Revista Coaching

El trabajo... por su nombre

Por Juanmartinezsalinas76

Hace no mucho, escribía un post en el  Blog “Apuntes y Gestión” donde colaboro titulado ¿Comercial o gestor de clientes? porque producen mucha confusión a los candidatos que pretenden optar a esa posición. No es un error guiarse en un primer momento por la denominación que se indica a ese puesto. Pero tampoco nos podemos quedar ahí.

Si queremos evitar malentendidos, me gustaría aclarar un poco el oscurantismo reinante en algunas organizaciones en estos tiempos.

Para empezar, todo candidato debe leerse de abajo a arriba los requisitos del puesto al que pretende acceder y recordarlo. En caso de llegar a la entrevista, deberá preguntar sobre las funciones concretas establecidas sin dar nada por supuesto. Y si es posible, vendría bien pedir que se detallen minuciosamente las funciones a realizar y si el entrevistador no lo sabe, pedir amablemente hablar el que será vuestro superior, que sí que tendrá las funciones más claras.

Todo candidato debe ir con precaución porque no todas las organizaciones juegan limpio. Muchas veces, no se atreven a llamar a las posiciones por lo que realmente son y le ponen adornos para hacerla atractiva. Es decir, maquillan o esconden las verdaderas tareas con otras que no son reales. Esto hace que, para empezar, opten al puesto personas que no encajan con el perfil real que precisan y que tienen unas expectativas distintas. En la entrevista no se nombrarán las reales funciones y solo se darán cuenta tras incorporarse, cuando quizás, no tenga solución. Últimamente esto pasa mucho con los perfiles comerciales que se requieren mucho y en algunos sectores son posiciones complicadas. Es una profesión igual de adecuada que otra siempre que especifiquen que es ese el puesto real.

Imaginemos que uno acude a una oferta de Gestor de formación y en la entrevista se comenta que tenéis que poner en marcha nuevas áreas mediante la elaboración de contenidos, mejora de los existentes, etc. y que luego desarrollaréis y mejoréis todos los procedimientos del área de recursos humanos, de la cual os responsabilizáis también. En la entrevista os comentan que existe un departamento de clientes pero en ningún momento, se indica que una de vuestras tareas sean labores comerciales y la obtención de nuevos clientes. Es más, en el planning de incorporación, con vuestras tareas por escrito no aparece para nada eso. Obviamente, si las condiciones os cuadran aceptáis.

Y resulta que el primer día, recién incorporados, en la primera reunión de trabajo se os exige que contéis vuestro plan de acción. ¿Un plan de acción sin conocer la empresa? Un poco pronto parece… pero a rasgos generales, se puede hacer algo. Empezáis a contarlo y os cortan para indicaros que tenéis que sacaros listados de empresas y comenzar a llamarlas para intentar concertar visitas para vender los cursos de esa organización. Y ahí es cuando os dais cuenta de que ese es realmente el puesto porque aquel departamento de clientes, no resulta ser un departamento comercial, sino de seguimiento de necesidades.  En un caso como este, os recomiendo que amablemente digáis que eso no era lo pactado y que tenéis que volver a pensar vuestra incorporación. Es lo mejor, tanto para vosotros como para esa compañía y puede que todavía no sea un camino sin retorno.

Las empresas tienen que conseguir personas adecuadas a lo que necesitan, estableciendo claramente el perfil necesario en cada momento, sin mezclar puestos que quizás precisen también a largo plazo.

Así que, como candidatos, no supongáis nada y si queréis saber algo que no indican,  preguntadlo antes de que sea demasiado tarde. Si las funciones que os especifican son poco aclaratorias, habrá que pedir que os indiquen cómo esperan que sea vuestro día a día en ese puesto. Es decir, que os cuenten con palabras claras qué tendréis que acometer a corto/medio plazo.

Quiero pensar que en la mayoría de las ocasiones, las organizaciones no lo hacen con malicia sino por una falta de previsión y planificación a la hora de determinar qué necesidades reales tienen y, en función de esto, elaborar el perfil de forma minuciosa. Hacen las cosas rápidamente, sin meditar ni adecuar al 100% lo que necesitan y lo que creen necesitar.

Nadie puede decir que a él no le puede pasar porque, aun teniendo cuidado y muchas tablas, estas situaciones suelen ser más frecuentes de lo que pensamos.

¿Podéis aportar alguna situación similar donde la descripción de la oferta no se ajustase al puesto?


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