Revista Cultura y Ocio

El lado gospel de Hank

Publicado el 01 marzo 2016 por Eduardodefrutos

gospel hank
En el sur de Estados Unidos y en los años en que vivió Hank Williams, la religión era otra cosa. Era la misma cosa, pero elevada al cubo.
Hank nació en el seno de una familia baptista –su madre Lillie pertenecía a una comunidad de estudiosos de la Biblia– y no es extraño que en su repertorio incluyera numerosos temas gospel. El sufrimiento físico y su creciente dependencia del alcohol le hicieron apartarse de la doctrina cristiana, pero su fe siempre estuvo latente en su carrera.
Según confesó el propio Hank a Ralph Gleason en una entrevista en 1952, “mi madre era organista en Mount Olive, Alabama, y mis primeros recuerdos son estar sentado a su lado en el taburete del órgano y gritar. Tenía cinco o seis años y era más ruidoso que todos los demás”. Aquel año, 1952, unos meses antes de su muerte, conoció al padre Harold Purcell durante una de sus estancias en una clínica. Solían hablar y rezar juntos, y el cantante hizo algunos donativos para sus obras de caridad. Ambos morirían en menos de un año.
En vida, Williams no sacó ningún álbum específico dedicado al gospel –en realidad solo sacó dos–, pero tras su muerte fueron apareciendo varios.
El primero fue I Saw the Light en 1956, tres años después de su muerte. Su título recupera uno de los mayores éxitos de su carrera, ya escuchado aquí. Habría que esperar hasta nuestro siglo para poder disfrutar de otras compilaciones suyas en esta línea: Gospel According to Hank Williams (2005), The Unreleased Recordings: Gospel Keepsakes (2009), un recopilatorio de tres discos, Bound for the Promised Land (2011) y Sacred Songs II: The Unreleased Recordings (2013). Hoy escucharemos una selección de temas gospel de este icono del country.
En primer lugar, House of Gold, que apareció póstumamente en 1954. La letra, escrita por él mismo, incide en el tema de que la riqueza material es del todo inútil para alcanzar la salvación. “La gente roba, engaña y miente por las riquezas y lo que pueden comprar pero lo que no saben es que el día de Juicio Final todo el oro y la plata se derretirá. Prefiero vivir en una tumba oscura y profunda pero saber que mi alma se ha salvado antes que vivir en esta vida en una casa de oro, renegar de Dios y condenar mi alma”.

Build me a cabin in Gloryland es un tema gospel escrito por el compositor de Alabama Curtis Stewart. Lo encontramos en el álbum Sacred Songs II.

Otra canción escrita por Williams fue Jesus Died For Me, que antes había grabado Roy Acuff. Escuchemos a Hank evocando el momento de la crucifixión de Cristo.

En The Old Country Church, su autor, J.D. Summer, echa de menos sus años de niñez en la vieja iglesia del campo. He aquí a Hank Williams.

Según cuenta la leyenda, Where the Soul Never Dies fue escrita por William Lee Golden mientras estaba encarcelado por una condena de ocho años en 1915. Desde entonces ha sido grabada por numerosos artistas, entre ellos Hank Williams.

Angel of Death es una composición de Hank Williams que, como su propio nombre indica, habla de la muerte y de la necesidad de prepararnos para ella. “¿Puedes decir sinceramente en tu último aliento que estás preparado para encontrarte con el ángel de la muerte?”

Hank pudo escribir y grabar How Can You Refuse Him Now en 1950, aunque no salió al mercado hasta 1954, de la mano de MGM Records. En la letra se pregunta cómo se puede rechazar a Dios después de todo lo que sufrió en la cruz.

A principios de los 50, Walter Bales escribió Dust in the Bible, en la que lamenta la indiferencia de la sociedad por las enseñanzas de la Biblia. El tema comienza así: “Cuando fui a casa de unos amigos, no pude encontrar una Biblia entre todos sus libros y revistas. Cuando pedí que me trajeran una, para mi asombro estaba llena de polvo”.


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