Revista Decoración

El dormitorio de Camilo.

Por Paula Lesina

El dormitorio de Camilo.
El dormitorio de Camilo es un espacio peculiar... ajeno a la neutralidad de todo lo que lo rodea. También es un territorio en transición: dejamos atrás los San Antonios que mamá eligió para su bebé y estamos buscando cómo tener un "cuarto de grandes" ahora que tiene cinco años y su universo está poblado de superhéroes, tortugas ninja, libros de los Xunguis, instrumentos musicales y disfraces varios. Un tema... Ja, te desafío a que lo encuentres. 

Decoración DIY.


Claro que no podemos hablar de decoración propiamente dicha...porque lo que tenemos en el dormitorio de este taekwondoca es una mixtura bizarra entre las vespas que yo elegí cuando nos mudamos -tenía en mente un dormitorio pintado de gris con muebles blancos- y sus propias ideas sobre la ambientación de espacios. Si, por casualidad, te estás preguntando qué niño de cinco años tiene sus propias ideas sobre decoración, ya mismo te respondo: el mío. En general, se pronuncia con acertadas apreciaciones estéticas sobre los objetos que lo rodean. No le gusta ordenar pero disfruta de los espacios ordenados y adora el color. Todos los colores. Su última idea fue pintar de azul una pared de su habitación y estamparla con una imagen tamaño natural de Bruce Lee. Ahora, no creas que te tira la idea y se va...No, así no es Camilo. El tiene una idea clara y detallada de cómo debemos proceder para que el retrato de su ídolo sea fiel y tal cual se lo imagina. En cinco minutos me explica con palabras y señas las técnicas más originales de pintura y bricolaje. De las aprendidas en la escuela y de las que le gusta mirar por Youtube, desde que descubrió Art Attack. Por ese motivo, entre tantos, su dormitorio es un dormitorio DIY.
El dormitorio de Camilo.
Como la habitación es un terreno fronterizo entre la primera infancia y los años por venir, le tengo muy poco respeto (sorry hijo, los dos sabemos que es verdad...) y es el lugar de todos los experimentos "hágalo usted mismo" que se me ocurrieron en las últimas semanas: arte hecho en casa, cajones de fruta que sustituyen bibliotecas, una cortina de baño transformada en funda de puff, almohadones estampados a mano o impresos de forma artesanal, muebles recuperados y técnicas de estarcido fallidas (sin heridos graves, afortunadamente) Léase: una ensalada que da miedo...
El dormitorio de Camilo.
También es muy difícil de fotografiar porque tiene escasa luz natural para hacer una toma decente. Al menos, por el lente de esta desmesurada. Aunque hice decenas de fotografías en diferentes momentos del día, ninguna tiene la nitidez o el balance que sería deseable. Pero desde ayer me estoy repitiendo que si estoy intentando desprenderme de patrones que no hacen otra cosa que limitarme...no me va a detener de participar en el primer desafío de Blad el simple hecho de no tener la habitación perfecta. La nuestra es absoluta y gloriosamente caótica. Sin tema, sin coherencia estética alguna y para más información, nuestro concepto de estilismo para esta ocasión se limitó a recoger los juguetes tirados en el piso. También observamos que Miguel Ángel quedaba mejor sobre el mueblecito que no sabemos bien qué es, si escritorio, biblioteca. escriteca o bibliotorio, como prefieras.
El dormitorio de Camilo.
Por si no te diste cuenta, hablo en plural. Y tiene una razón lógica: el dueño del dormitorio participó activamente en el proceso de limpieza, la sesión fotográfica y la selección de imágenes. Luego de verlas, se declaró conforme con el resultado...así que por ahora, seguimos disfrutando del espacio como está. Personalmente tengo planes de re-decoración para los próximos meses y sé que van a ser a dúo porque mis ideas nórdicas le suenan a mi hijo tan aburridas como comer verduras en el almuerzo o tener que esperar para el postre. Todavía no tiene edad para esos manejos protocolares de la buena educación y no disimula ni por medio minuto. Cuando le digo "qué te parece si pintamos el cuarto de gris" me mira como si hablara un idioma extranjero y dice: "Abububurrrrrido" . Parece que el gris es color de personas tristes.

El dormitorio de Camilo.

Por lo visto, hay que explicarle a este niño que ser neutro no significa ser  triste y que un dormitorio gris puede ser muy alegre. Sea dicho. Mientras sueño con habitaciones infantiles hermosamente decoradas en blanco, negro y gris, me admiro de la imagen con la cama tendida tan prolijamente y recuerdo que son más los días en los que Cami duerme con mamá y papá que los que amanece en su propia cama. Totalmente anti-todas las teorías psicológicas de las que tengas noticia.
El dormitorio de Camilo.
Supongo que tenemos que algún día tendremos que ponernos en campaña de re-educación para que volvamos a decir que tuvimos un sueño reparador...estoy hablando de los padres, no del hijo. Obvio.

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