Revista Opinión

El año del descubrimiento

Publicado el 18 enero 2021 por Manuelsegura @manuelsegura
  • El año del descubrimiento

El cineasta Luis López Carrasco (Murcia, 1981) eligió el bar La Tana, en Cartagena, para rodar su película documental El año del descubrimiento porque concibe estos locales como auténticos senados populares. Curiosa paradoja cuando uno de los argumentos de su trabajo, nominado a los próximos Premios Goya a mejor documental y mejor montaje, es la quema de la Asamblea Regional en febrero de 1992. Aquel suceso, que fue portada de medios nacionales y que incluso concitó la atención más allá de nuestras fronteras, se saldó además con medio centenar de heridos, entre obreros y policías.

La reconversión industrial emprendida en la década de los ochenta por los Gobiernos socialistas fue demoledora. A ciudades como Cartagena las sumió en un profundo letargo, cuyas consecuencias aún se están pagando. Aquella descapitalización de las empresas públicas, arrojando al paro a miles de trabajadores en edades críticas, ha condicionado en gran medida la forma de vida en muchos hogares de los barrios populares de Cartagena y La Unión, como se retrata en la película. Fueron los años en los que mientras el país preparaba los fastos de la Expo de Sevilla y la Olimpiada de Barcelona, en lugares como estos la gente más humilde se disponía a enfrentarse no solo al desmantelamiento de sus trabajos, sino, y esto es lo más importante, al de su propia existencia vital.

López Carrasco alerta sobre los populismos y quienes, con soluciones fáciles para problemas graves, pueden pescar en el caladero de la depresión y el sufrimiento. Sin embargo, con El año del descubrimiento quiere mostrarnos también la alegría, la entereza y la esperanza con la que toda esta gente se ha venido enfrentado a la vida a lo largo de estos duros y difíciles años.


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