrid, que la ciudad deje de oler a Eau d’Humó y que una fea boina de mierda deje de ser el decorado que envuelve el paisaje  de la capital desde la distancia. Insisto: la ciudad, para los ciudadan@s.


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