Revista Cine

El último Elvis, Argentina 2012

Publicado el 19 julio 2013 por Cineinvisible @cineinvisib

Armando Bo es uno de los guionistas habituales de Alejandro González Iñárritu (por cierto, otro director que se pasa a los héroes de tebeo; a este paso Michael Haneke nos aportará un día su particular visión de Super López. Atención, digresión. Imagínate a Super López intentando retener, con su potente mirada, a un suicida desde un torreón de la Gran Vía. Se le acerca implorándole que reflexione, que piense en su familia y le dice, casi susurrando, que ha traído a alguien.UE1El héroe, con sus palabras, ha logrado que el suicida se inmovilice. Super López lo tiene ya a la alcance de la mano. Aparece en la puerta de la terraza de la planta 32 su hijo de 7 años. Al darse la vuelta nuestro héroe, torpe él, tropieza y empuja al pobre hombre que cae aplastado sobre el ardiente asfalto. Super López, incapaz de soportar la mirada de reproche del huérfano y para evitarle futuros sufrimientos, le pega un tiro. Roído por la culpabilidad abandona las mallas y se niega a volver a utilizar su super poder, para desgracia del conjunto de la humanidad, de mesura a simple vista de  las calorías de los bocadillos de tortilla de camarones).UE3Retomamos el tema (dado que parece que el estío empieza a afectar), viendo  su trabajo en Biutiful e imaginando su futuro trabajo del guión de Birdman, dirigido de nuevo por González Iñárritu y estreno previsto en 2014 (con Michael Keaton, Emma Stone, Edward Norton, Andrea Riseborough, Zach Galifianakis, Naomi Watts y Amy Ryan la peli dará que hablar), el imaginario del guionista parece haberse trasladado íntegro a la gran pantalla, en su primer trabajo doble, también en esta ocasión, como director.  UE6Le gustan tantos las vidas en paralelo, los encuentros imprevistos y los cruces de destinos que, en sí misma, la historia de producción podía ser otra película. Un día Armando Bo coincide con un imitador y, de inmediato, se imagina cómo podría ser su vida. Años después, tras un casting complicado, se selecciona el actor para interpretar al protagonista. En ese momento decide que un verdadero doble podría ayudarle en su trabajo y así aparece John McInerny en el plató que, de hecho, vive de sus imitaciones y hasta interpreta las canciones del film. Tras unas pruebas la evidencia salta a la vista, sólo John McInerny puede ser el último Elvis.UE7La película desprende tanta intensidad y honestidad que, por momentos, se aproxima más al documental que a la ficción. ¿Cómo no querer estar tras las luces de las candilejas cada noche, viviendo el sueño de muchos y aplaudido por todos, en lugar de currar ocho horas en la fábrica del extrarradio? ¿Cómo limitarse a nuestra personalidad transparente cuando podemos fulminar a cualquiera con una de nuestras miradas a lo Elvis Presley? ¿Cómo reducir un vestuario a vaqueros y camiseta cuando podemos calzarnos nuestras botas de cuero blanco y camisas con más flecos que Lady Gaga?La tentación es fuerte. Vivir la vida de otros porque la nuestra es monótona, repetitiva y sin interés. El sueño puede prolongarse durante años pero la vida real siempre acaba atrapándonos. Al final, quizás, sea más fácil ser Elvis Presley todas las noches, que un padre responsable de su hija de 10 años cada mañana. Excelente y prometedor debut tras la cámara, Armando Bo plantea la pregunta que muchos no dudaríamos en contestar, ¿soy quien quiero ser?UE10Hace mucho tiempo, una tal Teresa ya tenía sus dudas:

Vivo sin vivir en mí,

y tan alta vida espero,

que muero porque no muero…

Vivo ya fuera de mí,

 después que muero de amor…

¡Ay, qué larga es esta vida!

 ¡Qué duros estos destierros,

 esta cárcel, estos hierros

 en que el alma está metida!…

 Mira que el amor es fuerte;

 vida, no me seas molesta,

 mira que sólo me resta,

 para ganarte perderte…

Hoy nos hemos superado: Super López, un bocadillo de camarones y Santa Teresa de Jesús en el mismo texto.

Menos mal que ya queda poco para las vacaciones.


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