Revista Belleza

El estrés en las mujeres

Por Nelcyheidinger

EL ESTRÉS EN LAS MUJERES

 EL ESTRÉS EN LAS MUJERES

 ¿Agobiada por el estrés? ¿Llena de tensiones por vivir en un mundo que cada día te exige más?

Quizás en el fondo, y aunque no lo admitas para no parecer débil, estás extenuada de tener que ponerte los guantes y combatir en todas las arenas: el hogar, el trabajo, la familia y la relación de pareja.

Para ser honesta, ¡estás cansada de tener que combatir hasta el mismísimo estrés!

Si es así, te invitamos a que bajes las armas. Un nuevo estudio llevado a cabo en la Universidad de California, en Los Angeles (UCLA, por su sigla en inglés), reveló que la mujer maneja el estrés de forma muy diferente a como lo hace el hombre.

Sin embargo, porque vivimos en un mundo creado con base en el “modelo masculino” de combatir y vencer, muchas adoptan estrategias que, lejos de reducirlo, aumentan su estrés; olvidan su naturaleza -la descartan como una “debilidad”- y se lanzan como soldados a una guerra en la que no desean enfrascarse. Sí, a veces la ganan, pero… ¿a qué precio? Ansiedad, depresión, úlceras.

Hipertensión, ¡infelicidad! Es por eso que vale la pena investigar más de cerca lo que reveló este estudio. 

 UN ENFOQUE DIFERENTE

Desde hace más de cinco décadas hemos creído que, al enfrentar un peligro, la respuesta natural del ser humano es “pelear o huir”.

Sin embargo, durante todo este tiempo, los estudios sobre el estrés y cómo afecta el organismo se llevó a cabo casi exclusivamente con hombres. Y se asumió que las mujeres manejaban las tensiones de igual manera.

Hoy se ha hallado que en situaciones estresantes, lejos de “pelear o huir”, las mujeres adoptan lo que los investigadores llaman una actitud de “atender y hacer amistad”.

Esto se debe a una hormona llamada oxitocina, que tanto los hombres como las mujeres segregan en momentos de alta tensión. Esta nos hace más cálidas, relajadas y sociables.

Pero a diferencia de los hombres, cuando esta se eleva en la mujer, reduce la respuesta de “pelear o huir” y nos motiva a atender a los menores y a acercarnos a otras mujeres. En otras palabras: el instinto natural femenino es de proteger y conciliar. Al hacerlo, el organismo segrega aún más oxitocina, la cual reduce elestrés y produce un efecto calmante.

¿Por qué no ocurre lo mismo en los hombres? La responsable de esto es otra hormona: la testosterona, que se eleva en los hombres cuando se estresan y que, a su vez, reduce el efecto de la oxitocina.

Por el contrario, el estrógeno, la llamada hormona femenina, aumenta este efecto calmante y conciliador. ¿Qué significa esta información para ti? ¿Qué aplicación práctica tiene en tu vida?

 ACEPTA TU NATURALEZA

Esto puede tener un efecto liberador. Ahora entiendes por qué al final de la jornada te sientes ¡extenuada! Vives en una cultura que refuerza el modelo agresivo, y que iguala la actitud combativa con la fuerza y el poder, dos características de los “triunfadores”.

Pero cuando tomas por este camino, vas en contra de tu auténtica forma de ser. Ahora, con este conocimiento, tienes la posibilidad de escoger cómo reaccionar ante el estrés.

¿Quiere esto decir que todo puede resolverse apaciblemente, sin luchar o defenderse? Claro que no. Cada situación es única y, a veces, tenemos que luchar por nuestros derechos.

Pero con más opciones, no siempre tienes que recurrir al combate o a la resistencia. Puedes seguir el camino más genuino y natural para ti. Esto es lo que recomiendan los expertos.

 PRIMEROS AUXILIOS PARA EL ESTRES

Sé genuina y guíate por tus instintos. Ya sabes que el “modelo masculino” no es la única opción. Estudia formas más ecuánimes y mesuradas de lidiar con el estrés o con las situaciones difíciles que se te presenten.

¿De veras necesitas declarar la guerra en el trabajo… o prefieres buscar una solución en la que todos ganen? ¿Te sientes más feliz tomando una decisión sola, o deseas escuchar las opiniones de otros? Compórtate de la manera más congruente con tu verdadera forma de ser, no con la que has aprendido en la “jungla” competitiva.

Compartir con las amigas es más que un pasatiempo agradable; es una necesidad biológica. De hecho, varios estudios sugieren que las relaciones sociales nos ayudan a vivir más.

Uno de ellos arrojó que las personas que más amigos tuvieron durante un período de nueve años, redujeron su riesgo de morir en un 60 por ciento. Además, un estudio de la Escuela de Medicina de Harvard señaló que no tener amigos cercanos o confidentes es tan nocivo para la salud como fumar o tener sobrepeso.

Sin embargo, el corre-corre de la vida diaria y la falta de tiempo hacen que muchas mujeres se desconecten de su círculo de amigas. Para mantener sanos los niveles de oxitocina, cultiva tus amistades femeninas.

 Establece límites. Muchas mujeres se echan encima la carga del mundo, pues cometen uno o más de estos errores:

 1. Se sienten responsables de todos y creen que tienen que resolver los problemas de personas capaces de valerse por sí mismas.

 2. Piensan que nadie lo puede hacer mejor que ellas. Quizás tienen razón, pero deben evitar caer en el perfeccionismo; basta con que lo que hagan quede “suficientemente bien”.

3. No saben decir “no”. Ya sea por vergüenza o por compasión, no se atreven a decir “no” a más trabajo y a más obligaciones o responsabilidades. Esto invita a que se aprovechen de ellas.

 4. “Si no lo hago yo, ¿quién lo va a hacer?”, es su lema. Los demás han aprendido que si dejan pasar las cosas, desde sacar la basura hasta conciliar la cuenta de cheques, tarde o temprano ella las hará.

 5. “¿Qué pensarán los demás?”. Esa es la pregunta que atormenta a tantas mujeres. “¿Me considerarán mala madre o mala esposa; una terrible empleada?”. Aprende a respetar tu criterio.

Si sabes que has actuado correctamente contigo misma y con los demás, no te preocupes de la opinión ajena. Basta con que tú te sientas tranquila.

Estas mujeres acaban agotadas y, muchas veces, irritadas con la situación. Combate cada una de estas tendencias autodestructivas. Verás la enorme carga de estrés que se quita de tus hombros.

 Pedir ayuda es algo que a muchas mujeres les resulta imposible. De acuerdo con la sicóloga Marcia Reynolds, autora del libro Wonder Woman: How High Achieving Women Find Contentment and Direction(Mujer maravilla: cómo las triunfadoras encuentran satisfacción y dirección), asumir que pedir ayuda es señal de debilidad es una pérdida de tiempo.

“Dejar que otros te ayuden es más eficiente, crea relaciones y, a la larga, hace que te veas más competente”.

Firma un contrato sagrado contigo misma, para atenderte como te mereces. No solo se trata de sentar límites, delegar o saber decir “no”, sino de comprender que tomarte el tiempo para cuidarte y mimarte es vital.

Estas son solo algunas de las cosas buenas que puedes hacer por ti: toma clases de yoga, practica la meditación, mantén una dieta sana, alta en frutas, vegetales y proteínas.

Ejercítate para estar en tu mejor forma física y elevar los niveles de endorfinas, para mejorar tu estado de ánimo; escribe en un diario donde puedas desahogarte y darles forma a tus ideas; haz las cosas que te gustan y relajan, ya sea ir al cine o a bailar, hornear un pastel o darte un baño de espuma, y duerme lo suficiente.

Sobre todo, no trates de atenuar el estrés con malos hábitos como fumar, beber alcohol, usar drogas o comer de más. La clave es: respeta tu integridad en mente, cuerpo y espíritu.

AUTOR: G.B. Hernández


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