Revista Sociedad

El gadu ¿destructor del ideal masónico? paradoja masónica

Por Vguerra
Pieza

El título del artículo puede parecer una provocación más de este blog, pero en honor a la verdad, he de decir que  es una interrogación que se hacía  1954 el Hermano  Maurice Paillard (1878-1957), grado 33 y Venerable que fue de la  logia Hiram fundada en 1899 del GOdF en Londres, siendo dicho Hermano un alto miembro del Consejo de la Orden (Gran Oriente de Francia) entre los años 1934-1937.Y este tema puede parecer banal, pero abre todo una gama de debates y cuestiones que el masón, no perezoso del siglo XXI, debería abordar antes de iniciarse en el noble arte del abordaje de la confección de planchas para leer en logia, pues depende como se situé , las derivas que tome y las resoluciones que adopte, igual conceptos como tolerancia, fraternidad, y universalismo, por decir algunos deban se nuevamente replanteadas.

El Hermano Paillard planteaba la cuestión sobre la tesis de ¿No sería la figura del GADU el destructor del ideal masónico? partiendo de las Constituciones de Anderson  de 1723 y su primera obligación  Concerniente a Dios y la Religión, y sobre manera  con las sobrevenidas modificaciones de 1738..

Cuestión en la que indicie a su vez  el Hermano Alec Mellor, desde otra óptica masónica radicalmente distinta a la de Paillard, pero  cuya trama reflexiva alcanzar la misma tesis al plantear la cuestión de los «Hermanos Separados» justamente también partiendo, aunque no de una manera esencial del GADU, pero si planteando el tema del deísmo y la religión natural como punto de encuentro de los masones..Aunque será  Maurice  Paillard el que se atreva a plantear esta cuestión paradójica, una figura sobrevenida con la masonería, que intenta unir lo disperso bajo su concepción que ha venido a constituir al final de todo un proceso una bomba de fragmentación que ha dispersado en sentido inverso al universalismo masónico, que pretende la masonería, pero que parece tropezar  con la figura del  Gran Arquitecto del Universo (GADU), que la Constituciones andersornianas  identifican con un Dios bajo la óptica de Newton,  de buscar el común acuerdo  de todos los hombres baja el paraguas de  la religión natural ya que para Desaguliers  inspirador de las Constituciones de 1723 el era u´n unitarista que no creía en la trinidad ni en la divinidad de Cristo, Según Mellor esto nos situaría mitad de camino entre las religiones reveladas y el ateísmo. Pero aún así con todo esto no parece contentar a unos y a otros, y cuya resultante final tras el desencuentro del Gran Oriente de Bélgica y luego el Gran Oriente de Francia (1877) planteando el desistir de la figura del GADU y sus interpretaciones y  creencias sobre la inmortalidad del alma, dentro del corpus masónico, relegándolo en todo caso  a las creencias intimas del masón.Creando de esta forma un auténtico cisma que ya estaba en los genes de la masonería especulativa con el desencuentro , entre «modernos« y «Antiguos» y que desencadenará un planteamiento final  el GADU como un elemento en discusión y distinción, con una figura para unos disuelta en la moral privada del masón, y un simbolismo  que implica la creencia minimalista en un orden  universal y cósmico como principio organizador del caos que dona sentido a la vida y la figura den Templo inacabado de Hiram; corriente liberal de la masonería; y para otras masonerías el GADU es el punto central  de su tradición  que refuerzan en base a diversos ladmarks en los cuales se ha ido parapetando  la masonería de tradición como la Gran Logia Unida de Inglaterra  en  las Constituciones de 1815, que  habla sobre la obligación de creer el Gran Arquitecto del cielo y la tierra so pena de exclusión de la Orden; o en 1929 con la Creencia del GADU y su voluntad revelada que será una condición inexcusable para la entrada e masonería, teniendo que prestar juramento sobre el libro de la Ley Sagrada,... etc. Por tanto queda por dilucidar lo que planteaba Paillard si el pretendido universalismo masónico  que con tanto ahínco persigue  la masonería  no será una quimera que se desvanece al calor del vitriol de una figura como el GADU, que separa más que une, constituyéndose en la piedra angular en la divergencia y separación entre las masonerías.Ahí queda para el debate la pregunta...Víctor Guerra.MM.:.


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