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El triunfo de la pintura (1995) de Jonathan Brown

Por Lparmino @lparmino

El triunfo de la pintura (1995) de Jonathan Brown

El triunfo de la pintura (1995), J. Brown. Ed. Nerea


La contemplación de posiblemente la más importante colección pictórica a nivel mundial como es la del Museo del Prado puede provocar que el espectador, ensimismado por la calidad de lo observado, no se pregunte por el origen mismo de lo que tiene delante. El Prado es una institución de larga historia, con casi doscientos años a sus espaldas. Pero si bien son estos años los oficiales, antes existió un periodo de protohistoria en la que se pueden examinar los vestigios que llevarían a la formación de su colección artística, una de las más destacadas en el panorama museístico internacional. En ese proceso, unos hechos violentos, como una guerra civil y el derrocamiento de un monarca y su posterior ejecución, jugaron un papel fundamental. Jonathan Brown aborda “la almonedadel siglo” en su libro El triunfo de lapintura. Sobre el coleccionismo cortesano en el siglo XVII, editado por Nerea en el año 1995.


El triunfo de la pintura (1995) de Jonathan Brown

Carlos I de Inglaterra, 1636, Anthony van Dyck
The Wallace Collection, Londres - Fuente

Fernando Checa ya destacaba en un artículo de ABC(edición digital del 8 de octubre de 2010) las cualidades como historiador de Jonathan Brown(Nueva York, 1939), catedrático del Institute of Fine Arts de la Universidad de Nueva York. Y decimos historiador porque Brown decide acercarse a la historia del arte mediante su documentada y concienzuda contextualización, poniendo fin a la tan acostumbrada práctica de la atribución en la que solía sustentarse toda la historiografía del arte español, académica y científicamente. Brown insiste en la necesidad de conocer el contexto de la obra de arte, su historia, sus ideas, su religión, todo aquello que pueda ofrecer el más mínimo detalle cuyo única misión sea la de arrojar algo más de luz, aunque sea una ligera chispa, para ayudar a una lectura comprensiva del hecho artístico. Brown es uno de los principales conocedores del arte español del siglo XVII. Y fue este interés el que le llevó a ahondar en la cuestión del coleccionismo en aquel extraño siglo, tan proclive a la violencia más cruel y, sin embargo, uno de los más florecientes en materia artística.
Brown, en El triunfo de la pintura, investiga a fondo la formación de una de las mayores colecciones pictóricas de todo el siglo XVII y de toda la era moderna, la de Felipe IV de España. El rey, más propicio a las diversiones y a los asuntos de faldas que a las tareas de gobierno, se convirtió en uno de los mejores conocedores de arte de su siglo sin comparación con ninguna otra corte europea ni casa aristocrática. Uno de sus principales empeños fue la de atesorar una de las mayores colecciones pictóricas de todo el siglo XVII, dando cabida a las producciones más de moda en la Europa del momento, con los grandes maestros italianos y flamencos del Renacimiento y el Barroco. Entre ellos, sus admirados Tiziano o Rubens. Fruto de esta pasión se formaría una de las colecciones de arte más importantes de la historia que, sucesivamente, acrecentándose en ocasiones aunque pocas, iría pasando a los herederos del monarca hasta que, ya en el siglo XIX, las colecciones formaron el que sería el Museo Nacional del Prado (habría que esperar a la Revolución de 1868 para ver la definitiva nacionalización de las colecciones pictóricas que hasta ese momento eran propiedad real).

El triunfo de la pintura (1995) de Jonathan Brown

Felipe IV en traje de caza, h.1635, Velázquez
Museo del Prado - Fuente

El triunfo de la pinturasupone el estudio detallado, y la apacible narración, de un momento fundamental en la elaboración de esta vasta colección. Después de la insurrección parlamentaria, el 30 de enero de 1649 era decapitado Carlos I de Inglaterra. Inmediatamente después, el revolucionario Parlamento inglés decidió vender la colección pictórica del rey, una de las más importantes de la época, y de algunos de los nobles que se decidieron por la causa monárquica. Se puso entonces en marcha un complejo proceso de intrigas políticas y comerciales en el que aparato diplomático español fue fundamental para conseguir que Felipe IV se hiciese con algunas de las mejores piezas de la colección. Es esta la trama central abordada por Jonathan Brown casi de forma policiaca. Pero decide también plantearse la formación de otras muchas colecciones europeas al amparo del fatal destino del monarca inglés, dibujando un excelente y ameno relato del coleccionismo de arte en el siglo XVII.
Luis Pérez Armiño

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