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El arquitecto del sonido Parte 1

Publicado el 11 junio 2016 por Revista Pluma Roja @R_PlumaRoja

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“Gustavo Cerati fue un arquitecto del sonido”

Charly García

“Ella durmió al calor de las masas, y yo desperté, queriendo soñarla…” ¿Quién no conoce aquellos ya clásicos primeros versos de la canción De música ligera de Soda Stereo? Cuando la canción fue publicada como el segundo sencillo del álbum Canción animal, por allá por 1990, pocos tenían dudas de que sería el himno definitivo del rock en español, y por ende, la marca registrada de Soda Stereo, y así fue. La canción escaló rápidamente los primeros puestos de los rankings radiales, y el álbum siguió una suerte similar, vendiéndose como pan caliente en todas las disquerías de Latinoamérica. Soda Stereo, se graduaba con éxito en la arena de la masividad. Sin embargo, pese a este rápido ascenso, para mí –no más que un mero fanático de la música, y el rock en particular–, no me dejaba de parecer nada más que una canción pegajosa dentro del amplio repertorio de Soda Stereo, nada especial. No sería sino recién hasta bien entrados los años 2000 que, mi percepción de Soda Stereo, cambiaría.

Luna roja, Primavera 0, Toma la ruta, En remolinos, Planeador, Paseando por Roma, Claroscuro y Ella uso mi cabeza como un revolver, fueron algunas de las canciones que cambiaron toda mi opinión de la música de Soda Stereo y que me invitaron a hundirme en el fenómeno de la banda y, posteriormente, en la carrera solista de Gustavo Cerati. Carrera solista que, ahora comprendo bien, era la única salida para todo el universo sonoro que revoloteaba por la cabeza del músico y que en Soda Stereo, pese a su grandeza, no lograba encausar en su totalidad.

Benditos años 90
Decir que la creatividad de Gustavo Cerati en los años 90 estaba por los cielos, es poco. El músico argentino viajaba un millón de años luz hacia el futuro y regresaba con sonidos, ideas y arreglos en sus composiciones dejando en claro que no pasaría desapercibido y que, su creatividad, estaba a tope.

Luego del lanzamiento de Canción animal, por parte de Soda Stereo y su arrollador éxito, la banda lanza en 1992 el álbum titulado Dynamo, un álbum tan impresionante en su producción, que si usted lo escucha hoy día, notará que pareciera ser un disco que fue lanzado ayer mismo al mercado. Así de vanguardista y arriesgado fue su producción, sonido y propuesta. La gira que lo sucedió no se quedó atrás, y es por muchos afirmado que fue por lejos el periodo más espectacular de la banda, con conciertos a todo volumen y un baño sonoro que hacía de la experiencia en vivo, algo surreal y psicodélico nunca antes visto en la banda.

Sin embargo, pese a la genialidad de Dynamo y su correspondiente gira, cabe preguntarse cuánta influencia habrá tenido en su gestación el trabajo realizado por Cerati y el músico argentino Daniel Melero a comienzos del mismo año 1992 en otro álbum titulado Colores santos. Este álbum es de vital importancia en la carrera de Cerati, pues marca la primera experiencia oficial fuera de la maquinaria que era Soda Stereo en ese momento y, además, nos brinda un primer vistazo a toda la paleta de colores sonoros que el músico argentino estaría dispuesto a explorar en los siguientes 19 años. Si bien el álbum no tuvo una gira oficial, ni gozó de una gran promoción, Gustavo sí se encargó, a través de su carrera solista, de interpretar siempre varias de las canciones grabadas de en aquel trabajo, que para muchos hoy en día, es una obra de culto dado los estilos musicales abordados, las temáticas de las letras de las canciones y la exploración sin límites llevada adelante por Cerati y Melero.

colores

Es por esto que me parece innegable obviar en este periodo de la carrera de Gustavo la asociación existente entre Colores santos, Dynamo y el primer álbum oficialmente solista que lanzó el año 1993: Amor amarillo. Dado que, como bien dijera en alguna entrevista el mismo Cerati, todos estos álbumes no eran sino el resultado de un germen que ya se estaba manifestando con antelación en Canción animal: el germen de la experimentación.

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Y es que en los noventa, la música de Cerati ya deja de ser algo simple, y la constante búsqueda del músico lo lleva a experimentar diferente arreglos. Entre ellos se cuentan una mayor utilización de sonidos computarizados, la inclusión de diversos efectos de guitarra y baterías en sus canciones, sin que estas se vean afectadas por tantos detalle, al contrario, su música se convierte en un verdadero espectáculo pirotécnico para los oídos. El sonido hipnótico, por ejemplo, de Rombos en Amor amarillo es una clara invitación a dejarse volar por los sentidos y sensaciones. Pulsar se convierte en un verdadero viaje acústico. Y qué más se puede decir que no se haya dicho antes del gran cover de la canción Bajan de Luis Alberto Spinetta realizado por Gustavo Cerati. Claramente Gustavo estaba dispuesto a tributar a unos de los más grandes de la música argentina y no morir en el intento. Es más, de paso, logra que muchas cabezas se giren a mirar lo que estaba haciendo y que ya no lo vieran simplemente como el líder Soda Stereo y el creador de De música ligera. El músico presentaba sus credenciales de genio y lo hacía con propiedad.

De ahí en más las cosas nunca fueron las mismas. Soda Stereo nunca volvió a sonar como en los ochentas, y en buena hora fue así. El viaje experimental de Gustavo Cerati en lo individual influía de manera poderosa en los rumbos sonoros que ahora tomaba Soda Stereo y que alcanzarían un maravilloso final y expresión en su último álbum de estudio: Sueño Stereo.

Sueño Stereo, lejos de ser un título presuntuoso, era respaldado fielmente por una amalgama de sonidos, arreglos y composiciones que de verdad lo convertían en un verdadero sueño sonoro. Disco eterno perfectamente podría sonar eternamente y no agotarnos nunca. Crema de estrellas y ese final tan Beatle testificaba de aquellas tempranas inclinaciones musicales de Cerati. Y Ella uso mi cabeza como un revolver dejaban en claro que el músico ya estaba en un nivel totalmente superior en cuanto a creatividad de se trataba, tanto en lo musical como en lo expresado en sus letras.

En este etapa, se puede decir que los discos y las composiciones ya no iban tan dirigidos hacia las masas –si es que alguna vez lo planificaron así como banda– ahora solo sonaban como la música que ellos les gustaría escuchar. ¡Y qué bien sonaban!

Nunca un disco llevó tan bien puesto su nombre como su último trabajo: Sueño Stereo.

Pero aún faltaba más…

En el siguiente artículo abordaremos el periodo de Gustavo Cerati desde Comfort y música para volar hasta Fuerza Natural.

 ¡No se lo pierda!

Por Pablo Mirlo

pablomirlo.wordpress.com


El arquitecto del sonido Parte 1

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