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“El espejismo yugoslavo” para los más jóvenes

Publicado el 09 junio 2016 por Stasadurdic

No obstante, pese a que su editorial no se originó en Zagreb ni se imprimió en cirílico, dicho libro habla justo de esta ciudad y de dicho alfabeto, y quizás sobre todo de los que utilizaban el alfabeto cirílico, tanto en Zagreb como a lo largo de este país. Se trata de los serbios de Croacia, los “mohicanos del Danubio”, según la dedicatoria del libro.

periodista de origen serbio

Stasa Durdic, periodista

Últimamente, mientras que las elevadas temperaturas exteriores nos anuncian, como se denomina la famosa película, “el largo y cálido verano”, mi hija Lena de un año y medio y yo nos mantenemos alejadas del calor pasando cuanto más tiempo posible en nuestro piso en Cornellà de LIobregat. Sin embargo, cualquier persona que tenga hijos sabe, entretanto los que no tienen probablemente asumen, lo difícil que puede ser divertir a un niño de dicha edad en casa cuando él o ella están deseando salir al parque. Por la misma razón, me vi obligada a explorar distintas opciones, la  primera de las cuales fue ofrecerle todos los juguetes que tenemos, así como colores y libros, tanto nuevos como algunos más antiguos, los que usamos mi pareja y yo cuando teníamos su edad.

No obstante, entre las coloridas imágenes de animales, vehículos y frutas, en un momento mi atención fue atraída por un detalle, a primera vista, poco visible. Es decir, en la parte inferior de la tapa dura perteneciente a uno de mis libros, en letras pequeñas constaba la información sobre su año de publicación y la editorial. Así, el libro fue publicado en 1987 – un año después de mi nacimiento – por la editorial croata Naša Djeca de Zagreb e imprimido en la ciudad eslovena de Maribor. En alfabeto cirílico.

Ahora bien, para aquellos que se están preguntado qué raro hay en eso, una aclaración. De hecho, hace 29 años, existió el país europeo de Yugoslavia, por lo que me voy a autocorregir: mi antiguo libro fue realmente publicado por la editorial yugoslava Naša Djeca e impreso en la ciudad yugoslava de Maribor en uno de los dos alfabetos oficiales del país, cirílico y latino. En cirílico, a su vez, predominantemente se escribía en las repúblicas yugoslavas de Serbia, Montenegro, Macedonia y la parte Bosnia y Herzegovina poblada por los serbios, mientras que el latino fue utilizado en Eslovenia, Croacia y la parte de Bosnia donde vivían los musulmanes bosnios. La información como cualquier otra, quizás opinaría uno que no había leído el artículo ganador La geografía contra la estrategia en el concurso por el mejor artículo sobre el tema “¿Qué será de las fronteras?” organizado hace dos años por la revista El Ciervo. Sin embargo, aquellos que han leído probablemente se acordarán de aquella parte suya en referencia precisamente al uso del cirílico y el latino en la antigua Yugoslavia: “Los países, los Estados – descubrí entonces – podían moverse en el mapa y las fronteras eran conjuros, al tiempo sagrados y banales. Reaparecieron grandes fracturas, como la que dibujó el Cisma de Oriente hace casi un milenio; que separa a católicos y ortodoxos, a quienes escriben con el alfabeto latino y quienes lo hacen en cirílico. La falla pasaba precisamente por Bosnia, exactamente por Sarajevo”.

En otras palabras, unos pocos años después de la publicación de este libro hojeado con mucha curiosidad por mi hija, en los Balcanes Occidentales se comenzaron a ir estableciendo numerosas fronteras nuevas entre igual de nuevos estado; una de las consecuencias de dicho proceso, acompañado por Las Guerras de Yugoslavia, es la importancia que se da al hecho quién escribe y lee en qué alfabeto, cosa que desde la firma de la paz en 1995, no ha cambiado. De allí a éste, antiguamente el mío y actualmente el libro de mi hija, publicado en cirílico en la capital croata, lo estoy viviendo como un verdadero espejismo.

¿Pero, es posible experimentar un espejismo dentro de un acogedor piso en el pueblo barcelonés de Cornellà, donde no hay ni rastro del desierto, cuando las temperaturas no traspasan los 35 grados?

Es posible, diría yo, siempre y cuando se trata de tal llamado “espejismo yugoslavo”, un concepto prestado del título del libro que lleva el mismo nombre, redactado por el periodista catalán, Josep Palau Balletbó, nacido, qué casualidad, precisamente en Cornellà. No obstante, pese a que su editorial no se originó en Zagreb ni se imprimió en cirílico, dicho libro habla justo de esta ciudad y de dicho alfabeto, y quizás sobre todo de los que utilizaban el alfabeto cirílico, tanto en Zagreb como a lo largo de este país. Se trata de los serbios de Croacia, los “mohicanos del Danubio”, según la dedicatoria del libro.

Ahora bien, el objetivo de este texto no es reseñar el libro en cuestión ya que se hallan muchas reseñas suyas y la mayoría está disponible para la lectura, una de las cuales es la de José María Laso Prieto. Justo lo contrario, el objetivo de mi comentario es recordar que hoy en día, casi 2 décadas pasadas a la muerte del autor de “El espejismo yugoslavo” – Palau falleció a principios de 1997, algo más de un año al firmarse la paz en Yugoslavia – parece que de nuevo las fronteras son lo que más llama la atención política europea (a favor de lo dicho van todas las fronteras cerradas el año pasado ante la ola de refugiados del Oriente Medio y el norte de África, así como la construcción de varios muros en las fronteras exteriores de la UE, como el que separa Hungría de Serbia). Además, la impresión que tengo es también que vivimos en una era de los incidentes, tales como las manifestaciones violentas debido a la introducción del alfabeto cirílico en los indicadores de carretera, los edificios y los documentos públicos de la ciudad croata de Vukovar, de las cuales se pudieron haber enterado incluso los que no están familiarizados con los acontecimientos políticos en los Balcanes Occidentales.

Todo esto, ¿para qué? Tal vez sólo para que yo, indignada por lo que (no) veo, finalmente cierre el libro de Lena y le diga que hemos leído suficiente para hoy. Y eso es justo lo que hice proponiendo a mi hija que, a pesar del calor, salgamos un rato al parque.

Todo seguido, Lena se puso a gritar de alegría y salió corriendo hacia la puerta del piso cerrada con llave.

¿Has leído el libro “El espejismo yugoslavo”?


Archivado en: En foto, Temática: El patchwork político de los Balcanes Occidentales Tagged: acontecimientos políticos Balcanes, alfabeto cirílico serbio, alfabeto latíno Yugoslavia, crisis refugiados en Serbia, el espejismo yugoslavo concepto, el patchwork político de los Balcanes, fronteras Balcanes, Josep Palau Balletbó, Las Guerras de Yugoslavia, Maribor Eslovenia, mohicanos del Danubio, periodista catalán libro Yugoslavia, refugiados oriente próximo Serbia, serbios de Croacia, Vukovar demonstraciones cirílico, Yugoslavia lección trágica, Zagreb política
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