Revista Comunicación

El escritor y la teoría de la línea de bikini con cera

Publicado el 29 octubre 2018 por Edvalroj

No, no es un chiste sexista, aunque lo parezca.

El escritor y la teoría de la línea de bikini con cera

Antes de explicar en qué consiste esta interesante situación, aprovecho para advertiros (como dicen mis amigos españoles) que esta será una semana repleta de adrenalina.

Publicaré un artículo diario. Sí, como si no tuviera nada más que hacer en mi alocada vida. En cada entrada alternaré de temática. Un día será un consejo literario en gen Yieral y al siguiente uno sobre diversidad y representación. No sé si ya lo habrán notado pero así lo vengo haciendo desde hace algún tiempo solo que de manera semanal.

En fin, además de publicar a diario, al finalizar cada artículo habrá una pista sorpresa relacionada con mi libro Héroes de cajón. Y por si no fuera suficiente, el día viernes habrá un artículo especial dedicado a todos los escritores que llevamos un blog de autor y para los que se debaten entre dar ese paso o seguir de anonimos.

Ya, Piper, me convenciste, visitaré tu blog todos los días. ¡Lo que quiero es saber de la depilación en bikini con cera!

Volviendo a nuestro cuento, jamás me he depilado con cera (obvio menos el bikini) y lo más cerca que he estado de esa experiencia fue en la película Virgen a los cuarenta, con Steve Carrel retirándose el vello del pecho de forma traumática.

La trágica autora de esta trágica teoría es la escritora Jenny Hansen. Cuenta la colega que hace más de diez años tenía una cita, pero como andaba corta de tiempo no acudió a su lugar favorito sino que recibió el servicio de depilación en una peluquería que no conocía muy bien.

Según dice, lo que llamó su atención fue la manera como la atendió la mujer que iba a realizar el trabajo de depilación. Constantemente la preguntaba cosas como ¿Cómo te sientes? ¿En verdad estás cómoda? ¿Está muy caliente la cera? Algo que no ocurría en los lugares que frecuentaba y que eran más costosos. Allí todo se hacía demasiado rápido. Entraban, preparaban y rasgaban. ¡La siguiente!

Advierto que lo que sucede a continuación no es apto para aquellos de estómago blando:

La empleada, comedida como ella sola, alisó la cera caliente, presionó la tira con delicadeza, sostuvo la respiración y jaló con rapidez... pero se detuvo a medio camino. La agradable señora no arrancó toda la tira. Era tan altruista que temía haberle causado dolor a Jenny. Oh, gran mujer. Samaritana y bendecida.

Hago también una pausa. Aunque dije que nunca me he depilado, si he visto a mi mujer retirándose el vello de las piernas. La he escuchado sufrir, pero es un sufrimiento seco. Un jalonazo sin piedad. En este caso no sucedió así, no hubo indiferencia, hubo un preocuparse por el cliente.

Regresando a nuestra terrorífica teoría, propicia para los que festejan esta época, allí estaba nuestra escritora con esa franja de cera endurecida colgando y su línea de bikini ardiéndole como un carajo.

¡Termina! ¡Termina! ¡Arráncala! ¡Sin piedad! ¡No puedes detenerte a mitad de camino!

¿Recuerdan que Jenny tenía prisa? Pues había perdido mucho más tiempo del que le hubiera tomado en cualquier otro sitio. ¿Recuerdan que Jenny tenía una cita? Pues también la perdió. Lo único seguro fue que durante varios días debió ponerse bolsas de hielo en la zona para calmar el dolor y, por su salud mental, superarlo.

Bueno, Piper, ya nos hiciste apretar el trasero. ¿Cuál es la teoría y hacia dónde va todo esto?

Jenny Hansen jamás lo olvidó y piensa en esa mujer cada vez que la escritura la deja destrozada y sollozando. Cuando no quiere terminar una escena porque le duele, le duele mucho.

Queridos escritores, todos conocemos el dolor que nos produce una novela, historia, escena, capítulo, párrafo o línea a medio terminar. La vemos allí colgando como esa cera endurecida, esperando a que seamos valientes y nos sentemos a escribir. Será doloroso, sí, pero si la hubiésemos completado la primera vez no sentiríamos tanto trauma.

El mensaje que Jenny envía con esta experiencia es que los escritores perseveramos. No nos rendimos. Sea una línea o una novela. Ella dice:

Somos seres poderosos, formados de la terquedad, la creatividad y la cafeína.

Yo tengo varias historias en las que apenas logré escribir un par de líneas, tengo una novela con el prólogo y el primer párrafo del primer capítulo. Verlas cada vez que abro la carpeta en Dropbox me parte el corazón y prefiero pasarlas por alto, pero sé que tarde o temprano tendré que sostener la respiración y jalar, jalar con fuerza y sin pesar alguno. Será demasiado doloroso pero valdrá la pena. Solo debo hallar la motivación correcta. Incluso hace un par de semanas escribí un artículo sobre el tema en la web de MJ. Hoy lo leí para ver si me motivaba. No sucedió nada.

Y a ti, ¿qué te motiva a completar ese texto de cera congelada que cuelga en tu libreta?

PD: como lo prometido es deuda, les comento que tengo una sorpresa preparada. No, no es la segunda parte de Héroes de cajón, asunto por el que me han escrito algunos.

Después de muchos ires y venires... pun, pun, pun, puuuun, mi novela tiene la portada que se merece. Sí, del puño de la grandiosa Libertad Delgado . La misma que da consejos sobre la portada perfecta y que ha creado verdaderas obras de arte para escritores de la talla de Ana González Duque , Victor Seyes , Rafael de la Rosa , Gabriella Campbell , Katherine Adisson , Celia Arias. Con seguridad he olvidado a muchos más.

El tema de la portada ha sido un proceso largo y duro, desde que me estafaron la primera vez que contraté la portada hasta que por poco me meto en problemas con la ilustradora final.

Sin embargo, hoy no habrá nada :(. Cada día, en cada artículo, iré desvelando una parte de ella. Tendrás que esperar hasta el día viernes para verla. Buajajajaja.

El escritor y la teoría de la línea de bikini con cera

Entonces, queridos escritores, nos vemos mañana. Qué descansen y mucho ojo en dónde se mandan a hacer el bikini


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