Revista En Femenino

El amor verdadero no es como el de las películas

Por Mamaconectada @mamaconectada

Apenas lo conocí me di cuenta de que era la persona. No tenía dudas. Lo vi, lo escuché y supe que él era para mí y que yo era para él. Simple. La suerte, el destino, o como quieran llamarlo, estuvo de nuestro lado porque conocí un día a la persona que más feliz me podía hacer en mi vida.

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Él se enamoró de mí así como era y me hizo entender que en el amor no había que demostrar nada a nadie. Él no es mi príncipe azul ni yo la princesa con necesidad de ser rescatada. Somos dos personas que juntas somos más y mejores, tenemos el soporte que necesitamos para crecer juntos. Nos hacemos bien y tenemos tanta fuerza juntos que logramos formar una familia. La nuestra es una familia con amor infinito que busca un equilibrio difícil pero genial. Y esa búsqueda es la que disfrutamos, el camino donde nos reencontramos cada día. No somos perfectos, ninguno de los seis: estamos en la constante búsqueda de nosotros mismos y el equilibrio entre los intereses, necesidades y gustos de todos. Reímos mucho en esta casa, porque creemos que aceptar las equivocaciones y tomarlas con humor es una de las mejores formas de ser feliz.

Hace quince años que estamos casados y para mí por momentos parece que el camino hubiera empezado ayer. Todavía nos falta poner la lámpara en el cocina y el cuadrito en el pasillo. Pasamos por distintos estados. Entendí que mi familia no es rosa ni gris: este matrimonio es multicolor. Cada etapa y cada momento llevan al siguiente. Lo lindo de generar recuerdos únicos y lo que nos cuesta superar nos da las herramientas y la fortaleza interna para seguir intentándolo cada vez más unidos.

Si en un día mis emociones pueden cambiar varias veces, en una semana ni les cuento. Y en quince años, bueno, imagínense. A eso le sumo las emociones de mi media naranja, que también cambian. Llámenlo hormonas, estrés, tensiones, problemas, alegrías o la vida misma. Todo eso impacta en nuestra relación. El día a día puede ser increíblemente lindo o un caos. No nos dejamos de querer porque estamos en desacuerdo en algo. Siempre miramos más allá, el proyecto en común. Somos dos personas distintas, ¡seguro que estamos en desacuerdo con miles de temas!

Me llama la atención que muchas películas terminan cuando los enamorados deciden que van a empezar una vida juntas. Y ahí “todos vivieron felices para siempre”. Porque esa es la parte más linda de todas, la que despierta las emociones, donde está la adrenalina por el techo y las mariposas en la boca del estómago. Ahí decides vivir tu vida con esa persona un poco real y bastante idealizada en tu mente y deseas un matrimonio a pura magia.

Podés seguir leyendo acá, en Disney Babble Latinoamérica. 

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