Revista Cultura y Ocio

El Buen Pastor: Creencias, sociedad, poder

Por Mauriciojaviercampos @mauriciojcampos
De las sociedades secretas y la religión a la paranoia del poder

El Buen Pastor: Creencias, sociedad, poder
El siguiente texto es una separata de la conferencia Los masones y los templos del siglo XX, que fue expuesta en el XVII Congreso de Historia organizado por el Gabinete Marplatense de Estudios Históricos Regionales en 2007, y publicada en aquel mismo año (Faro Editorial, 2007), y de otra posterior, también para el Gabinete: El Buen Pastor: Creencias, sociedad, poder (CCWE, Inglaterra, 2009).Ambas conferencias, según mi criterio personal, y a pesar de su extensión (160, y poco más de 40 páginas, respectivamente), resultaron insuficientes y quizá también fallidas, ya sea en algunas cuestiones temáticas y/o de estructura. Retomé nuevamente el tema, ampliando diversos aspectos, en el volumen El símbolo y la lengua muerta: Masonería, Iglesia y sociedad (WGT Ediciones, 2014). Uno de los ejes principales, la figura socio-política y religiosa del Buen Pastor, asociada a la pastoral de las iglesias cristianas y también a distintos Ritos masónicos y otras sociedades, ha vuelto a ser abordada. 
A pesar de lo imposible que resulta tratar todos los tópicos involucrados en los trabajos anteriores, este artículo, cual muy breve síntesis, presenta peculiaridades que pueden leerse independientemente de aquellos. El primero de dichos trabajos abundó en el aspecto simbólico-religioso utilizado por la naciente iglesia, y del cual esta se sirvió al usurpar la tradición pagana y, a su vez, la posterior apropiación de los altos grados masónicos de la ya afianzada tradición judeo-cristiana (Reforma y Contrarreforma incluidas), al avanzar en su evolución especulativa a partir del siglo XVIII. Los dos siguientes trabajos profundizaron en el ámbito socio-cultural y político, pero todos ellos, sin excepción, se aúnan y están anclados en el aspecto simbólico. Diversos factores se combinaron para que me decidiera a indagar sobre este complejo tema, entre ellos, algunas pesquisas que derivaron en las fotografías expuestas para ilustrar el artículo, y que corresponden al Templo El Buen Pastor de Tandil, que otrora perteneció a la Iglesia Evangélica Luterana. Entre sus últimos clérigos ejerció el pastorado un masón de los altos grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Por aquella época del grado 18: Caballero Rosacruz, Caballero del Águila Negra y del Pelícano o Soberano Príncipe Rosacruz. Un grado en el cual el Maestro Masón está íntimamente vinculado, a través de su ritual o liturgia, a la figura del Buen Pastor de extracción cristiana.
El Buen Pastor: Creencias, sociedad, poder
El clérigo luterano Valentín Andrea escribió algunos de los manifiestos del movimiento socio-político Rosacruz, y el mismo Lutero utilizaba una sortija y sello con la cruz y la rosa combinados.
Según el diccionario masónico (Frau Abrines y otros, s/f), el Caballero Rosacruz se constituye "en pastor celoso y vigilante, encargado de conducir e ilustrar a los hombres y de separar de su camino todo aquello que pudiera dividirlos (...)".  A su vez, el simbolismo del templo descrito conlleva un mensaje cifrado, que implica y explica el vínculo del ser humano con la Naturaleza y, como tal, refleja la idea de nacimiento, muerte y regeneración:
"De aquí la teoría mantenida por los modernos Rosa Cruz del sistema filosófico; y es, que como en la Naturaleza, todo nace, se destruye y se regenera sin cesar, la Generación, la Destrucción y la Regeneración, son las fases principales que constituyen el fondo de este grado (...)". La planta edilicia es un octógono, expresado por la unión de dos cuadrados o una doble cruz, e implica la existencia de un equilibrio entre dos planos, un simbolismo que no es ajeno al cayado del Buen Pastor que une cielo y tierra y cuya efigie corona el frente del Templo, rematado este por cuatro pilastras de cemento que delimitan una piedra cúbica piramidal, y encima una cruz, trazando el conjunto un eje central simbólico con la base del edificio. Las puertas de acceso están enrejadas y entre sus cuadrángulos, a su vez contenidos en círculos, hay una escuadra y compás y una omega.
Los paneles de las ventanas son ricos en símbolos de renacimiento: El Padre está simbolizado por una mano sobre la "rota mundi"; el Hijo, por el cordero, el libro cerrado por los siete sellos, el estandarte y la cruz, y el disco solar; el Espíritu Santo, por la paloma coronada, la rota y el sello de Salomón. El Triunfo del Evangelio está simbolizado por la esfera y los opuestos complementarios, y por las cruces latina, tau y esvástica; el Viernes Santo por la cruz y la corona; el Santo Bautismo por el cáliz; la Palabra de Dios por el libro “vivo y abierto”, y el alfa y omega. La Santa Comunión.está simbolizada por la espiga de trigo y el racimo de uvas; la Pascua, por la planta de maíz; la Navidad, por la tríada y la rosa de cinco pétalos.
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Luego, influyeron sobre este tema varias lecturas, de las cuales me impactó el texto "Seguridad, territorio, población", de Michael Foucault, volumen que agrupa algunos de sus tantos cursos dictados a través de los años, y en el cual sostiene:
"Creo que puede decirse que la idea de un gobierno de los hombres es una idea cuyo origen debe buscarse en Oriente, un Oriente precristiano ante todo, y luego en el Oriente cristiano. Y esto en dos formas: primero, la de la idea y la organización de un poder de tipo pastoral, y segundo, la de la dirección de conciencia, la dirección de las almas". Por último, una película que me resultó extraordinaria, también llamada El Buen Pastor (Universal, 2006), dirigida y actuada en un breve papel por Robert De Niro, y que trata sobre el nacimiento de la CIA en el seno de las Logias universitarias de Estados Unidos, los antecedentes de su gestación durante la Segunda Guerra Mundial y su participación en la fallida invasión de Bahía de Cochinos en 1961. Cita Allec Mellor ("La Masonería", 1968), el siguiente discurso masónico de 1962, de connotaciones políticas: "A nosotros corresponde, Hermanos, reconocer que el comunismo, en cuanto tal, no puede formar buenos ciudadanos. Ninguna ideología sin Dios sabría producir una nación de hombres libres. Cuando los hombres olvidan a Dios, los tiranos forjan sus cadenas. Y si por el momento no vemos ningún peligro, volvamos nuestra mirada hacia Oriente, de donde viene la Luz y hacia Mediodía, a fin de mejor observar los tiempos. Allí se alza la sombra de Cuba, encadenada y con grilletes, que levanta sus ojos llenos de lágrimas y sus manos suplicantes, clamando en su desamparo: Oh, Señor, Dios mío… ¿no tenemos quien nos ayude? ¿no hay esperanza?". No es de extrañar, como ya lo dije en otras ocasiones, que esta película de espionaje y suspenso político haya sido revestida con los símbolos derivados de un sentido de la religiosidad nacida en el seno del imperio estadounidense, un discurso imbuido de ese espíritu mesiánico y tergiversado que suele caracterizar la prédica de los líderes del país del norte, prédica de púlpito y espada que supo dar origen al Ku Klux Klan, pero que no le es exclusivo, porque abarca un espectro tan amplio que involucra a naciones enteras que avasallan los derechos civiles de otros pueblos. Con respecto a las vinculaciones modernas entre religión y Masonería, cita Allec Mellor (Op. cit.), otro discurso apologético, aunque debiendo ponerse el énfasis en que esta es solo la visión deísta y cuasi religiosa de la Masonería anglosajona, o también llamada dogmática, aportada por un autor notoriamente apegado a los ideales de la Iglesia. "La Masonería, ya sea operativa o especulativa, bien esté en el corazón del hombre o en la dirección de su trabajo en este mundo, es y fue siempre una manera profundamente religiosa de concebir la vida, establecida teniendo por primera Columna la paternidad de Dios, y por segunda Columna la fraternidad humana". Aquí no se trata de una simple metáfora, sino de las dos columnas que se alzan a la entrada de la Logia: J y B. En el discurso se citan después los Linderos de Mackey, dictados de manera tardía a mediados del siglo XIX, y en los cuales se proclaman la "fe en la existencia de Dios", y se deja planteado "el principio de la resurrección a una vida futura". Menciona los Antiguos Deberes, de 1721, en su artículo primero, subrayando lo que corresponde a Dios y a la Religión. Señala también:
"Reglamentos anteriores obligaban incluso a la fidelidad hacia la Santa Iglesia, lo que se comprende entre constructores de una catedral o de un templo". Creo que las expresiones vertidas en las Constituciones de Anderson, apuntaban en su época hacia una idea y prácticas más ecuménicas. Sostenían: "El Franc-Masón está obligado a obedecer la ley moral, y si la comprende y la conoce en su verdadero sentido, él nunca puede ser ni un ateo, ni un hombre irreligioso de vida airada. Juzgamos por lo tanto razonablemente y convenientemente obligar a cada Franc-Masón a profesar aquella religión que hace nacer una armonía entre todos, es decir que cada Franc-Masón sea bueno y fiel, que sea un hombre de honor y recto para que haya amistad íntima entre todos, aunque estén lejos unos de otros. Esta base es la más hermosa, la más perfecta, la que más caracteriza a todas las leyes morales, que puede haber en todos los tiempos tanto antes como ahora, así que esta base debe seguir siempre como objeto de general preocupación de la Masonería Universal". Religión podría entenderse como re-ligare, o sea, unir lo que está separado; pero también como re-leyere, rever o volver a leer lo ya establecido en lo escrito (Marie-Louise von Franz, 1999). Continúa el discurso: "(...) Es absolutamente cierto que la Masonería no está destinada ni lo estuvo nunca a ser en sí una religión. No obstante, oiréis decir a innumerables Hermanos que la Masonería es toda la religión que necesitan. Es posible que esta baste para sus necesidades del momento ¿pero que ocurre entonces con esa alma inmortal que es una de las enseñanzas fundamentales de nuestra Orden? ¿En qué se convierte la Salvación? ¿Y la oración? ¿Y la absolución de los pecados? Y no me digáis que no necesitan de ella. La historia de la raza humana es una continua historia del pecado y de la degradación. ¿Encontraréis en la persona del venerable maestre de vuestra Logia, un padre, un confesor? ¿Sacrificáis en el altar de la Masonería? ¿Adoráis en espíritu y en realidad…? Religión y Fraternidad marchan de la mano. Nuestra Fraternidad no es una religión organizada, aunque tenga un carácter religioso, y si seguimos sus preceptos, no podemos sino aproximarnos a la religión que hemos elegido. La Masonería es la servidora de la Iglesia, de la Iglesia o de la Sinagoga de vuestra elección… Estoy seguro de que no podéis ignorar que existe, en ciertos ambientes hoy día, entre la Iglesia y la Fraternidad, una cierta distancia que va ensanchándose. No sólo como ministro del culto, sino también como masón en el seno del ministerio, éste no ha sido para mí un asunto sencillo. Incluso he podido discernir una cierta dosis de estrechez de espíritu, aún de fanatismo, por parte de ciertos miembros del clero, pero igualmente estoy en situación de ver que nosotros, en cuanto Fraternidad, tampoco estamos enteramente libres de reproche. En conjunto, no estamos por encima de la censura. . . Hermanos Míos, os lo digo en nombre de todo cuanto es bueno y santo, no sabrías practicar en verdad vuestra Masonería si volvieseis la espalda a la Iglesia (...)". Adjunto algunos comentarios del sociólogo norteamericano Vance Packard volcados en el libro "Los buscadores de prestigio", volumen publicado en la década de 1960, y que implican el período 1930-1960, años en los que se desarrolla el argumento de la película El Buen Pastor: "Las órdenes fraternales llegaron al apogeo de su popularidad en la década de 1920-1930, cuando la mayor parte de los hombres adultos de Norteamérica pertenecía por lo menos a una. Sus secretos, su ritual y sus vestimentas podrán parecer hoy un poco juveniles pero esas órdenes hicieron una importante contribución a la democracia. Como la Iglesia Católica Romana, abarcaron toda la amplitud del orden social estadounidense". Después aclara que la situación había cambiado bruscamente hacia 1960: "Parecería que nuestras normas de sociabilidad, tanto las informales como las organizadas, se caracterizan por estar limitadas a la propia clase y por un cuidado en eludir o excluir a los que podrían ser considerados como de estatus inferior o diferente. El ejemplo de nuestro principal héroe nacional y popular, Abraham Lincoln, que se complacía en mezclarse con toda clase de personas y gozaba burlándose de los presuntuosos, no es considerado ya apropiado, esto es evidente, por una proporción muy grande de nuestro pueblo". Luego cita:
"Las iglesias protestantes tienden a ser iglesias de clase, y sus miembros provienen principalmente de un grupo de clase". En ciertos aspectos de este contexto, uno de los principales personajes de la serie televisiva sobre la Mafia, Los Soprano (Segunda temporada, episodio 7, 2000), llega a decir: "Los judíos tienen su propia Cosa Nostra en esas universidades". De esta manera se produce el diálogo entre el capo de la Mafia que es expulsado de Cuba y el agente de la CIA en la película El Buen Pastor: - "Mafioso: Nosotros los italianos tenemos a nuestras familias y la Iglesia. Los irlandeses tienen su patria. Los judíos, su tradición. Hasta los negros tienen su música. ¿Y ustedes, que tienen?"- "Agente: Los Estados Unidos de América. El resto de ustedes está solo de visita". Robert De Niro, al reclutar personal para el servicio de inteligencia, le aclara al entrevistado: - "Nada de judíos ni negros y pocos católicos". El sentido de exclusión está presente en toda la película. Un ejemplo es la frase recurrente "hay un extraño en nuestra casa". El águila de los masones y la CIA vigilará, siendo un símbolo de ambas instituciones. Nuevamente De Niro: - "Me preocupa que tanto poder termine en manos de unos pocos. Siempre a alguien le conviene crear enemigos, reales o ficticios. Lo imagino como los ojos y los oídos del país. No quiero que sea su alma. Tengo una debilidad. Creo en un Dios justo. Parece que siempre incurro en falta en favor de la democracia". Sobre el secretismo que envuelve a estas instituciones, responde Claude Giraud (Clarín, 2008), en una entrevista: "Periodista: ¿Podemos decir que en Estados Unidos se hace del secreto una práctica religiosa?
Respuesta: Sí, totalmente. Estados Unidos se caracteriza por poseer un conjunto de instituciones religiosas considerable e instituciones de manipulación del secreto. Como las instituciones más importantes del Estado-nación fueron las iglesias, existe una dimensión religiosa del secreto que implica una sumisión a la autoridad, a algo superior que no podemos comprender. Periodista: Y también puede decirse que el secreto provoca la sospecha permanente… Respuesta: Por supuesto. Creo que ése es uno de los grandes puntos débiles de la utilización sistemática del secreto (…) Creo que el secreto interesa sobre todo a los intelectuales, a la gente que cuestiona la autoridad política, pero no al común de la gente. Periodista: Y el secreto también puede ser utilizado como herramienta para el control social.
Respuesta: Sí. Un medio de control social, asombroso. Sé por ejemplo que ustedes aquí (se refiere a la Argentina) no tienen muchas sectas, pero sí hay muchas en Estados Unidos y en Europa. Y cuando miramos las organizaciones sectarias o también las organizaciones que apuntan efectivamente a que los individuos que ingresaron no puedan salir, el secreto es un medio de control social absolutamente notable (…) Todas las acciones y pensamientos son controlados a través de esa idea de tener en común un secreto". Al margen de la entrevista, esto me recuerda un pequeño pasaje de la película donde se ve un cartel en la puerta de la oficina del agente de la CIA, que dice: "No es salida". "Periodista: ¿El secreto se rompe y se quiebra la complicidad, la fraternidad? Respuesta: Sí. Pero entre los masones, por ejemplo, el secreto no es para nada guardarlo. El secreto de la masonería consiste justamente en hacer que la gente esté en una actitud de búsqueda de lo secreto. Todo secreto es la actitud de búsqueda, y es hacer creer que hay uno que sería otro que la actitud de búsqueda. Cuando en realidad el único secreto verdadero es la iniciación. Es un juego muy sutil de desplazamiento del contenido del secreto. El contenido del secreto está en el método. Es el método mismo el que conlleva el vínculo social y la solidaridad. Pero no hay objeto para el secreto. Periodista: Y hasta la mafia necesita el secreto para continuar viva. Respuesta: Absolutamente. Es una organización muy racional que instrumentaliza absolutamente a todos los individuos que la componen en una relación de dominación social y de autoridad que es extraordinariamente violenta. Y en ese contexto el secreto es la vida o la muerte. Hay consecuencias que no son las mismas en función de las circunstancias en que cada uno se encuentra, y en función de la rutina de la forma en que el secreto pasa a ser una práctica esencial. Es una institucionalización del secreto. El secreto es una práctica social de ruptura, de transformación o de selección operada en la transferencia de informaciones. Es una palabra silenciada, una información que no puede o no quiere ser dicha o no puede ser conocida de cualquier forma que sea. Para proteger esta información escondida o bien callada, se imponen la separación y la mentira. La condena del secreto proviene de este empleo de la mentira y de la imposibilidad de la confesión que contiene todo secreto y por ello mismo del reconocimiento eventual de la falta". Estos son algunos aspectos interesantes de la película El Buen Pastor que reflejan algo de lo dicho.
El candidato que es iniciado en la Logia debe revelar un secreto para probar su lealtad. Curiosamente otro personaje ocupa el puesto de Director de Secretos y Pedidos. Weishaupt, jefe del Iluminismo y modelo utilizado por las Logias de Yale, "dio reglas muy hábiles para que los instructores desempeñaran con más éxito su trabajo. Encarga, sobre todo, estudiar mucho a los iniciados, espiarlos mucho”, sostiene el clérigo antimasón José María Caro. Según Foucault, "frente a su comunidad, el pastor tiene una tarea de enseñanza". "También es preciso que la enseñanza pase por una observación, una vigilancia, una dirección ejercida en cada instante y de la manera menos discontinua posible sobre la conducta integral, total de las ovejas". "El pastor no debe limitarse a enseñar la verdad. Debe dirigir la conciencia". En los sucesivos banquetes de la Logia, se menciona primero a los Hermanos y después a Dios (y de esto se queja la mujer del espía), poniendo el énfasis en la fraternidad. También los Caballeros Rosacruces de la Masonería acostumbran celebrar la Cena Mística y su signo del Buen Pastor emula el emblema pirata de la calavera y los huesos cruzados. En la película que nos atañe, los Skull & Bones o Calavera y Huesos de la vida real, la Logia de Yale a la cual pertenecen los protagonistas, pasa a llamarse "Los Piratas".
El Buen Pastor: Creencias, sociedad, poder
Dos veces se ve el símbolo del pentagrama o estrella flamígera: afuera del edificio de la CIA y en la habitación del protagonista, cuyo frente de la casa, además, presenta el delta masónico y las dos columnas. Ya mencioné las columnas. Las tríadas o ternarios, comunes a todas las culturas, reflejan el principio creador o Generador, y constituyen el Delta o Gran Arquitecto del Universo. La palabra Dios comienza en muchos idiomas con la letra D, letra que en griego es un triángulo, o en inglés con la letra G (aquí un juego de palabras entre God, Dios, y good, buen), y que también alude a la Generación, Gnosis (o sea, conocimiento), y a la Geometría. La palabra geometría (ge-meter) se puede traducir como "medida de la tierra", pero también alude a Démeter o Gea, la madre Engendradora. Esta letra a veces es suplantada por el Ojo que Todo lo Ve, vigila, o supervisa, una idea con la que jugó, entre otros, George Orwell, al igual que otra sociedad del tipo secretista que elige a su Papa -obispo entre los obispos-, en un cónclave, es decir, bajo llave y, precisamente, rodeado de unos pocos obispos, o como sostiene Odifreddi (2008), supervisores: episcopos, de epi, encima, y skopeo, miro. Veáse aquí la correspondencia con la idea filisófica de los masones rosacruces, a la que pueden asimilarse los tres lados del triángulo, y es aquella por la cual en la Naturaleza todo nace, se destruye y se regenera sin cesar. Se utiliza el billete de un dólar, cuyo simbolismo es explícito. Señala el autor masónico Kirk McNulty ("Masonería", 1993): "El Gran Sello de los Estados Unidos, que aparece en el billete de un dólar, muestra muchos principios empleados por los francmasones. En la parte superior del anverso (derecha) está la Gloria, representación heráldica de la deidad, y debajo está el águila, un símbolo del espíritu. En este primer grado de la deidad está el símbolo de los dos opuestos: el laurel de la paz y las flechas de la guerra. El águila lleva la forma de la nación representada por sus armas. En el reverso del sello (izquierda), el lema dice que esta nación, que surge de una base amplia y diversa (la pirámide) hacia el único centro divino (el ojo) que es su fuente, será un Nuevo Orden Secular". De nuevo José María Caro: "La Masonería usa mucho también en sus símbolos y ritos, arreos y expresiones militares; habla mucho de guerra a la intolerancia, al fanatismo, a la ignorancia, etc. Es, pues, una milicia, un ejército que se disciplina y arma contra un enemigo. La Masonería, finalmente, dice que se propone establecer en el mundo una religión nueva, universal, y tiene todo lo que pueda desearse en materia de ritos y ceremonias relativas a un culto religioso. Es, pues, también, una religión". Una posible perspectiva asociada a la idea del pastorado mesiánico de las clases Wasp, o sea, blancos, anglosajones y protestantes; y que no es ajena a esa postura que implica que la Masonería no es otra cosa que un culto para propagar la creencia en Dios, sostenida en ciertas ocasiones claves de la historia por la Gran Logia Unida de Inglaterra, nacida en 1813. Aunque esta sea solo una de las varias Masonerías existentes. Ante la puerta de la Logia el protagonista golpea tres veces, y tres son las campanas que repican delatando la ubicación exacta del traidor que revela el secreto. El protagonista viaja a Inglaterra en plena Segunda Guerra Mundial para aprender el Arte de lo Oscuro, es decir, el espionaje. Destacado en su oficio, los soviéticos le llaman "Madre", cuando a los miembros de las Logias se los conoce como los "Hijos de la Viuda", y sus enemigos le dicen en el escenario de una iglesia en ruinas que es callado, "hecho de piedra". Como la informe piedra del aprendiz masón a la que hay que desbastar, se le enseña "los distintos usos de la información, la desinformación, y como su uso, en definitiva, significa, poder". Un oficio, dice otro personaje, que nos hace darnos vuelta para ver quien nos vigila. Su mentor le explica: "Todo lo que parece claro está torcido. Todo lo que está torcido es claro. Atrapado en los reflejos debe aprender a reconocer cuando una mentira se disfraza de verdad y tratarla con eficiencia y sin apasionamiento". Si hasta parece un pasaje inspirado en Corintios 13, 1-13: "Cuando yo era niño, hablaba como niño, apreciaba como niño, razonaba como niño. Cuando llegué a hombre desaparecieron las cosas de niño. Vemos ahora como a través de un espejo, confusamente; cuando todo pase veremos cara a cara. Ahora conozco imperfectamente, cuando todo desaparezca conoceré como fui conocido. Ahora permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y la caridad, pero la más excelente de ellas es la caridad". Para Foucault, la caridad es la principal característica que encarna la figura del Buen Pastor. Tres son las columnas que sostienen al Caballero Rosacruz según su liturgia: la caridad, la esperanza y la fe, estableciendo una diferencia entre el fanatismo y la razón, entre la astucia, que engaña, y la verdad, que enseña. "La verdad os hará libres", es el pasaje bíblico inscripto en el edificio de la CIA. En plena oscuridad y antes de ser asesinado por haber fallado (es homosexual y, por lo tanto, diferente), el viejo espía le dice al agente: "Salga de esto mientras pueda. Mientras siga creyendo". Una última imagen corresponde a su bastón, hundiéndose en el agua. Acaso es el cetro de los patriarcas, jefes y guías de los pueblos; el cayado del Buen Pastor y símbolo de la vigilancia y del derecho a ejercerla. Regresa al agua para renacer, a través de este bautismo, a una nueva vida. Dice el evangelio de Juan: "¿Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? ¿Podrá acaso entrar por segunda vez en el seno de su madre y nacer de nuevo? En verdad, en verdad te digo: a menos que el hombre naciere del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios". Aquí se ve reflejada la potestad del pastor, la de "expulsar del rebaño a la oveja que, por su enfermedad o su escándalo, sea capaz de contaminar a todo el grupo. El poder religioso es, entonces, el poder pastoral", en palabras de Foucault. Otro simbolismo de regeneración puede verse al final de la película, cuando el protagonista usa el fuego para destruir la carta dejada por su padre al suicidarse, y que oculta otro terrible secreto. Durante su práctica litúrgica los Caballeros Rosacruces utilizan la palabra I.N.R.I., acróstico de Igne Natura Renovatur Integra, que significa: la naturaleza se regenera por el fuego. Como dato curioso puede decirse que cada letra señala a uno de los cuatro elementos conocidos por los antiguos. La R corresponde al aire, que en el original hebreo es ruah, concepto femenino, y que actualmente conocemos como espíritu. Este último término a su vez proviene de la traducción del griego pneuma, y tiene connotación asexual por una cuestión dogmática de la Iglesia, o sea, la exclusión de la mujer.Se suceden otras metáforas, inabarcables, como la de la plaga de langosta, que arruina los cafetales de aquel dictador que ya no es confiable. Bíblicamente se constituye como un símbolo de las invasiones de los pueblos enemigos. Se lee en un pasaje del éxodo 10, 3-13: "(…) traeré mañana sobre tus tierras la langosta, que cubrirá la faz de la tierra y devorará todo (…)", y después "invadirá tu casa y las casas de tus servidores (…)" Demás está decir que luego de soltar la plaga, la agencia fomenta un golpe de Estado en aquel país títere. Cuando Moisés se presenta al Faraón y le anuncia las plagas, según lo relatado en el éxodo, lo hace portando su cayado, siendo la langosta la octava de dichas plagas. Resulta significativo, como ya dije, que la planta edilicia del templo El Buen Pastor sea un octógono, que simboliza el equilibrio y la estabilidad e indica la idea de la obra perfectamente acabada. El final es notable, síntesis de numerosos simbolismos. Dice el nuevo Director de la CIA al protagonista, ambos parados sobre el emblema de la agencia, el águila y la Rosa de los Vientos con sus 4 puntos cardinales, sus 4 rumbos laterales y sus 8 rumbos colaterales: "Necesito a alguien en quien pueda confiar. Después de todo, seguimos siendo Hermanos. Este edificio no se construirá sin ti. Eres el alma y vida de la CIA. Quién sabe, quizás tengas algún secreto mío en tu caja fuerte.Recuerdo que una vez un senador me preguntó cuando hablamos de la CIA en inglés, por qué nunca poníamos la palabra "la" delante. Y le pregunté: ¿Pone usted la palabra "él" delante de Dios?” Como ya expuse en El símbolo y la lengua muerta, de esta manera se produce un estancamiento discursivo y de hecho, y el forcejeo entre doctrinas tan contrapuestas como la del clero y su interpretación rígida e inmutable, de apropiación y dominio del símbolo, al cual somete a su versión, y es esta versión ya digerida la que devuelve a la sociedad, adoptando a veces como sucedáneo el ropaje de un gobierno político en su sentido estricto, que en estos casos no es más que un simple simulacro de una pretendida sociedad democrática y pluralista. El simbolismo es manipulado y aplicado en una atmósfera sometedora y opresiva donde el individuo no tiene escapatoria, sujeto al vaivén decisorio de un poder siempre ajeno a su persona -simulacro de predestinación-, pero que vela sobre él ejerciendo una vigilancia rigurosa. El símbolo, su lenguaje y su mensaje implícito, es funcional y está al servicio exclusivo del todo, al conjunto orquestado para perpetuarse en el gobierno de los individuos. Se impone el sistema, la doctrina y la casta que lo maneja. Paradoja de la letra muerta del dogma, que todo lo enturbia, y es atribuible alegóricamente al individuo que está imposibilitado de expresarse. El objetivo, para el poder pastoral, "es sin duda la salvación del rebaño. Y en ese sentido podemos decir, por supuesto, que no estamos muy alejados de lo que tradicionalmente se consideró como el objetivo del soberano, es decir, la salvación de la patria, que debe ser la "lex suprema" del ejercicio del poder". Foucault cita "la etimología tradicionalmente admitida por los pitagóricos, según la cual nomos, la ley, viene de nomeus, es decir, el pastor. "El pastor es el que vela. Vela en el sentido, claro está, de vigilancia del mal que puede hacerse", como sucede explícitamente en la película que nos atañe.Por otro lado, sostiene Foucault: "El pastor dirige todo el rebaño, pero solo puede hacerlo bien con la condición de que ni una sola de las ovejas se le escape (...) el pastor debe tener los ojos puestos sobre todos y sobre cada uno, que va a ser precisamente el gran problema de las técnicas de poder en el pastorado cristiano y de las técnicas de poder, digamos, modernas, tal como se disponen en las tecnologías de la población (…)".
El Buen Pastor: Creencias, sociedad, poder
Galería de fotos. Templo El Buen Pastor.
Lecturas complementarias.
Símbolo, dogma, sociedad: La cruz y la corona como simbolismos de renacimiento
La Pascua: Simbolismos de renacimiento en la planta de maíz
Los masones y los templos del siglo XX, Faro Editorial, Buenos Aires, 2007, ISBN: 978-987-05-1544-4.
El símbolo y la lengua muerta: Masonería, Iglesia y sociedad, WGT Ediciones, Buenos Aires, 2014, ISBN: 978-987-1827-44-2.

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