Revista Cultura y Ocio

El hombre que amaba a los perros

Publicado el 01 enero 2015 por Elalmacendelibros @almacendelibros

El hombre que amaba a los perros

” Leandro Sánchez Salazar: ¿Él no estaba desconfiado?
D.: No.
L.S.S. ¿No pensó que era un indefenso anciano y que usted estaba obrando con toda cobardía?
Detenido: Yo no pensaba nada.
L.S.S.: De donde él alimentaba a los conejos se fueron caminando, ¿y de qué hablaban?
D.: No me acuerdo de si iba hablando o no.
L.S.S.: ¿Él no vio cuando tomaste el piolet?
D.: No.
L.S.S: Inmediatamente después de que le asestaste el golpe, ¿qué hizo este señor?
D.: Saltó como si se hubiera vuelto loco, dio un grito como de loco, el sonido de su grito es una cosa que recordaré toda la vida.
L.S.S.: Di cómo hizo, a ver.
D.: ¡A……….a……..a…….ah…….! Pero muy fuerte.”.-

(Del interrogatorio al que el coronel Leonardo Sánchez Salazar, jefe del servicio secreto de la policía de México DF, sometió a Jacques Mornard Vandendreschs, o Frank Jacson, presunto victimario de León Trotski, la noche del viernes 23 y la madrugada del sábado 24 de agosto de 1940).

En el “El hombre que amaba a los perros” Leonardo Padura deconstruye, con nostalgia y melancolía, el asesinato de León Trotsky desde los inicios de Stalin al poder de la URSS. La historia transcurre en una coyuntura histórica muy particular, el período de entreguerras, en una Europa amenazada por los totalitarismos y fuerzas emergentes (el Franquismo en España, el Nazismo en Alemania, el Fascismo en Italia y Stalin en la URSS) en el medio de las cuales, Trotsky debe encontrar la forma de sobrevivir a su inminente destino en el exilio.

Con la particularidad que caracteriza a los libros de Padura, la novela se constituye de tres relatos: el de Ramón Mercader del Río, un catalán burgués que se transformará en el verdugo del revolucionario; el de un León Trotsky expatriado, que será la víctima de uno de los asesinatos más cruentos de la historia; y en primera persona, el de Iván, un aspirante a escritor cubano que enlaza las historias relatadas por un personaje que conoció en la playa, Jaime López, a quien denomina “el hombre que amaba a los perros”.

El libro, estucturado en tres partes, muestra en las dos primeras, dos vetas de lo que fue la vida de Trotsky luego de la muerte de Lenin, y en la tercera, las repercusiones de su asesinato. En la primera etapa, que retrata a un Trotski fuera de Rusia, pero muy cercano a este país, éste lidia con la hostilidad de Stalin luego de su expatriación, y se lo presenta como frío, estratega y fuerte. La segunda parte, ya lo muestra en México, en su veta más cálida y sensible mientras se rodea de los excéntricos artistas Diego Rivera y Frida Kahlo. Finalmente, la tercera parte es llamada por el autor “El apocalipsis” y allí se desarrolla la vida del verdugo luego del cumplimiento de su misión plagada de desencanto, traición y olvido.

El amor por los perros es una línea que atraviesa transversalmente al libro en cada uno de sus relatos (incluso en la foto de la portada del libro) y despierta en el lector esa veta humana y sensible, que permite empatizar con los personajes sumergidos en la frialdad, la traición y la muerte, sensaciones que están presentes de forma continua.

Helga Fourcade

  • El hombre que amaba a los perros
  • Leandro Padura
  • Tusquets Editores
  • Año 2009
  • 765 páginas
  • ISBN 978-84-8383-136-6
EL HOMBRE QUE AMABA A LOS PERROS

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