Revista Cultura y Ocio

El trompetista del Utopía, de Fernando Aramburu

Publicado el 30 noviembre 2011 por Goizeder Lamariano Martín

El trompetista del Utopía, de Fernando Aramburu

Título: El trompetista del Utopía

Autor: Fernando Aramburu

Editorial: Tusquets

Año de publicación: 2003

Páginas: 295

ISBN: 8483102307
He descubierto este magnífico libro gracias a María, del blog De todo un poco. Fue ella quien me habló de esta historia el sábado 12 de noviembre y dos días después lo cogí de la biblioteca y lo empecé al día siguiente. Sus casi 300 páginas solo me han durado tres días, así que ya os podéis imaginar lo muchísimo que me ha gustado. Me ha encantado que una amiga de Madrid me haya descubierto un libro ambientado en mi tierra que me ha fascinado, me ha entusiasmado y me ha hecho disfrutar de la historia antes, durante y después de la lectura.
Me ha parecido una historia real, dura, triste, cruel, injusta, pero también cercana, humana, divertida, esperanzadora y cómica. Una historia que me ha hecho disfrutar muchísimo, no solo del argumento, que me ha atrapado desde la primera hasta la última página sino, sobre todo, de los personajes. Unos personajes inolvidables, a los que se les coge muchísimo cariño porque son como viejos amigos
El protagonista es Benito Lacunza, un treinteañero que sobrevive en Madrid, donde cada noche trabaja de camarero en el bar Utopía y cuando su jefe le deja toca la trompeta con el nombre artístico de Beni Lacun. Ese es su sueño, vivir de su arte y su talento, convertirse en un músico de jazz famoso, ser como su ídolo, Chet Baker. Es un vividor, un eterno adolescente, un juerguista, un crápula, un adicto al alcohol, al tabaco y a vivir sin preocupaciones. Porque no se preocupa por nada ni por nadie. Ni siquiera por Paulina de la Riva, la Pauli, su actual compañera, al menos de piso, la que le da un techo y comida.
Un día recibe un recado de Estella, un pueblo de Navarra. Es de Lalo, su hermano. Simón, su padre, está a punto de morir. Es un requeté, un hombre antiguo y severo que nunca ha expresado su cariño a sus hijos y del que Lacunza no guarda muy buen recuerdo ni siente especial apego. Pero la Pauli le obliga a ir a Estella a despedirse de su padre y a asistir a su entierro y su funeral. Pero sobre todo le obliga a enfrentarse a su hermano Lalo y a su tía Encarna, la hermana de su padre, para defender su parte de la herencia, de las tierras y de la casa familiar.
Y Lacunza, por no seguir oyéndola, le hace caso y se marcha a Estella. Con lo puesto, chatarra en los bolsillos, un pequeño bolso con algunas mudas y su trompeta. Su idea es permanecer en el pueblo dos o tres días, los indispensables para cerrar los asuntos familiares. No soporta ese ambiente. Los bares de siempre, la gente de siempre, los cotilleos, rumores y prejuicios de siempre. Nunca le ha gustado el pueblo. Se ahoga, se aburre. Eso no es para él. Por eso se marchó a estudiar a Madrid y se quedó a malvivir en la capital.
Pero su viaje relámpago a Estella no es como él había imaginado. Su hermano Lalo es un hombre demasiado generoso y bueno para su gusto. Para él, más que bueno es tonto. Trabaja en una fábrica y se dedica a crear esculturas con chatarra que encuentra por ahí o le regalan los vecinos. Por eso todos en el pueblo le llaman Hierros o Tuboloco. Pero a él no le importa, no le ofende, no le molesta. Él vive feliz así, en su mundo.
Un mundo del que ahora forma parte Nines Ganuza, una antigua amiga de juventud de Lalo y de Benito. Ahora es su novia y quieren casarse. Es una mujer sin oficio ni beneficio, que malvive en una casa que más bien parece una pocilga, en la que reina el caos, la suciedad y el desorden, algo que no parece importarles ni a ella ni a Ainara, su hija, de la que no se sabe quién es el padre y a la que no puede controlar
Benito, que no se fía de las intenciones de Nines, decide tomar cartas en el asunto y prolonga su estancia en Estella hasta que logre que Lalo entre en razón y vea cómo es Nines realmente. Sin embargo, Benito no cuenta con lo especial que es Ainara ni, mucho menos, con un extraño encadenamiento de circunstancias que cambiará su vida para siempre. Unos acontecimientos imprevistos e inesperados que al menos a mí me sorprendieron, me impactaron y cambiaron totalmente mi forma de ver a los personajes.
Porque eso es precisamente lo que más me ha gustado del libro, la progresión de los personajes, el cambio de su carácter, de su forma de ver la vida, de verse a sí mismos y de ver a los demás. Un cambio que también me ha afectado a mí como lectora. Empecé el libro con una opinión clara de cada uno de los personajes: de la tía Encarna, de Pauli, de Lalo, de Ainara, de Nines y, sobre todo, de Benito.
Y conforme pasaba páginas y la trama avanzaba esa visión cambió totalmente. Y comprendí que yo misma había tenido los mismos prejuicios que tenían los vecinos de Estella hacia Benito y Lalo y los mismos que Benito tenía hacia su pueblo y sus habitantes. Unos prejuicios que, como pasa casi siempre, eran absurdos e ilógicos.
Menos mal que Benito, Lalo, Nines y Ainara me han enseñado a no juzgar a la gente por su forma de vida, su aspecto, su opinión o su trabajo. Me han enseñado a disfrutar de la vida, cada día, cada segundo, cada instante. Me han enseñado a ser feliz, sin preocupaciones por el qué dirán o lo que puedan pensar los demás de nosotros. Y, por encima de todo, me han enseñado a luchar por nuestros sueños y por las personas que nos ayuda a hacerlos realidad.
Para terminar os dejo el tráiler de la película Bajo las estrellas, basada en esta obra de Fernando Aramburu. Y también la banda sonora, la versión de Stella by starlight que hizo Enrique Morente y la interpretación de Stella by starlight de Chet Baker, el trompetista que tanto admira nuestro amigo Beni Lacun. Espero que os gusten.



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