Revista Sociedad

El silencio en la biblioteca

Publicado el 30 septiembre 2013 por Menteinquieta @CeciliaDiazGa

El silencio en la bibliotecaLlevo tiempo queriendo tratar este tema pero no sabía cómo hacerlo al estilo Esclafettis, es decir, de forma constructiva e intentando ver más puntos de vista que el de una estudiante que intenta concentrarse para estudiar mientras sufre a los niños que juegan en la plaza que está justo al lado.
Y es que ¿a quién se le ocurre poner una plaza justo al lado de una biblioteca? Además, con un ventanal sin insonorizar y con vistas a la plaza.
Si hay otras plazas alrededor adonde ir, ¿por qué creeis que van a hacer ruido al lado de la biblioteca?  A mí se me ocurren dos. Puede ser porque no den importancia al estudio o porque no tengan idea de civismo.
Yo creo que no se valora suficiente el estudio. Me rechina que el ayuntamiento dé su consentimiento para que se use esa plaza para eventos que van a romper el silencio en horario de la biblioteca. Y no es la única donde se infravalora ese silencio. Antes iba a otras con otros problemas de ruidos. En una, además de estar muy apretados y ser muy pequeña, se oía  ambientación musical de fuera y en otra los mismos usuarios se pasaban el rato hablando y no se callaban ni aunque se lo pidieran (bueno sí, para mirar mal por hacerles shish).
De las tres, esta biblioteca es mi favorita. Casi siempre somos los mismos los que vamos a estudiar y estamos muy callados, las bibliotecarias son muy amables (hasta piden a los niños que se alejen del ventanal) y de los otros problemas, este es el más lógico. Se le da uso a la plaza y eso es también importante. Por eso pido que haya más respeto por el silencio de las bibliotecas. Son lugares de estudio y tranquilidad para pensar y aprender.
Respecto al civismo, puedo entender que para otras personas estar con los amigos y celebrar fiestas sea más importante que dejar tranquilos a los empollones. Total, que se pongan tapones o se vayan a su casa.
Después de razonarlo un tiempo, he encontrado mi solución. ¿Cual creeis que ha sido? ¿Ir al ayuntamiento a reclamar mi derecho a una biblioteca silenciosa?, lo pensé pero no. Mi solución ha sido ponerme tapones para los oídos. Porque yo sí quiero ser cívica y aquí hay un conflicto de valores en el que pierdo por minoría. La minoría de personas que respetan a los estudiantes y les dan facilidades para que estudien en condiciones. Pero tengo la esperanza de que cada vez seamos más personas las que alcemos la voz y reclamemos que nos dejen estudiar a todos en bibliotecas grandes y cómodas que haya libros de texto que sirvan más de un año, que haya más ayudas a niños de familias en riesgo de exclusión social, que se apoye a los adultos que quieran estudiar mientras trabajan y que por fin se difunda la labor de la educación social.
Mi problema es nimio al lado de estos, pero es un ejemplo más del lugar que ocupa la educación en nuestra escala de valores.


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