Revista Cultura y Ocio

El Culto y Patronazgo de Santa Noburga en el Chiloé del siglo XVII.

Por Santos1

El Culto y Patronazgo de Santa Noburga en el Chiloé del siglo XVII.

El Culto y Patronazgo de Santa Noburga en el Chiloé del siglo XVII.Resulta para muchas personas anecdótico el hecho de que una Santa tirolesa haya sido venerada (y declarada patrona) del lugar más apartado y alejado del Imperio Español en América, Chiloé, la zona insular y continental del entonces Reyno de Chile, vivió un proceso muy particular de evangelización y también de piedad popular que es necesario explicar antes de comprender como fue que una santa tirolesa llegó a reinar en esta tierra de indios americanos.

El Archipiélago de Chiloé fue descubierto en 1553 por Francisco de Ulloa, en 1567 se instauró el Gobierno de Chiloé por Martín Ruíz de Gamboa, y abarcaba toda la zona del Archipiélago homónimo y la actual Patagonia chilena (virtualmente, pues esta zona no era conquistada aún) por su zona aislada y hostil, la comunicación y la evangelización siempre fueron difíciles, sin embargo, el ingenio de los jesuitas (son los más mencionados pero cabe aclarar que este sistema también fue aplicado por mercedarios y franciscanos) creó las “Misiones Circulares” un complejo sistema de visitas esporádicas de los sacerdotes a los diferentes asentamientos indígenas del archipiélago y las zonas continentales de la gobernación, es decir, las ciudades de Calbuco, Maullín y Carelmapu.Una vez al año, los sacerdotes visitarían a todas las capillas de los curatos y realizarían todos los sacramentos a los indios que los requiriesen, mientras tanto, las labores quedarían a cargo de los Fiscales, generalmente ancianos que enseñarían el catecismo y guiarían las celebraciones comunitarias en ausencia del sacerdote.

A diferencia de sus homólogos mapuches, los veliches no eran reacios a la interacción con los españoles, salvo ciertos casos puntuales como el asedio holandés de 1600, los veliches siempre mostraron una convivencia pacífica y posterior mestizaje racial y cultural con los españoles, lo que favoreció su cristianización, tal así que en los siglos posteriores la zona fue conocida por su religiosidad, tan así que fue ésta la que los llevó a defender con hidalguía la monarquía hispánica en la guerra de indepedencia.

Pero entre todo este complejo sistema de evangelización jesuítica ¿dónde aparece santa Noburga? Y ¿Por qué Noburga en vez de Notburga? El culto a esta santa, nacida en Rattenberg, cocinera, que daba limosnas a los más pobres y que un día, según cuenta la leyenda hizo flotar una hoz en el cielo como señal que de que su amo debía permitirle oír Misa, cuyo culto fue ratificado por Pío IX en 1862 fue introducido indudablemente por el padre Antonio Friedl en 1724, año en que llegó como vicario al archipiélago. Este sacerdote provenía del Tirol, lugar donde es patrona y de la cual se sabe, el padre Antonio era muy devoto, el culto fue floreciendo a medida que este sacerdote fue recorriendo las diferentes capillas del archipiélago, no fue de esperarse que los indígenas y mestizos residentes en Chiloé mostraron gran devoción por esta santa, tan así que las procesiones de las fiestas patronales era común que una imagen de santa Noburga procesionara junto al santo patrón, se sabe que la gran mayoría de Iglesias del Archipiélago poseyeron una imagen de ella, y que, usualmente, se le asociaba su protección sobre las mujeres casadas y quiénes sufrían violencia intrafamiliar (patronazgo cuya explicación no se nos ha documentado y no existen fuentes históricas que lo explican, sólo lo mencionan. 

Dado que la organización de la fiesta patronal también gozaba de varias particularidades, entre ellas que cada miembro de la comunidad procesionaba un santo al cual se le había asignado un patronazgo sobre su rol en ella, en el caso de Santa Noburga, este patronazgo caía sobre las mujeres casadas) pero el patronazgo de santa Noburga no sólo recaería en las mujeres casadas, puesto que en los escritos también se menciona su patronazgo sobre todo el complejo sistema de Misiones circulares (junto con Jesús crucificado, san Isidro labrador y el apóstol Santiago), lo que indica que su prestigio alcanzó también alcanzó la devoción de los mismos sacerdotes.

El nombre “Noburga” fue de uso común hasta bien entrado el siglo XIX e inicios del XX, la elisión de la t de su variante original germánica (Notburga) se debe a la dificultad que tenían los indígenas para pronunciarla, muchas mujeres llevaron ese nombre, destaca entre ellas, Noburga Peranchiguay, reconocida folclorista del archipiélago en el siglo XIX, es muy probable que el nombre en realidad no haya desaparecido, sino evolucionado, puesto que aún hoy, muchas mujeres de la zona histórica de Chiloé se llaman “Nora” debido a que, como suele suceder en otras partes del mundo, el nombre “Nora” es una variante de “Leonor” tiende a confundirse este patronazgo, sin embargo, no se tienen registros del culto a santa Leonor (21 de febrero) en ningún lugar del archipiélago, y al tratarse de un nombre común, es probable que el nombre actual “Nora” en el Chiloé del siglo XXI, sea una variante de “Notburga” y no de “Leonor”.

Desgraciadamente, a pesar de la fuerte devoción que tuvo la santa en los siglos XVIII, no se tienen registros de su veneración más allá de 1880, la explicación al declive de este culto tiene su explicación directa en la expulsión de los jesuitas en 1767, puesto que este culto estaba estrechamente asociado (por su historia) a la Compañía de Jesús, luego de la salida de los jesuitas del Imperio, las misiones circulares empezaron a ser administradas por los franciscanos, ellos mantuvieron el sistema de fiscales, sin embargo, su administración supuso también un cambio drástico en la veneración de los santos, se sabe que muchas de las imágenes que se veneraban de santa Noburga fueron revestidas y cambiadas para que se convirtieran en vírgenes de Gracia (8 de septiembre) no podemos decir que este cambio se hizo con objetivo de quitar el culto a santa Noburga del archipiélago pero sí que contribuyó bastante a su disminución.

Nicolás Catalán.

Fuentes:

El modelo pastoral jesuítico en Chiloé colonial, Rodrigo Moreno Jeria, 2006.

IMAGINERÍA CHILOTA: CARACTERIZACIÓN DE LA IMAGINERÍA EN EL ARCHIPIÉLAGO DE CHILOÉ (SUR DE CHILE) Tesina Final de Máster. Departamento de Conservación y Restauración de Bienes Culturales Alumna: María José Rodríguez Muñoz. Tutoras: Dra. Enriqueta González Martínez Alonso. Dra. Dolores Julia Yusá Marco. Valencia, 2010

Pillañ peuma rruaín: mapudungun in Chiloe Archipelago at late 19th century according to collag Roberto Bahamonde Andrade

Gutiérrez, Ramón, Las misiones circulares de los jesuitas en Chiloé: Apuntes para una historia singular de la evangelización 20 (1), pp. 50-69

Vásquez de Acuña, Isidoro (1956). Costumbres religiosas de Chiloé y su raigambre hispana (PDF). Santiago de chile: Centro de Estudios Antropológicos. p. 107.


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